Puerto La Cruz, lunes 20 de mayo de 2013
Chávez reloaded
26.08.2012 05:25 AM Parece que ninguna estrategia que Chávez intente para captar clase media servirá para voltear la tortilla en ese segmento, claramente opositor
Desde Caracas.- Las preguntas claves de esta semana fueron alrededor de las nuevas estrategiasde campaña de Chávez, una que intenta apelar al voto de clase media y otra que busca un rejuvenecimiento de su imagen.
El objetivo de la primera estrategia es apelar al segmento que le ha sido mas esquivo. Si bien la clase media no es mayoritaria ni suficiente para ganar por sí sola una elección, es claro que el margen de Chávez sobre Capriles no es el que solía ser y actúa con la racionalidad de cualquier candidato que sabe que cada voto cuenta y debe buscarlo ahí donde le es más reacio.
Parece que ninguna estrategia que Chávez intente para captar clase media servirá para voltear la tortilla en ese segmento, claramente opositor. Son demasiadas las cosas que los separan. Perciben a Chávez como un radical, primitivo, amenazante a la propiedad y empresa privada e ineficiente como gobernante. Ninguna promesa cambiará eso, pero su búsqueda no es dominar la mayoría de ese segmento sino meter en la bolsa algunos puntos útiles para complementar su respaldo en segmentos populares. Chávez va a disparar populismo de clase media (créditos de vivienda, más dólares de viajeros, acceso universitario, moderación de su discurso, etc.) y cada elector confundido que pueda agregar es ganancia para él.
Complementando su oferta populista, la campaña oficial apela también a un rejuvenecimiento iconográfico del presidente, afectado ya por el tiempo y su enfermedad.
Las fotos muestran a un Chávez que ya no es. Más joven, sin patas de gallo, con el pelo negro azabache y sin el rostro hinchado por los medicamentos. Pero además toca cuatro, canta reggaetón y tiene una expresión moderada y compasiva que acompaña con un hermoso corazón, tipo libro de autoayuda.
Puede que este diseño publicitario haya venido acompañado con un “extreme makeover” real, tipo Berlusconi, pero eso nunca lo sabremos ya que difícilmente se puede ver a Chávez de cerca al natural. Sus apariciones públicas son controladas, sus recorridos se hacen, a lo lejos, en una especie de carroza de carnaval y sus apariciones en televisión pueden mostrar a Chávez como está o como lo ponen sus maquilladores.
Pero lo cierto es que esa iconografía rejuvenecida a juro busca matar dos pájaros de un tiro. Primero, rescatar algo de su frescura pérdida, al menos en el imaginario popular y luego reducir la brecha perceptual entre él y su adversario, quien sólo tiene que mostrarse para exhibir eso que Chávez ya no es.
¿Puede funcionarle? Sí. Remozarse en la propaganda electoral es un clásico en el marketing político y si está bien hecho puede ayudar a reforzar la imagen del candidato. Pero creo que lo más importante para Chávez es lograr que la población lo compare con el Chávez destruido del que hablaban los rumores en el clímax de su enfermedad (en cuyo caso está estupendo ahora) y no con el Chávez omnipresente y omnipotente del pasado o, más peligroso aún, con el energético Capriles de hoy, porque en ese caso…no hay afiche que valga.
@luisvicenteleon

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