Puerto La Cruz, lunes 21 de mayo de 2012
Por ahora son tres millones
21.02.2012 05:10 AM No hay que ser adivino para darse cuenta de que el oficialismo intenta evitar una estampida mayúscula en las elecciones presidenciales
Desde Lechería.- El resultado de las primarias se resume en que tres millones de venezolanos, por la medida chiquita, no quieren seguir reportando este régimen tan ineficiente y destructivo y lo han manifestado públicamente a través de unas elecciones consultivas, democráticas, sin chantajes ni amenazas, y sin autobuses pagados por las alcaldías. No les gusta el comunismo...¡y punto! Y esta determinación, valiente e inesperada, tiene locos a los oficialistas, quienes andan sacando cuentas chimbas y hacen cálculos mal intencionados, porque su óptica es la del ladrón que, por fuerza, juzga por su condición, pero siempre echándole la culpa a los demás.
Que si tres millones es demasiado, porque sobrepasa los promedios internacionales; que si con los tres minutos por elector es imposible haber atendido a los tres millones de votantes; que si patatín, que si patatán, queriendo demostrar a sus asustados camaradas que lo que ocurrió el 12 de febrero fue una tramposería de la oposición para exhibir una fuerza que no tiene, o una unidad que no existe, con lo que pretenden animarlos y quitarles el miedo a perder el gobierno y la teta, cuando Capriles derrote a Chávez el 7 de octubre.
No hay que ser adivino para darse cuenta de que el oficialismo intenta evitar una estampida mayúscula en las elecciones presidenciales: millares de chavista saltando la talanquera. Andan buscando un culpable, pero se les olvidó que el Consejo Nacional Electoral avaló la transparencia de los comicios de la oposíción, así como también los centenares de veedores y periodistas internacionales que, con sus propios ojos, se percataron asombrados de lo que es capaz el bravo pueblo venezolano cuando se propone echar del poder a un gobierno hablador y derrochador, ineficiente y expropiador, mentiroso y fastidioso; y como si fuera poco, que se quiere eternizar en Miraflores contra el sentimiento popular.
Ya vendrán “las cadenas presidenciales” a tratar de demostrar, con fotos escogidas y explicaciones bamboleantes, que este régimen socialista es la maravilla del siglo, un mar de felicidad, que Venezuela y Cuba son la misma cosa; que eso de la inseguridad ciudadana es “una sensación”, pues la cantidad de muertos diarios, a plomo y cuchillo, son inventos de un canal de televisión. Y con la orden nerviosa y tardía de prohibir la quema de los cuadernos de votación, ya comienzan a preparar el expediente del miedo y la amenaza a los empleados públicos , a los que reciben ayudas y a los que se han anotado en los censos del ofrecimiento y el olvido. Con números y gráficas mostrarán por televisión que no han perdido la sensibilidad social, pues van a seguir regalando casas totalmente equipadas. Lo malo es que a nadie le aseguran un puesto de trabajo estable, y por eso la inamovilidad laboral, otro engaño más, pues los trabajadores viven asustados.
Pero el bravo pueblo, con su sabia paciencia, sólo espera el próximo 7 de octubre para darle su tatequieto a este régimen autoritario, militarista, centralista, cubanista y, desde luego, chavista, ya que el deseo mayoritario es la democracia, con la separación de poderes y una completa descentralización.

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