Columnistas

Una experiencia muy personal

Desde Puerto La Cruz.- Hace uno cuantos años, cuando estudiaba el 3° año de bachillerato en 1971 en el liceo Cajigal de Barcelona, comencé mis lecturas de Máximo Gorky, “La Madre”; de León Uris, Mila 18 y Éxodo; de Leòn Tolstoi, ” La guerra y la paz ” y por obligación académica Doña Bárbara de Don Rómulo Gallegos y El Túnel de Ernesto Sábato. En ese entonces se manifestaron mis primeras inclinaciones políticas e ideológicas. Vi en el socialismo la interpretación de los mejores sentimientos humanos. Simpatizaba con las ideas de la izquierda y participé como organizador de grandes protestas estudiantiles que se realizaban en las inmediaciones del liceo Cajigal de Barcelona. Constituimos junto con el instituto de comercio Felipe Guevara Rojas y el liceo José Antonio Anzoátegui una especie de coordinadora para planificar las protestas con mayor fuerza. Como independiente encabecé la plancha unitaria de la izquierda (MAS, MEP, PCV ) junto con Carlos Chacín, Henry Bellorín y Carlos Montero. Logramos derrotar a AD y Copei, pero ambas organizaciones se aliaron para destruir las urnas y quemar los comprobantes de los votos que nos dieron una ventaja enorme sobre los otros candidatos. Mi primera militancia política la tuve en MAS a mi llegada a la Facultad de Educación de la Universidad de Carabobo en agosto de 1974. Allí me mantuve hasta el año 1983 cuando comenzaba en mí un proceso de revisión de los valores y principios como ciudadano y ser humano que no se percibían nítidamente en la agrupación izquierdista. Más tarde se sumarían a la ruptura con los dogmas de la izquierda muchos valiosos dirigentes e intelectuales y hasta su líder fundador y preclaro hombre de la política contemporánea y demócrata convencido, después de muchos años de prédica comunista, Teodoro Petkoff. Con la llegada de Chávez al poder ha quedado más claro que el socialismo no es más que la ideología del odio, del engaño y de la mentira como política de Estado. Que la lucha de clases no es mas que la más legítima expresión del resentimiento y el odio contra los semejantes. Que su discurso es contrario a sus ejecutorias y que la destrucción, el atraso y el subdesarrollo son sus principios vitales. Después de un intento de crear un nuevo partido político junto con Jorge Olavarría y Alexis Ortiz y de alcanzar una curul como diputado suplente en el Congreso Nacional en 1998 y de coordinar regionalmente al partido Proyecto Venezuela, desde 2000 me mantengo como independiente, libre de ataduras partidistas, dedicado al análisis político y a la búsqueda de nuevos senderos para la democracia venezolana y la concreción de un proyecto país alejado de dogmas, más cercano al desarrollo social y económico donde el ciudadano tenga la supremacía y no el Estado.

 

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