Puerto La Cruz, domingo 26 de mayo de 2013
Belleza interna
29.06.2012 09:00 AM Como si no bastara con la crisis económica, la situación en la Eurozona y la contaminación global, también resulta que los feos la tienen difícil a la hora de buscar pareja.
Puerto La Cruz.- Hace poco escuchaba una conversación entre un grupo de chicas. Una le hablaba a la otra sobre las cualidades de un posible levante. Con todo el entusiasmo posible, las detallaba una a una para admiración de sus interlocutoras.
Tantos fueron los atributos, que una de las muchachas, en el colmo de la expectación e imaginándose a una especie de superhombre, le hace la pregunta de rigor a la que hablaba: “y de físico, ¿cómo está?”, a lo que la chica responde en medio de la desilusión general: “no, en realidad el tipo lo que tiene es una belleza interna”.
Como si no bastara con la crisis económica, la situación en la Eurozona y la contaminación global, también resulta que los feos la tienen difícil a la hora de buscar pareja. Me viene a la mente un dicho del Conde del Guácharo, quien muy sabiamente le recomendaba a los feos que desarrollaran alguna cualidad visible, porque si era por el físico, ya la tenían perdida.
Y no hay que quitarle razón, porque si no, dígame usted, ¿qué futuro puede tener alguien que además de feo, sea también poco conversador, medio bruto y de paso cascarrabias, sin contar con que ni siquiera tenga dónde caerse muerto? Siendo así, desde ya le auguramos que la tiene cuesta arriba dentro de cualquier círculo de relaciones sociales.
Sabemos que aún en las situaciones más desesperadas, Dios mete su mano y compensa de alguna manera algunos de los desequilibrios causados por la naturaleza. Siempre causa gracia la historia de la chica, que sin ser la más bonita de la cuadra, produce estragos entre la población masculina del barrio.
Con algo de ingenio y mucho de personalidad, logra que los hombres se volteen a verla pasar y consigue sin ningún esfuerzo que le lleven las bolsas del supermercado, le cambien el bombillo de la entrada y que le arreglen la fallita del carro. Con un guiño de ojo y una sonrisita, siempre tendrá a su disposición a un caballero que se desvivirá por hacerle la vida más fácil y hacerla sentir como una reina.
Y también con ingenio, acompañado de una buena labia, se pueden mover montañas. Cuenta una historia que el poeta Andrés Eloy Blanco fue invitado a una fiesta donde quedó prendado de una señorita.
Ya para esa época era reconocido como afamado poeta y se dedicó toda la velada a cortejar a la muchacha. No logró nada en concreto con la chica, y se retiró desencantado a pasear por los jardines de la residencia. Mientras daba vueltas, escuchó un murmullo entre los matorrales, seguido de unas risitas.
Curioso, se acercó al sitio de donde provenían los ruidos y observó a la chica que cortejaba un rato antes, extasiada escuchando lo que le decía al oído un nuevo pretendiente. Acercándose un poco más descubrió que el aspirante le recitaba uno de sus propios poemas.
¿Es cuento sabido que la hermosura de Helena de Troya fue la causa de una guerra, pero también es cierto que Cleopatra, fea, narizona y hasta bizca, logró que se rindieran a sus pies los emperadores romanos Julio César y Marco Antonio. Por algo sería.

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