Puerto La Cruz, miƩrcoles 16 de mayo de 2012
La odisea de usar el transporte público
18.10.2010 01:00 AM Quienes por necesidad toman día a día autobuses para trasladarse en la ciudad, se quejan del mal estado de las unidades y del maltrato que reciben de algunos conductores
Zona norte.- "Ay hombre, olvidarla es imposible. Ay hombre, eso para mí es terrible", van coreando algunas personas. Se mueven, pero no al ritmo del popular vallenato del intérprete colombiano Jorge Celedón, al contrario, los que van sentados y los que van parados (y apretados) se balancean de un lado a otro por las bruscas frenadas, aceleraciones repentinas o giros imprevistos que hace el autobús.
Cantar la "parada" en el último puesto del transporte es casi inútil. Los altos decibeles de vallenatos, reguetón, merengues y otros ritmos latinos, hacen imposible que el chofer o colector escuche. Una señora con semblante de cansancio en su rostro se baja molesta del vehículo, no es para menos, el bus la dejó a casi 20 metros después de su parada, porque el alto volumen de la música opacó su voz.
Una joven con varios niños se monta en el transporte, que tiene un letrero en el parabrisas que dice "Intercomunal". Más tarde algunos jóvenes con bolsos en sus hombros se suben también. El bus sigue su rumbo sumando cada vez más pasajeros, entre ellos señores mayores, mujeres embarazadas, niños y personas con discapacidades.
Son las 5:50 pm. El autobús se llena al llegar a la parada Vista Mar, ubicada en la avenida Jorge Rodríguez (antigua Intercomunal), un punto muy transitado por los anzoatiguenses debido a que allí convergen varias arterias viales.
Unos se bajan en ese lugar y, aunque el vehículo sigue lleno, la gente que aguarda en la parada se dispone a subirse. Cualquiera pensaría que en ese automóvil no entraría ni un alfiler, pero el colector (persona encargada de cobrar el pasaje), siempre es optimista, de eso no hay duda. Grita a viva voz: "Por favor avancen al final del pasillo, espalda con espalda". La gente obedece, varios se quejan, pero la situación no trasciende.
Cuando se monta la última persona, el autobús arranca. Una mujer va al lado del colector, los dos van casi guindando en la puerta. En ese momento no hubo caballeros que le cedieran su asiento a la dama.
"Me ha tocado ir muchas veces en la puerta del autobús, voy guindando. Pero ¿Qué más se puede hacer? Raro es ir sentada. Siempre voy parada y apretada con los demás"
Pero éstas son sólo algunas de las peripecias que deben hacer los orientales para trasladarse de un lugar a otro de la zona metropolitana de Anzoátegui.
El mal estado de las unidades y el maltrato verbal que reciben los pasajeros por parte de algunos conductores o colectores también hacen del recorrido una experiencia poco agradable.
Quejas y más quejas
“Agarrar un autobús es tétrico. Los asientos están rotos, hay autobuses que no tienen ventanas y cuando llueve es horrible, da lo mismo no agarrar un bus porque igual adentro también te mojas”, expresa Jennifer Rojas, quien es docente de 26 años de edad.
Esta educadora habita en Tronconal V, un populoso sector de Barcelona. Su medio de transporte son los buses y los carros "por puesto". Diariamente se traslada desde su hogar hasta su lugar de trabajo, ubicado en Lecherìa, municipio Urbaneja.
“También hay conductores que son muy maleducados, no tienen respeto hacia las personas mayores o quien sea, eso es lo que más me molesta, nos tratan como quieren”, afirma la usuaria quien igualmente señala que existe mucha desorganización y que además, no hay control por parte de las autoridades.
Una opinión similar tiene Yakarí Vilera, estudiante de ingeniería de petróleo en la Universidad de Oriente, núcleo Anzoátegui, quien día tras día usa el transporte público de la ruta Alterna, para dirigirse a la casa de estudios.
“Los choferes son maleducados, siempre tienen una ofensa y más para los estudiantes que pagamos con tickets (pasaje estudiantil), se molestan y hasta te los rompen en tu cara. Es horrible. Incluso, cuando cae la noche no los aceptan y eso no es justo, nosotros no tenemos la culpa, somos estudiantes”.
La joven hace hincapiè en una situación que observa regularmente. “Los autobuses siempre van llenos”.
- ¿Te ha tocado ir cerca de la puerta?
- Claro, me ha tocado ir muchas veces en la puerta, voy guindando, pero ¿qué más se puede hacer? Raro es ir sentada. Siempre voy parada y apretada con los demás.
Además de ir como “sardina en lata”, esta universitaria de 21 años de edad, oriunda del estado Guárico, manifiesta que al llegar a su destino está desarreglada y que su ropa absorbe el olor a monóxido de carbono que desprende el vehículo.
“Antes de salir de mi casa hacia la universidad, me arreglo, pero eso dura muy poco, porque al llegar estoy sudada y con la ropa hedionda”.
Delincuencia en el viaje
Gerardo Pereira es otro usuario del transporte. Él utiliza la palabra “catastrófico” para describir este servicio. “A mí me han robado, pero a veces he corrido con suerte y sólo he visto como roban a otros”.
Este comerciante afirma que cuando se monta en los vehículos revisa muy bien si hay sujetos con actitud extraña. “Cuando veo algo raro, me bajo inmediatamente. A veces ando paranoico, pero esa es la situación actual, que nos lleva a ser así”.
Los otros protagonistas involucrados en este tema, los conductores y colectores de los autobuses de la zona norte de Anzoátegui, se negaron, pese a la insistencia del equipo reporteril de www.eltiempo.com.ve a emitir declaraciones.
Palabra oficial
Manuel Tocuyo, presidente de la Mancomunidad de Transporte Terrestre Urbano (Mttu), explica que con respecto a las condiciones actuales de las unidades, se espera para octubre -mes en curso- realizar un censo para la reparación de los vehículos en mal estado.
Tocuyo destacó que se tiene entre los planes ofrecer créditos a los transportistas para adquirir automóviles o reparar los que ya tienen.
Esta voz oficial afirmó que recientemente ha descendido la cantidad de atracos en las unidades de autobuses, incluso aseguró que las denuncias que reciben en la Mancomunidad han mermado en un 80 por ciento.
Aunque no existe una cifra oficial de cuántos habitantes de la zona metropolitana (Barcelona, Puerto La Cruz, Lechería y Guanta), utilizan a diario el servicio de transporte público, sólo con observar cómo a diario la gente se aglomera en las paradas y abarrota las unidades, se puede concluir que los 921 autobuses (cifra oficial) existentes no son suficientes para la demanda actual.

[!] Lea atentamente
Recuerde nuestra política de publicación de comentarios: Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de las sanciones legales que correspondan. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar.