Puerto La Cruz, lunes 21 de mayo de 2012
El congreso del Psoe
20.02.2012 05:25 AM Otras voces
Desde Caracas.- El congreso del Partido Socialista Obrero Español, celebrado en la primera semana de febrero, ha puesto de relieve los extravíos y dificultades por los que atraviesa la socialdemocracia en la península ibérica y en toda Europa.
Es que la nueva crisis del capitalismo que se inició en 2008 los ha encontrado desnudos de ideas y de proyectos. Durante dos días se reunieron los delegados y poco discutieron sobre propuestas y alternativas. La atención fue copada por la disputa de liderazgos, muy escasamente impregnada de connotaciones políticas o ideológicas, entre Alfredo Pérez Rubalcaba, electo secretario general, y Carme Chacón. Aunque la candidatura de la joven dirigente catalana podía expresar la inconformidad intuitiva de quienes sienten la necesidad de una renovación, no hubo un auténtico debate de políticas ni se pudo percibir un esfuerzo por lograr un rearme moral y conceptual del partido frente a los desafíos que ha impuesto el hundimiento del sistema financiero y el desmantelamiento progresivo del Estado de bienestar.
El Psoe viene de estar en el Gobierno y se le hace difícil estructurar un planteamiento nuevo que bien hubiera podido aplicar cuando estaba en las posiciones de mando. Es un caso parecido al de los socialdemócratas griegos, que no supieron qué hacer frente a la presión de “los mercados” y le entregaron el gobierno directamente a los banqueros, en este caso sin que mediara decisión electoral alguna.
Sin embargo, tanto Chacón, exministra de Defensa, como Rubalcaba, exvicepresidente, hicieron un esfuerzo por distanciarse, en sus discursos en la plenaria del Congreso, del neoliberalismo y de las políticas del mismo signo que ellos aplicaron, en un intento por recentrar a la izquierda al partido y conectarlo con los cuatro millones de votantes que perdieron en los últimos comicios, porque consideraban que era lo mismo que ganara el Partido Popular o el Psoe, porque al final las políticas económicas eran las mismas.
“Nos equivocamos en no meter mano a los especuladores y a los banqueros” dijo Rubalcaba en su discurso. Y Chacón añadió “o somos socialistas o no lo somos”. La prensa conservadora española califica estos planteamientos como un festival de promesas socialdemócratas o populistas. Los líderes del Psoe se declararon de nuevo herederos de su fundador marxista Pablo Iglesias y de la lucha contra el franquismo y amenazaron con la ruptura del Concordato con la Santa Sede que le da privilegios financieros a la Iglesia católica.
Pero este esfuerzo por anclar al Psoe a la izquierda puede resultar vano si continúan razonando con los mismos dogmas del neoliberalismo. ¿Quién puede creer que si éstos se mantienen como pensamiento dominante de la dirigencia de ese partido pueda metérsele en el futuro “mano a los especuladores y a los banqueros”?
Ahora que en España la transición y la estabilización de la democracia es cosa del pasado, los socialistas de ese país no saben bien cómo hacer para que la repartición de la riqueza se haga de manera favorable a los trabajadores y demás sectores populares. Si la socialdemocracia europea continúa negándose a debatir y pensar, difícilmente será portadora de una alternativa.

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