Puerto La Cruz, lunes 21 de mayo de 2012
Lecciones de las primarias
22.02.2012 05:00 AM Contracorriente
Desde Caracas.- Las encuestas reflejan lo que ocurrirá pero no todo lo que ocurrirá. En las semanas previas a las elecciones primarias estuve en al menos tres conversaciones informales con directivos de empresas dedicados a pulsar la opinión pública en Venezuela. Todos, con variaciones en cifras, es decir palabras más palabras menos, aseguraban que efectivamente Henrique Capriles Radonski se haría con el triunfo el 12 de febrero, ya que la candidatura de Pablo Pérez –entre otras cosas- se movió diríamos que esquizofrénicamente, ya que paseó por diversos mensajes y énfasis, arrancó tarde y su lanzamiento estuvo precedido de una historia de lealtad pero que le empañó seriamente: Pablo Pérez decía que si Manuel Rosales quería ser aspirante entonces él no se lanzaría. Bajo este signo de incertidumbre su candidatura nació con un ala rota.
Las encuestas si bien reflejaron claramente este cuadro final, con bastante exactitud, no pudieron predecir el número de votantes. Los estudiosos de la opinión pública calculaban tres escenarios: pesimista (1 millón de votos), realista (1,5 millones) optimista (2,3 millones); sin embargo, en espacios de conversaciones privadas sostenían que sólo serían 1,5 millones de venezolanos los que irían a votar. La verdad verdadera es que esta cifra se duplicó el 12 F. Entonces las encuestas nos ayudan a aproximarnos a lo que ocurrirá, pero al ser la política un asunto netamente humano, donde en muchas ocasiones más que la razón prevalece la emoción, las encuestas no pueden decir todo lo que ocurrirá.
Los venezolanos que adversan al presidente Chávez apostaron al centro político. Después de analizar y darle seguimiento a muchas horas de cobertura mediática de esta campaña, puedo sostener que Capriles Radonski fue consistente en su tono moderado, tanto en contenido como en forma, se mantuvo apegado a un guión que le llevaba a hablar de su gestión pública (como alcalde, como gobernador) y por tanto se enfocaba en soluciones y/o respuestas prácticas, sensatas. Podría decirse que la campaña de Capriles Radonski fue en realidad el autobús de la sensatez que logró claramente su cometido. Pese a los ataques y descalificaciones, el ahora candidato se mantuvo en su discurso, mencionó muy poco al presidente Chávez de forma directa y se enfocó en los problemas del país, pero no los asuntos relacionados con la falta de libertades o la implantación de un modelo tiránico, como se evidenció en el discurso precisamente de aquellos que sacaron menos votos.
La matemática electoral de los ciudadanos que quieren sacar a Chávez del poder parece apuntar a que a Chávez no lo derrotará otro candidato igual (amenazante o escandaloso). De cara a las elecciones presidenciales, para las cuales casi un tercio de los venezolanos sigue autodefiniéndose en una nota de centro político, ni a favor del gobierno ni de la oposición, el discurso de Capriles Radonski efectivamente podría tener mayor chance de captar votos.
Las maquinarias son ficción en la Venezuela actual. Dos semanas antes de las elecciones primarias, voceros de Acción Democrática y Un Nuevo Tiempo aseguraban que sus maquinarias le garantizarían 1,2 millones de votos a Pablo Pérez y que con ello se obtendría un triunfo seguro. Lo que ocurrió en realidad es que el gobernador del Zulia obtuvo menos de 900 mil votos, y donde sí pudo demostrar su fortaleza fue en su terruño. En otros estados en los cuales teóricamente AD es fuerte, lo que se tuvo fue una baja participación si se le compara con los resultados en los estados centrales.
La emoción se impuso sobre las maquinarias.

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