Puerto La Cruz, miƩrcoles 16 de mayo de 2012
Ellos los cuidan al margen de la ley
06.07.2011 12:00 AM A diario un ejército de personas sale a la calle a ganarse la vida con las propinas que dueños de vehículos les dan por cuidar estos para que no les pase nada, una actividad ilegal
El centro de Puerto La Cruz es el lugar donde más se les ve
Puerto La Cruz.- A las 7 de la mañana llega José Ramón Silva Márquez, de 46 años, a las adyacencias de la plaza Bolívar de Puerto La Cruz. Maneja su silla de ruedas, la cual fusionó con un volante y un caucho de bicicleta.
De inmediato comienza su labor. Dos autos ya están estacionados, pero los choferes se marchan rápidamente
sin percatarse de que el hombre vigila la zona. Por ello
no percibe la esencial propina.
Una vendedora de empanadas le ofrece el desayuno. A esa hora no hay mucho movimiento.
Cerca de las 9:00 am cambia el panorama. Hasta 40 vehículos se estacionan en la zona que José Ramón señala
como su área de trabajo. Él asegura que tiene seis años en
esta labor, que está prohibida.
Fiscales y funcionarios policiales han entendido su situación
física y le permiten trabajar. Diariamente reúne de 60 a 100 bolívares en efectivo y con eso mantiene el hogar en el que habita junto con su madre, Amanda Márquez, en el sector Colinas de Valle Verde del municipio Sotillo.
Hace 24 años, recuerda José Ramón iba al mando de su moto Yamaha por la avenida principal de San Agustín del
Sur en Caracas, cuando un auto se le atravesó, no pudo
evadirlo, volcó en su moto y cayó al río Guaire, donde permaneció inconsciente por ocho horas en unos matorrales.
“Perdí mis piernas, y mi vida cambió desde entonces”.
Similares
El trabajo de Ramón lo hacen más de 60 personas en el casco central del municipio Sotillo, según el director de Polisotillo, comisario Jairo Deonice, quien asegura que a diario los funcionarios tratan de evitar la proliferación de los cuidadores de autos.
“Está prohibida la labor en vías públicas. Sin embargo, los
choferes buscan sitios donde alguna persona esté vigilando, para evitar ser víctima del hampa”.
Yakelín Farías, así se identifica, también cuida vehículos en
Sotillo. Dice que lo hace desde ocho años. Además, trabaja
como doméstica en sus ratos libres. Así mantiene a sus
siete hijos. “No hay tarifas, las personas colaboran con lo que puedan. Nosotros nos encargamos de cuidarles sus carros porque conseguir un trabajo está difícil”.
Cuenta que en el tiempo que tiene en esta labor en la
jurisdicción ha evitado que roben cuatro vehículos.
José Ramón cuenta que los choferes confían más en su
trabajo que en el que hacen los funcionarios de seguridad,
por lo que considera que ejerce su faena de la mejor manera.
A las 4:00 pm, con su híbrido bicicleta-silla de ruedas, el exmotorizado se retira a su vivienda.
Un amigo taxista lo lleva a su destino por Bs. 20 a su
destino. A esa hora, acota, es cuando puede comerse las
empanadas que le regalan en la mañana.
El resto de la ganancia, unos 40 bolívares, los usa para cubrir algún gasto de la casa.
Desde bien temprano
José Ramón Silva Márquez de 46 años de edad, es el segundo de los seis hijos que procrearon Amanda Márquez y José Silva.
Es nativo de Caracas y cuenta que se levanta a las 5:00 de la mañana todos los días para bañarse y tomar un taxi que lo lleve hasta la plaza Bolívar de Puerto La Cruz.
Necesita una silla de ruedas y un trabajo que evite que su cuerpo siga deformándose por el esfuerzo que hace a diario dirigiendo vehículos en Sotillo.
Denunciar en la policía
“Entiendo la necesidad que pueden estar pasando quienes cuidan vehículos en el casco central de Puerto La Cruz, pero se les hace un llamado para que mantengan el control y denuncien los hechos delictivos a los cuerpos de seguridad”, dice el jefe de la policía municipal de Sotillo, comisario Jairo Deonice, quien
acotó que la labor no puede proliferar, pues está prohibida en la jurisdicción y sólo se permitiría de ser autorizada por la alcaldía.

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