Venezuela

FMI prevé que precios suban más de 1.800.000% en Venezuela

Venezuela alcanzó seis meses en hiperinflación al cierre de abril / Foto: Internet

Ante el “desastre económico” de Venezuela la vida cotidiana de los ciudadanos depende de unos cálculos vertiginosos. El Fondo Monetario Internacional (FMI) los pone negro sobre blanco en las previsiones publicadas este martes.

El organismo, que dirige Christine Lagarde, calcula que el país caribeño cerrará 2018 con una inflación de 13.864%. En 2019, el valor de decenas de productos básicos seguirá creciendo hasta 12.874%.

Eso quiere decir que, en dos años, los precios subirían la astronómica cifra de 1.811.751%, lo que significa que se multiplicarán por más de 18.000 en el mismo período.

La cesta de la compra de los venezolanos ya se viene disparando desde hace años y la tendencia hiperinflacionaria, en medio de una gravísima crisis política e institucional, no tiene, al menos por el momento, vuelta atrás. “Venezuela ha sufrido una intensificación de su crisis económica y humanitaria desde 2014”, recuerda el informe del fondo.

Hiperinflación

Si las previsiones del FMI se cumplen, el episodio de hiperinflación por el que atraviesa la nación sureña será el más grave de las últimas décadas en Latinoamérica.

Ni siquiera la hiperinflación argentina de finales de los ochenta del pasado siglo (con subidas de precios que llegaron a superar el 3.000% anual) se puede comparar a lo que puede sufrir Venezuela.

La escalada de precios, de cumplirse estos negros augurios, también sería superior a la de los episodios de hiperinflación en Perú (3.398% en 1999 y 7.482% en 1990) y sólo se acercaría a la de Nicaragua, donde la subida de costos de productos y servicios llegó a 13.110% en 1987.

El nivel de inflación venezolano sólo se situaría en este siglo por detrás del de Zimbabue, donde la subida de precios se ubicó en 500.000.000.000% en 2008.

Batalla de precios

Todas estas cifras se traducen, en el día a día, en una batalla contra los costos y la escasez imperante.

El salario mínimo de un venezolano apenas supera los 1,3 millones de bolívares. Esto es un puñado de dólares que ,según el cambio paralelo, fluctúan entre 2,5 y menos de seis. Hasta hace unas semanas con esa cantidad se podían comprar dos kilos de carne, cuyo valor sigue aumentando.

Igual ocurre con el de los huevos, la harina, el arroz o verduras como la cebolla. Mientras tanto, unas élites minoritarias recurren a la divisa estadounidense para pagar servicios como consultas médicas, vehículos de segunda mano o trayectos en taxi.

El Gobierno ha anunciado la creación de una nueva moneda, el bolívar soberano, que sustituya al bolívar fuerte, eliminando tres ceros, de modo que el primero equivalga a 1.000 de los actuales.

El bolívar fuerte ya sustituyó al bolívar tradicional por la misma razón de uno a mil, de modo que un bolívar soberano equivaldrá a un millón de los antiguos bolívares.

Este reemplazo monetario evidencia que el bolívar ha perdido 99,9% de su valor desde que el gobierno de Hugo Chávez Frías instauró los controles de cambios en 2003.

Bogotá / Agencia

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