Puerto La Cruz, martes 22 de mayo de 2012
María Corina
29.01.2012 05:25 AM Otras voces
Desde Puerto La Cruz.- Las encuestas parecen darle cierta ventaja a Capriles. Hermes, el Iluminado, anota que la estrellas tienden a favorecer a Pablo. Leopoldo parece que ha levantado un poco el vuelo aliviando la pesada carga de la inhabilitación y María…bueno, ahí viene, y viene brava.
Sabemos que es una mujer muy inteligente, capaz y decidida. Con Súmate, valioso apoyo en nuestros triunfos electorales, nos dio un pitazo en cuanto a su capacidad organizativa. Es una mujer de títulos universitarios bien logrados con lo cual se cae el ya desgastado argumento del Gran Incapaz, de que “águila no caza moscas”, aunque mirándolo desde cierto ángulo el tipo tiene razón pues un águila vieja, enferma, con un cáncer entre pecho y espalda, no tiene fuerzas para andar cazando a nadie y, quizás por eso, en la feliz emboscada que María le tendió en la Asamblea, esta águila calva no pudo dar una respuesta digna de un presidente.
Pero ese es el auténtico Chávez, el cantinero militar que sólo sabe insultar para defenderse ante una pregunta incómoda, y curioso, siempre son las mujeres las que le causan el mal de rabia. ¿Se acuerdan de la periodista venezolana que le pidió explicaciones acerca de cómo habiendo sacado menos votos tenían más diputados que la oposición? Bien, ha sido esta valiente mujer venezolana la que le desarmó, por completo, la puesta en escena que su sala situacional le había preparado para ese día. María fue contundente, valiente como nadie y oportuna cuando le recitó el rosario de problemas que viven las madres venezolanas a la hora de buscar leche para sus hijos y luego le espetó una frase cortante como un bisturí, “expropiar es robar”, que resume la tragedia de todos los venezolanos víctimas de esa demencial política de Estado de arrasar con todo lo que produzca alimentos, bienes o empleos. Esa verdad enrostrada le produjo tal cortocircuito que se lanzó con esa bestial metida de pata autocalificándose de ladrón, de la que aún no se recupera hasta el punto de andar prometiendo una segunda versión de su abusiva presentación porque “se le olvidaron algunas cosas”, es decir, otras mentiras más. Que siga respirando por la p herida que le causó el estilete de María Corina.
Por otro lado, María ha sido valiente en presentarse como la única defensora del capitalismo en su versión popular, cosa que también le agradecemos por cuanto este es un país tan lleno de hipocresía que aun cuando todos vivamos del capitalismo y disfrutemos de sus beneficios, comodidades y placeres abundantes, sin los cuales nadie podría vivir decentemente, pues nadie se atreve a defenderlo. Y que conste, este es un subvencionado por el capitalismo yanqui, el cual, puntualmente, nos compra y nos paga cada barril de aceite en dólares contantes y sonantes, dinero que después Chávez le regala a otros países.
Aquí, ser de izquierda o parecerlo, es lo que da nota. Quizás María, transparente sincera y arriesgada, está trazando un camino inédito que otros políticos seguirán más adelante. Si las ideas de izquierda nos han conducido a esta deplorable situación, ¿no será que habrá llegado la hora de darle al capitalismo el crédito que merece y despojarlo de esa aura diabólica con el que la izquierda del mundo -también su usufructuaria- lo ha cubierto?
Adelante, María, con tu fe, que ya sabemos que mueve montañas y quién quita…

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