Puerto La Cruz, miƩrcoles 22 de mayo de 2013
Viajar desde Anzoátegui a Caracas es un desafío a la muerte (+FOTOS)
10.12.2010 10:55 AM Antes de llegar al peaje de San Juan de Unare, la vía está plagada de profundos huecos a los que los choferes han llamado "los asesinos".
Aguas calientes: En la vía hacia Aguas Calientes, la cual todavía es usada por quienes vienen de Caracas y van hacia poblaciones de la zona oeste de Anzoátegui, tienen fallas de borde como la que se ve en la gráfica.
Miranda.- Para choferes del transporte público, carga pesada y particulares viajar a Caracas se ha convertido en un desafío a la muerte. La carretera está en mal estado y los puentes ubicados a lo largo del recorrido ya no soportan más el constante paso de camiones, y la furia de los ríos crecidos a causa de las lluvias.
El Tiempo hizo un recorrido hasta el sector Kempis en la autopista de Oriente, y constató cómo se encuentran las zonas en las que transitar se ha vuelto casi imposible. El periplo hasta allí duró cuatro horas y media: una hora más de lo normal hasta ese punto.
Las complicaciones comienzan desde que el usuario cruza el deteriorado puente de Clarines, municipio Bruzual, el cual poco a poco ha ido cediendo al dominio de los automotores y hoy amenaza con caer como en 2007.
Ya en la vía hacia El Hatillo la circulación se torna difícil, sobre todo si se hace de noche. No hay demarcación y el más experto de los choferes puede perder de vista los hombrillos, en su intento por dominar las violentas curvas.
Antes de llegar al peaje de San Juan de Unare, la vía está plagada de profundos huecos a los que los choferes han llamado "los asesinos".
"Han hecho voltear a más de uno y hay que agarrarlos con cuidadito", dijo José Caldera, conductor de un camión cargado de cemento, mientras se tomaba un café para aplacar el frío de la madrugada.
A pocos kilómetros se encuentra el puente de Boca de Uchire, donde el pavimento es casi inexistente, al punto de que es imposible cruzarlo a más de 10 kilómetros por hora. Debe tener cuidado si circula de noche porque no tiene iluminación y, al parecer, los delincuentes hacen de las suyas.
Antes del próximo pasadizo, el de Guacuco, hay muchos tramos de carretera que han sido raspados para asfaltar, pero representan un riesgo porque no hay señalización ni personas que sirvan de guía.
En ese mismo tramo hay una falla de borde en el sentido Barcelona-Caracas, la cual amenaza con causar accidentes. Al eludirla debe tener precaución de los vehículos que vienen en sentido contrario.
Al llegar al puente de Cúpira el panorama es sombrío. Los choferes están en la obligación de reducir al mínimo su velocidad, debido a que parece hundirse lentamente. El pavimento, barandas y bases están deterioradas. Las colas de los que aguardan por pasar son impresionantes.
"Cada vez que el río crece nos da miedo que se derrumbe, porque la verdad es que nadie le ha metido la mano en años", dijo la encargada de un restaurante de la zona.
Pero el dolor de cabeza no termina allí. Desde Cúpira y hasta el sector Corosal los cráteres en la vía son incontables y profundos, en ambos sentidos. Caer en ellos podría ocasionar una colisión, por lo que se recomienda ir muy lento.
La reducción de la velocidad es necesaria. En Corosal los vehículos deben desviarse por una trocha de 20 metros, debido a las labores de sustitución de un desagüe.
Camino hacia El Guapetón la carretera está llena de más cráteres, pero lo peor está al llegar a esa población. "Para cruzar la alcantarilla provoca levantar el carro", dijo Hilda Carmona, mientras mostraba la vía llena de baches.
Las malas condiciones prevalecen hasta El Guapo. Desde la entrada del sector hasta el puente (unos dos kilómetros) hay que circular a 5 kilómetros por hora, porque parece un campo de guerra. No hay un metro de vía en buen estado.
Alcantarilla peligrosa
Y frente a la finca El Murmullo del sector El Rosario II-Paso Malo, hay una falla de borde peligrosa en el sentido Barcelona-Caracas. El vecino Jairo Perucho dijo que hace poco cayó un carro, pero afortunadamente no hubo muerto.
Enseguida se encuentra el puente El Samán, también en malas condiciones.
La vecina Norma Bastidas expresó que hace dos semanas el río tapó la estructura y, aunque el agua bajó, no ha recibido mantenimiento del gobierno.
Un kilómetro más allá está la peor falla de borde de todo el camino, que abarca unos 50 metros. La fuerza del agua del río socavó toda la tierra y en muchas partes el asfalto está prácticamente en el aire.
La vía de acceso a Barlovento, una de las poblaciones mirandinas más afectadas por las lluvias, parece un escenario de guerra. Hasta una alcantarilla está a punto de ceder. Las colas de este jueves superaban los tres kilómetros en el sentido Caracas-Barcelona. El puente, después de la entrada de Caucagua, no sirve.
En Kempis, los trabajos de reparación de la autopista de Oriente continuaban ayer.
Las personas que viajan a Caracas deben desviarse por la carretera vieja de El Cupo (2 kilómetros) y retornar a la autopista en el distribuidor.
Quienes viajan desde la capital a Oriente, deben tomar una trocha de unos 50 metros, habilitada justo en la falla ocurrida en el kilómetro 43.

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