Puerto La Cruz, domingo 19 de mayo de 2013
Ni tan majunche
15.07.2012 05:16 AM Estos están dictados por un profundo y atávico odio de clase de quienes creen que el mantuanismo decimonónico sigue vigente.
Caracas.- El vocablo “majunche” resulta un piropo frente a los apostrofes lanzados contra el chavista de a pie desde todos los espacios mediáticos y la derecha aristocrática.
Estos están dictados por un profundo y atávico odio de clase de quienes creen que el mantuanismo decimonónico sigue vigente.
En cambio, el epíteto endilgado al candidato oposicionista forma parte de la artillería electoral. Pudiera morir el 7-O con la inevitable derrota del que se autodenomina “chocolate nuevo”, “correcaminos”, “flaquito” y otros autoelogios por el estilo, o consolidarse como el término “adeco”, un vocablo con intención despectiva que los enemigos del “partidos del pueblo” inventaron para no decir “acción democratista” o “adeísta”. El partido de Betancourt, que tenía luminarias en su seno, hizo del despectivo un popular nombre de combate: adeco.
Recurrí al vocablo para titular este artículo porque estoy convencido de que el majunche no es ningún majunche, no sé si me explico. Ocurre que Capriles Radonski y Primero Justicia lograrán plenamente su objetivo en la elección de octubre: convertirse en el primer partido de la oposición venezolana.
Los justicieros no se han planteado en ningún momento derrotar a Chávez; saben que esto es poco menos que imposible. Tampoco están apurados. La campaña electoral ha llevado al partido amarillo a lugares del país donde ni siquiera sabían de su existencia. Se están sembrando como organización nacional a costa de adecos, copeyanos, UNT, masistas, Bandera Roja, Proyecto Venezuela y demás chiripero variopinto.
Estos saben que los mancebos se los están comiendo en caldo de ñame, pero no pueden hacer nada. Si chillan, los medios están allí para acusarlos de atentar contra la unidad. ¿Unidad? Yo te aviso.
Hace algunos años, cuando la vieja Corte Suprema de Justicia decidió enjuiciar al expresidente Pérez, este dijo: “Hubiera preferido otra muerte”. Los adecos que lo echaron al pajón desde el Comité Ejecutivo Nacional, al ver ahora cómo unos petimetres se devoran su partido con descarada fruición, deben pensar lo mismo. La organización que según su padre fundador nació “para hacer historia”, merecía otra suerte y otro destino.
La cosa no es distinta para los demás partidos de la pomposamente llamada “Mesa de la Unidad Democrática”.
¿Quién iba a imaginar que unos lechuguinos del este del este se masticarían la historia de guerrillas, masacres, asaltos y sobresaltos de Bandera Roja? Aquel MAS que nació “para echar un vainón”, ¿se llegó a entrever haciéndoles la mesa a los nietos de los oligarcas que denunció en billetes de 100 bolívares? ¿Y Copei? ¿Por qué no murió dignamente cuando su fundador lo apuñaló con otro chiripero, pero de signo de izquierda?
La noche de su cantada derrota frente al invicto candidato Chávez, el opositor Capriles Radonski será un hombre feliz. Al mirar las caras largas de sus aliados de la Cuarta República, les dirá con el pensamiento: “Hasta aquí los trajo el río; de aquí en adelante corro solo”.
Ramos Allup, Barboza y Aveledo no han encontrado la fórmula para torcer la llegada de ese día, cuando un candidato derrotado les pase a ellos la factura y la condición de majunches ante la historia.

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