Puerto La Cruz, miƩrcoles 16 de mayo de 2012
Avenida Nueva Esparta, una tienda por departamentos al aire libre
18.10.2010 12:35 AM Cargadores de teléfono, frutas, dulces, comida, ropa, películas y Cd's de música son parte de la oferta que vendedores ambulantes ofrecen a conductores en la concurrida vía
PUERTO LA CRUZ.- El reloj despertador marca las 4:00 de la mañana y William Méndez se levanta para iniciar la jornada laboral. Su esposa rápidamente ocupa un lugar en la humilde cocina para prepararle el desayuno y el almuerzo del día.
Tras hacer la primera comida del día William sale de su casa directo al terminal terrestre de Píritu, a unos 45 kilómetros de la zona metropolitana de Anzoátegui, donde a diario se gana el sustento para la familia.
En el transporte se le unen José Rojas, Alexander Gómez y Juan Jiménez, conocidos del pueblo y con quienes comparte el mismo espacio al llegar a Puerto La Cruz. A las 9:00 de la mañana William y sus compañeros ya ocupan sus puestos de trabajo en la avenida Nueva Esparta, y entre vehículos, peatones y fiscales de tránsito comienzan la faena bajo un inclemente sol que en ocasiones lleva la temperatura hasta 38 grados centígrados.
"Nos venimos al Puerto (Puerto La Cruz) porque aquí hay más gente, más movimiento, se vende más que en mi pueblo", dice William, quien ofrece a los conductores porta vasos, porta celulares, cargadores de teléfono, antenas, controles de televisión, pañuelos, dulces, frutas y cualquier objeto que esté de moda o, como él dice "lo que se esté vendiendo".
Juan, de 15 años, es el más pequeño del grupo. Trabaja en temporada vacacional, pues estudia 4to año de bachillerato y dedica su tiempo libre a la venta de materiales didácticos para niños. Los cuatro comentan que su inversión depende de lo "hecho" el día anterior. Realizan compras diarias en tiendas de comerciantes asiáticos de Puerto La Cruz para luego revenderla. "Las compras que hago dependen de la temporada, a veces invierto entre 200 y 500 bolívares fuertes", asegura José.
Pero no todos los días son tan buenos. "Hay ocasiones en que nos vamos con el pasaje de regreso nada más". La época de lluvias significa menos trabajo -y dinero- para los vendedores, pues no hay techo que los proteja. "Pasamos trabajo cada vez que llueve, tenemos que irnos como sea".
En la otra esquina
El anterior grupo es uno de los que hacen del comercio informal su día a día en la Avenida Nueva Esparta, una de las vías con más movimiento vehicular de la zona norte del estado Anzoátegui. En ella convergen tres de los cuatro municipios del conurbano: Barcelona -la capital-, Puerto La Cruz y Lechería. Sólo Guanta, el más pequeño de todos está distante de este punto.
El tramo, también conocido como sector Venecia, no sólo acoge a vendedores ambulantes que como William, José, Alexander y Juan retan al tráfico mientras el semáforo está en verde y ofrecen su mercancía cuando éste cambia a rojo.
Al otro extremo, otro grupo de comerciantes informales exhibe su mercancía. El perfil de estos es distinto. Llegan en vehículos que se convierten en sus vitrinas y, bajo una sombrilla o toldo que les protege del fuerte sol, ofrecen sus productos en las aceras de la avenida.
Entre los “más organizados”, los que “estrenaron” el sitio y consiguieron la mejor ubicación está María Eugenia Pirela, una de las pioneras, quien acumula 11 años trabajando en su puesto de venta de películas y CD de música. Hace 12 años llegó a Anzoátegui desde Maracaibo y su jornada laboral comienza a las 9:00 de la mañana y la culmina a las 7:30 de la noche, de lunes a domingo.
María Elena afirma obtener ingresos diarios de unos 600 bolívares y con orgullo dice que el negocio ofrece el sustento de toda su familia, que trabaja junto a ella.
Emilio Aparicio, al igual que María Elena de origen zuliano, tiene siete años en la entidad y escogió el mismo lugar para expender varios tipos de queso, además de aguacate y huevos. "En este punto de la avenida hay movimiento policial y cero 'matraqueo', por lo que podemos trabajar con tranquilidad". Pese a ello hay quienes como Yorley Rodríguez, nativa del estado Táchira, los domingos no forman parte de su jornada: "Esto se queda muy solo los fines de semana y un domingo me quitaron toda la plata que había hecho".
Yorley estaciona su camioneta Terios y oferta blue jeans para mujeres y hombres. Dice que se vino al oriente del país porque la economía "es mejor". Afirma que "Si no se vende aquí, allá (en su tierra) menos".
Diagonal al puesto de Yorley, está el “mini café” de otro maracucho, Silvio Ramírez, quien ofrece arepas a 10 bolívares y jugos naturales a ocho.
Este grupo de vendedores asegura que la Alcaldía de Barcelona los ha querido desalojar del sitio, sin embargo, ellos se han organizado como cooperativa y la medida ha quedado sin efecto. Maria Elena cree que la situación quedó así por los venideros comicios parlamentarios. "No han venido más a decirnos que tenemos que irnos, se quedaron quietos después de vernos organizados y también porque es un año electoral. Vendrán después de las elecciones".
Momentáneo
Wilmerys Salazar tiene 19 años y es bachiller, quiere estudiar Educación Inicial, y para lograrlo necesita "ahorrar lo suficiente" para costear la carrera en un instituto universitario.
Ella forma parte del grupo de aproximadamente 30 trabajadores informales de la avenida. Se dedica a alquilar teléfonos, lo que comienza a las 10:00 de la mañana y finaliza a las 5:00 de la tarde. Tiene un año trabajando por su cuenta y en el lugar lleva poco más de un mes. Afirma que obtener ganancias diarias de entre 60 y 80 bolívares. "Este trabajo me ayuda para cubrir mis necesidades básicas y así puedo ahorrar para mis estudios".
Wilmerys cuenta que la zona es propicia para trabajar porque transita "mucha gente", también hay presencia policial y además están sus otros compañeros que se "cuidan unos con otros".
En cuatro ruedas
Los conductores son los principales clientes para estos trabajadores. La mayoría de las reacciones de los consultados estaba dividida, para unos esta actividad no es un problema para el funcionamiento del tránsito, para otros deberían estar en un local y algunos se muestran indiferentes ante la situación.
Alberto Mendoza, reside en Barcelona y dice entender la actividad que éstas personas desempeñan. "No causan mayor problema en la vía. Si están ahí es porque no cuentan con un empleo digno". Una visión distinta tiene Marta García. "Nunca compro cosas en la calle, por eso no los tomo en cuenta".
Todo este movimiento "informal" de la avenida Nueva Esparta transcurre en una zona comercial en la que hay múltiples negocios que van desde franquicias internacionales como McDonalds, Wendys y Subway, hasta restaurantes, panaderías, licorerías, autolavados, lavanderías e incluso grandes edificios de oficinas pertenecientes a Petróleos de Venezuela.

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