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Lo que es igual no es trampa

Una de las desventajas y padecimientos de llegar a una cierta edad, es la de presenciar, con dolor, la partida de familiares y amigos muy queridos. Unos de manera temporal, porque se marchan a otras latitudes por diversas razones. Y otros de manera definitiva, porque se les venció su tiempo de estadía en esta dimensión. Elizabeth Laya, nuestra muy querida y apreciada Chabela, decidió marcharse. Lo hizo sin previo aviso. Y uno se queda como esperando. Sin poder creerlo. Porque ese es otro de los males de la vejez: se acostumbra uno a la presencia de alguien y da por sentado que siempre estará allí para cuando se le necesite.
En el caso de Chabela uno podía contar con su empatía, su oreja atenta, su crítica desinteresada o su consejo oportuno, a cualquier hora y en cualquier momento. Allí estaba inmancablemente presente en cuanto evento cultural se inaugurase en la zona. Teatro, literatura, poesía y toda forma de expresión artística llamaban su atención y podía contar con su apoyo. En lo que a mí respecta, seguiré contando con Chabela. Seguiré preguntándome si ella estaría de acuerdo con lo que voy a escribir. Lo escribiré igual, pero me prepararé para su andanada: fuerte, pero afectuosa. Esté donde esté.
Esta partida de Chabela me trae a la mente otra serie de sucesos que lo atormentan a uno. Otro amigo muy apreciado, Freddy Cárdenas, quien fue el presidente de la Junta Regional de Primarias del año 2012. Freddy, junto a su equipo de colaboradores, logró llevar a tan buen término ese proceso, en el que Anzoátegui sirvió como modelo para el resto del país.
Como experto en el área electoral se ha mantenido colaborando desinteresadamente con la oposición en cuanto proceso de votaciones se ha realizado en nuestro estado. Pero en días recientes tuvo que enfrentar el doloroso fallecimiento de su hijo y toparse de frente con la crudísima realidad de la escasez de medicinas, de tratamientos médicos y la angustia de enfrentar unos funerales sin contar con los recursos necesarios para costearlos. No podemos permitir que situaciones como ésta se sigan repitiendo en el país. Resulta inimaginable que mientras en Miraflores siguen bailando y planificando trampa-jaulas electorales, los venezolanos sigan muriendo de mengua. Esto obliga a calificar a los gobernantes actuales como simples criminales. Vulgares delincuentes.
Y esto me trae a la realidad que se nos viene encima. Como en el gobierno intuyen que nadie les irá a seguir su fraudulenta comparsa electoral, han acatado las instrucciones de La Habana en el sentido de intentar realizar unas mega elecciones llevándolas hasta el nivel municipal. Incluso, planean violar (¡Una vez más!) la Constitución, abortando la Asamblea Nacional en funciones y proponiendo elegir otra.
Uno se pregunta para qué toda esa payasada. Les bastaría con darle instrucciones a las focas de la fraudulenta ANC, para que destituyan a los actuales diputados, al brazo ejecutor de los pranes llamado TSJ y a los militares, para que procedan al nombramiento de nuevas autoridades. No lo hacen porque temen la opinión internacional. Por eso, buscando un mínimo de participación, buscan incluir al poder municipal en la farsa. Saben que los vecinos ni de vaina aceptaríamos dejarles el camino libre para que se apoderen de los concejos municipales que todavía tenemos en manos de la oposición.
Creo que llegó la hora de desconocer de una vez al CNE, nombrar nuestras propias Juntas Electorales locales y proceder a elegir nuestros concejales en cada municipio, con nuestra organización y por nuestra cuenta. Y que luego nos toque defender en la calle y con lo que se tenga a mano las posiciones ganadas. Es que, a fin de cuentas, lo que es igual no es trampa.

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