Puerto La Cruz, lunes 20 de mayo de 2013
Venezuela en la lista negra de piratería : Entre la crisis y el DVD quemao
17.06.2012 02:40 PM En los últimos años, ver películas en casa ha sido una alternativa económica para disfrutar en familia pues, según testimonios, ir hoy en día al cine es un lujo
Entre 10 y 15 bolívares gasta Pedro por cada pasta de DVD grabada
Puerto La Cruz.- Mejor es comprarlas que alquilarlas. Una colección personal tiene Pedro Manuel Barrios, un chamo de 27 años, a quien dice gustarle el cine. “Siempre compro películas, tengo títulos variados y actuales”. Más allá de un gusto, es una alternativa de disfrute en tiempos en los que, dicen, que Venezuela está en crisis.
Entre 10 y 15 bolívares gasta Pedro por cada pasta de DVD grabada. “Me gusta verlas en mi casa más que en el cine, porque le puedo dar pausa (detener) cuando quiera y es mucho más barato”.
Cuenta Barrios que la última vez que visitó el cine fue para ver la primera parte de Amanecer, de la saga Crepúsculo, en noviembre del año pasado. “Llevé a mi novia, a mi cuñada y a dos primos de ellas”. La factura de esa noche superó los 200 bolívares, “sin contar el taxi para repartir a todos los muchachos. ‘A veces decir ‘yo pago’, ‘yo brindo’, no es muy buena idea”, comentó jocosamente este ingeniero que trabaja en una contratista petrolera. “Lo digo en serio”.
Como Pedro, está Alfredo Manrique, otro joven a quien le gusta comprar títulos de varios géneros. “Los de acción y drama son mis favoritos”. Hay consumidores de DVD que son exigentes y selectivos a la hora de adquirir videos. “No lo hago en cualquier sitio. Aquí, en la zona, existen dos o tres puntos donde se consiguen buenas copias. Traen menú y el sonido se reproduce casi a la perfección”. Alfredo confiesa que en algunas ocasiones busca estrenos y los compra donde sea.
“Me pasó con Hugo y El Artista (mejor película 2012). Quería verlas antes de los premios Óscar, y un buhonero en la calle Libertad de Puerto La Cruz las tenía. Se veían movidas y, típico, aparecían las siluetas de las personas frente a la pantalla del cine donde estaban reproduciendo la película. Esas las boté, y ahora tengo buenas copias de ambas; por cierto, muy buenas”.
Tanto Pedro como Alfredo recuerdan que antes era preferible alquilar películas en formato Betamax y VHS que comprarlas. “Mi papá siempre iba a un club de video que quedaba en la avenida 5 de Julio de Puerto La Cruz, frente a la Casa de los Cordeles y Carros Usados”, dice Pedro Manuel, mientras que Alfredo busca en su memoria de 29 años sitios como Blockbuster (avenida Municipal), Video Color Yamin - Family Center (Paseo Colón) y Unix (en el calle Ricaurte).
“Las taquilleras costaba más conseguirlas, porque siempre estaban alquiladas y se pagaba mora si te pasabas de los tres días que te las rentaban”, comenta el ingeniero mientras apresura su hablar entre recuerdos.
Una cartucho de Betamax o VHS costaba mucho más de lo que hoy vale una pasta o disco de DVD. En el año 2000, cada cinta virgen podría llegar a valer 25 bolívares, y su costo aumentaba al grabarle las producciones cinematográficas.
En total, y según cuenta el profesor Ramón Carías, las películas llegaban a sus manos con el precio de 35 o 40 bolívares hace ya más de una década. “Yo se las compraba a un distribuidor que venía a mi casa. Era de apellido Perozo y de nacionalidad colombiana. Llegué a tener más de mil títulos importantes, que las alquilaba entre amigos, vecinos y compañeros de trabajo. Era un buen negocio, pero había que invertirle mucho para estar al día con la cartelera”.
En esta actualidad de efectos especiales y la Alta Definición (HD) se paga entre 10 y 15 bolívares por cada disco y además te quedas con la película para así formar una colección. Esa cantidad es menor al equivalente de lo que costaba un alquiler de video a finales de siglo pasado (unos 4 o 5 bolívares). “Yo vendí a tiempo todo el lote de cintas, y ahora tengo muchas más películas que antes, pero en DVD. Siempre que salgo me paro a comprar en cualquier punto y a veces intercambio con mis familiares”.
Un buen negocio
Mejor es venderla que alquilarlas. Eso lo podría decir Rafael S., un distribuidor nacional de películas en DVD, Blu-ray y otros formatos. Tiene seis años en el negocio, comenzó con una tienda electrónica a través del enlace www.dvdx.com.ve.
