Venezuela

Incertidumbre política y crisis social elevan disposición a migrar

Márquez no cree que movimiento migratorio cese en vista de las perspectivas económicas y la crisis

La creciente diáspora venezolana hacia diferentes destinos del mundo no ha sido registrada con rigor, dada la opacidad en las cifras oficiales de migración, pero el país ha sufrido, en los últimos años, un éxodo inusitado de ciudadanos.

El sociólogo Trino Márquez señaló que por la situación política, la crisis social y económica ha aumentado la salida de nacionales que, indicó, ha tenido mayor auge desde 2013, con la llegada del presidente Nicolás Maduro al poder.

“La gente generalmente sale de su país por guerras y conflictos tribales. Aquí la incertidumbre política y el diseño económico genera una crisis social, porque no incluye la más mínima posibilidad de un cambio. Así como la creciente sensación de inseguridad, activa el éxodo. Es alarmante que mucha gente se haya ido en autobuses a otras ciudades, a dormir en plazas o a pedir limosna, incluso familias enteras”.

Esta realidad se agrava cuando se han realizado procesos electorales como ocurrió con la reciente escogencia de los miembros de la Asamblea Nacional Constituyente (ANC) o los comicios de gobernadores del 15 de octubre.

“No hay esperanzas de que la situación mejore. Todo esto se profundiza con escenarios de hiperinflación creciente, proceso que es acelerado con las medidas que adopta el Gobierno. Es lamentable esta situación porque Venezuela es un país con grandes reservas de petróleo y oro, así como potencial para el turismo”.

El sociólogo no cree que el movimiento migratorio cese a pesar de que hay un proceso electoral para alcaldes en puerta, menos si se toma en cuenta la crisis de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) luego de los resultados de las regionales.

Expresó que los venezolanos se van a cualquier destino con tal de salir del país y que hay un aumento creciente de los desplazados hacia Colombia a través de los estados fronterizos.

Migración Colombia informó el 5 de julio, en su cuenta de Twitter, que 455 mil venezolanos habían tramitado la Tarjeta de Movilidad Fronteriza (TMF), con la que pueden pasar a territorio colombiano sin pasaporte.

En junio de este año, en un comunicado conjunto, la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur) y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (Cidh) indicaron que se produjo un incremento de 8.828% en el número de las peticiones de asilo de los venezolanos: para 2012 eran 505 y para 2016, se elevaron a 34 mil 200.

Voces de la diáspora

Tres jóvenes profesionales venezolanos emigrantes a México, Chile y Ecuador relataron a El Tiempo las razones que les motivaron a dejar sus empleos para aventurarse en nuevos oficios alejados de sus raíces y familias.

Raúl Hernández (nombre usado para proteger su identidad), joven profesional del diseño gráfico, se marchó a México con la esperanza de conseguir un futuro mejor. “En principio salí de Venezuela por la muerte de mi hermano a manos del hampa y no puedo negar que la situación económica terminó por darme el último motivo que necesitaba para salir de mi país”.

Hernández tiene tres meses en la capital mexicana y señala que los gastos pueden sobrellevarse sin poseer un gran sueldo. El salario mínimo legal es de 2 mil 400 pesos mensuales o lo que es igual a 134.73 dólares americanos, pero este monto por lo general asciende entre 7 mil a 14 mil pesos en el caso de ser una persona con título de educación superior, lo que llevaría el ingreso mensual a los 785.92 dólares por mes.

“Un alquiler de una habitación en una zona económica se consigue en unos 2 mil pesos o 112.27 dólares mensuales” explica.

La primera opción de Hernández al llegar fue un hostal que le cobraba diariamente 210 pesos y le incluía el desayuno, monto que se traduce en 11.79 dólares diarios.

Alejandro Rodríguez, pese a ser economista y tener estudios de cuarto nivel, decidió vender su vehículo, y buena parte de sus pertenencias para comenzar una nueva vida en Ecuador.

