Puerto La Cruz, miƩrcoles 22 de mayo de 2013
"¡Esta noche te doy lo tuyo!"
13.02.2011 05:00 AM Era como las siete de la noche. Ya no quedaba luz solar por ninguna parte del territorio nacional. Eran tiempos en que la gente acudía masivamente a las marchas
Desde Puerto La Cruz.- No podemos olvidar aquella velada tan romántica del día de los enamorados del año 2000. Fue algo especial porque todos los venezolanos pudimos apreciar el más puro sentimiento expresado a todo gañote de un hombre hacia una mujer.
Era como las siete de la noche. Ya no quedaba luz solar por ninguna parte del territorio nacional. Eran tiempos en que la gente acudía masivamente a las marchas –dada la pugnacidad política de calle- y ese día había una concentración oficialista en la avenida Bolívar de Caracas, muy importante. Había como 100 mil personas traídas de todas partes del país, utilizando caravanas de autobuses, sin contar con la gente que veía la televisión en cadena nacional, que eran millones, incluidos niños y adolescentes que no pudieron ver “El Zorro” de Walt Disney .
El Presidente estaba montado en la tarima trajeado con su chaqueta deportiva tricolor que simulaba la bandera nacional. Detrás de él se podía ver a la primera dama, Marisabel Rodríguez, quien parecía un alma ambulante. Si mal no recuerdo, creo que fue la última vez que ella asistió a un acto similar.
De repente, hubo una explosión repentina en el discurso del orador, como si el Presidente se hubiese fumado una lumpia. Lo cierto es que la emprendió con la hermosa mujer barquisimetana, diciéndole que esa noche le iba a dar lo suyo. Exactamente le dijo: “Marisabel, esta noche te doy lo tuyo, prepárate”.
Los que veíamos televisión nos quedamos estupefactos y los que estaban presentes en la multitud reaccionaron con risas y chistes malos, recogidos en expresiones soeces contra la pobre mujer, víctima de la noche.
Es decir, que esa noche-según el excelentísimo Presidente- le iba a dar sexo ... De lo contrario, no lo dice en cadena nacional, ¿verdad? Y menos le dice que se prepare, ¿verdad?
Todo esto, mientras la pobre mujer sorprendida -por supuesto- se enrojecía y su cuello se encogía como un plástico quemándose. A los lados, los ministros y saltimbanquis se reían a costa del rubor de la mujer, mientras el Presidente le enseñaba con la mano lo que le daría.
Todo fue una guasa festejada por una masa traída de los pueblos, hedionda a aguardiente y ron, que disfrutaba de la confidencia y la manifestación de hombría del Presidente, confesando que esa noche le daría ”paloma” presidencial a Marisabel. El aguardiente es una cosa muy seria. O quizás la lumpia excesiva. Digo.
Les digo que ningún presidente en la era democrática había sido tan ordinario como Chávez en el trato que se merece la primera dama. Dificulto que sea superado por otro presidente. Cualquier mujer puede opinar sobre ello y corroborar o no, lo que estoy diciendo. El doctor Rafael Caldera nunca trató de esa manera a doña Alicia Pietri; ni el doctor Raúl Leoni a doña Menca, ni Carlos Andrés Pérez a doña Blanca de Pérez, ni don Rómulo a la señora Valverde ni a la señora Hartman.
Difícilmente un presidente supere a Chávez en esa elocuencia de tratar a una mujer con tal grado de irrespeto.

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