Aún funciona y le sirve a Rafael para mantener contacto con sus cerca de 800 clientes. También tienen una tienda en Maturín, estado Monagas.
“Mi socio y yo comenzamos la tienda virtual para entregar a domicilio y hacíamos encomiendas para otros estados”.
Según Rafael, la demanda ha sido buena en los últimos años. “Cada película salía en 10 bolívares, pero a partir del 1° de mayo comenzó a costar 12, por el aumento de sueldo. El envío, que lo hace un motorizado dentro de Maturín, es gratis, sólo que el pedido debe ser igual o mayor a cuatro películas”.
Explica el empresario que sus copias no son piratas. ¿Y cómo es eso? Una pregunta obligada para Rafael . “Nosotros hacemos copias fieles del formato original. Antes de que las películas lleguen a Venezuela, tenemos a personas en Estados Unidos y México que las adquieren y así las reproducimos y conseguimos lo que llamamos un respaldo del formato original”.
Otros, quizá muchos, son los que prefieren dejar la comodidad de la casa y se van al cine. Que lo diga Andrés Gutiérrez, quien un domingo de abril de este año visitó el centro comercial Regina, en Puerto La Cruz; Plaza Mayor, en Lechería y el Puente Real, en Barcelona, en busca de unas entradas para ver Los Vengadores, la liga del bien conformada por los héroes de Marvel.
“Aunque es un lujo, películas como Los Vengadores vale la pena verlas en el cine, ahí no hay DVD que valga”, dijo Andrés Gutierrez.
Es piratería
Para la Asociación Nacional de Autores Cinematográficos (Anac) - Venezuela este comercio de videos, el de Rafael y muchos más, tiene un nombre: piratería. Y es que según la premisa de esta organización “detrás de toda obra de arte hay trabajo, y si hay trabajo hay derechos”.
Lo dice la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, específicamente en el artículo 98, título III, Capítulo VI, De los derechos culturales y educativos.
“La creación cultural es libre. Esta libertad comprende el derecho a la inversión, producción y divulgación de la obra creativa, científica, tecnológica y humanística, incluyendo la protección legal de los derechos de autor o de la autora de sus obras. El Estado reconocerá y protegerá la propiedad intelectual sobre las obras científicas, literarias y artísticas, invenciones, innovaciones, denominaciones, patentes, marcas y lemas de acuerdo con las condiciones y excepciones que establezcan la ley y los tratados internacionales suscritos y ratificados por la República”.
La Organización de Derecho de Propiedad Intelectual (DPI), con sede den Estados Unidos, publicó a finales del mes de abril una Lista de Vigilancia Prioritaria, liderada por China y varios países de Sudamérica. En el caso Venezuela destacan positivamente la cantidad de decomisos de material pirata realizados por funcionarios policiales, pero esa realidad contrasta de forma negativa con la abundante oferta de copias de producciones musicales y cinematográficas, además de marcas registradas para la venta de esos productos.
Hay investigaciones que aseguran que las personas ven más cine, pero van menos a las salas. La venta ilegal de películas y las descargas por Internet influyen en esa realidad. Al parecer, pocos atendieron el mensaje de esa recordada publicidad donde el niño le muestra un examen a su papá, donde consiguió un 20, “pirata, como tu película”.
Una salida cara
Lo que más pega en el bolsillo a la hora de ir al cine es la compra de los acompañantes: cotufas y refres- cos. Una pareja que vaya a ver una película en formato tradicional debe pagar 70 bolívares por el par de tiquets, más 65 bolívares por un combo que trae dos bebidas grandes y un envase de gran tamaño de maíz inflado. El precio aumenta cuando la función es en tercera dimensión (3D), donde cada boleto tiene un valor de Bs. 50. Los otros agregados, como perros calientes, pizzas, tequeños y chocolates, aumentan el pago durante una salida al cine.
En la red
Para los fanáticos del cine y del Internet, existen varias páginas donde se pueden bajar producciones de la Gran Pantalla. En Nexflix.com y en la aplicación AppleTv se puede adquirir algunas películas, e incluso se puede cancelar en dólares con el cupo Cadivi. En Cuevana.com, Vertupeliculaonline.com y Thepiratebay.se se pueden descargar films sin ningún costo y sin restricciones, aunque no es legal.
Buenos puntos
Quienes disfrutan del cine en casa, conocen de comercios donde expenden películas que se reproducen muy bien. Pedro Barrios recomienda el vendedor de películas que se encuentra fuera del súpermercado Fiorca, en el sector Venecia, en la zona norte de Anzoátegui. Mientras que a Alfredo Manrique les gustan las que tienen en la estación de servicios BP, en la avenida Principal de Lechería.

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