“Tenía un trabajo en un organismo del Estado, pero al final terminaba gastando el doble de lo que ganaba. Por esa razón decidí dejar atrás del orgullo y aprender a comenzar desde cero otra vez”.

La moneda de curso legal es el dólar, por lo que le resultaba atractivo un ingreso para enviar dinero a su familia que aún vive en el país. “La calidad de vida acá es como eran las cosas en Venezuela hace unos años. Puedes conseguir productos de buena calidad a bajo costo o puedes optar por los costosos. Existe la oportunidad de escoger, cosa que en nuestro país se ha perdido”.

El salario mínimo actual es de 375 dólares americanos, pero por lo general se cancela en el primer empleo al que puede acceder todo venezolano recién llegado y un poco menos para aquellos que no poseen una visa de trabajo.

José Gregorio Aguilar, profesional de Recursos Humanos, emigró a Santiago de Chile por el crecimiento económico.
“No es sencillo tomar la decisión de abandonar tu país y todo lo que con tanto esfuerzo lograste allá. Pero en mi condición tenía que hacerlo porque las deudas estaban ahogando a mi familia”.

Actualmente el salario mínimo corresponde a 270 mil pesos chilenos o 433 dólares. “El emigrante viene con la idea de hacer conversiones en dólares o bolívares, pero una vez que estás acá te das cuenta cómo son realmente las cosas, y en el caso chileno la vida en la capital no es económica y debe ser cancelada en pesos, no dólares o bolívares”.

Cifras
La Organización Civil Venezolanos en Ecuador, detalla que, al me- nos 28 mil 347 nacionales están residenciados en ese país. La cifra se desprende de quienes votaron allá en la consulta popular, convocada por la oposición, el 16 de julio de este año, y la cifra continúa en aumento. En el caso chileno unos 40 mil 454 venezolanos participaron en la consulta popular de la MUD.

La clave es ser emprendedor y buscar empleo

Cuando los emigrantes venezolanos llegan a cualquiera de los destinos de Centro y Suramérica tienen varias opciones al alcance de la mano; una de ellas es buscar empleo a través de las páginas web. Según la página emigrante.com.ve al tener formalmente un trabajo se debe cambiar el estatus migratorio con el que se ingresó al país de destino.

En el caso de México se debe explicar, en la institución correspondiente, que existe una empresa debidamente registrada que está interesada en sus servicios como empleado , y una vez comprobada la oferta se le otorga al solicitante un permiso laboral de un año y una residencia temporal, la cual puede ser alargada hasta por tres años.

Es importante recordar que para este país los cambios de estatus migratorio siempre deben hacerse fuera de su territorio.

Para el caso de Chile es necesario tener un contrato de trabajo que va a permitirle al solicitante la oportunidad de optar por un permiso laboral temporal, el cual es prorrogable, o una visa para profesionales, la cual tiene unos costos específicos.

Tres categorías

A pesar de todo, cuando se pregunta a los venezolanos que han emigrado desde el año 2000 si están dispuestos a apostar por el país, 100% de los consultados asegura que tienen la intención de participar en el desarrollo nacional “estén donde estén”.

La afirmación se desprende del estudio realizado por el autor del libro “La Voz de la Diáspora”, sociólogo Tomás Páez, quien ha aplicado cuestionarios a 900 venezolanos en 40 países y se ha reunido con más de 2 mil 500 coterráneos en el exterior.

Este profesional ha colocado a los emigrantes venezolanos en tres categorías: 20% son emprendedores, 65% son empleados y 14% estudiantes.
Según Páez la geografía nacional se ha extendido porque hay ciudades del mundo donde la población criolla se asemeja a la de una entidad del país: en Europa hay 700 mil venezolanos, cifra que equivale al estado Lara.

Caracas / Textos: Sofía Neder – Rafael Arías 

 

 

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