Puerto La Cruz, miƩrcoles 22 de mayo de 2013
¿Domador o domado?
10.08.2012 05:20 AM Dios Padre, creador del universo, de lo visible e invisible, solo pide la obediencia que un buen hijo debe a su progenitor
Cavilando sobre cómo la gente entiende, ejerce o reclama la gratitud, llegué a la conclusión que la mayoría de las personas hacen favores o regalan algo, lo hacen esperando algo a cambio, esto sucede a cada momento en nuestras vidas, a veces sin darnos cuenta estamos pronunciado la triste sentencia “¡qué malagradecido(a)!” , tal actitud, aunque no nos guste, dado algo para recibir algo, convierte al dador en domador y al beneficiario de la dádiva domado, resulta exactamente en la misma posición y actitud que tiene el entrenador de focas que tras la presentación en público entrega una sardina al bigotudo animal, y el bigotudo corre a tomarla manifestando algo como alegría.
Gratitud, amor y generosidad, son sentimientos hermanos, para ser genuinos deben ser expresiones voluntarias y desinteresadas, nunca “obligación”, la gratitud noble y sana nunca nacerá de una relación negativa o masoquista. Pese a que la definición de gratitud en el diccionario habla de “ obligado a estimar el beneficio o favor que se nos ha hecho” , la verdadera gratitud no consiste en comportarse como una foca, la gratitud verdadera es respuesta a una expresión de generosidad, el verdadero generoso no reclama retribución, la gratitud no es un sentimiento malo, lo malo es usar la gratitud para “comprar conciencias”.
¿Qué significa la generosidad para los verdaderos cristianos?: Mateo 6:2-3 dice: “ Cuando des limosna, no hagas tocar trompeta delante de ti, como hacen los hipócritas en la sinagoga y en las calles, para ser alabado por los hombres; de cierto os digo que ya tiene su recompensa. Mas cuando tú des limosna, no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha”. Eso enseña claramente que no habrá recompensa por parte de Dios a los “domadores” de hombres.
“El Dios que hizo al mundo y todas las cosas que en él hay, siendo Señor del cielo y de la tierra, no habita en templos hechos por manos humanas, ni es honrado por manos de hombres, como si necesitase de algo; pues Él es quien da la vida y aliento a todas las cosas. Y de una sangre ha hecho todo el linaje de los hombres, para que habiten sobre la faz de la tierra; y les ha prefijado el orden de los tiempos, y los límites de su habitación; para que busquen a Dios, si en alguna manera, palpando, puedan hallarle, aunque ciertamente no está lejos de cada uno de nosotros” (Hechos 17: 24-27).
El pasaje anterior de la Biblia no puede ser más locuaz: Dios Padre, creador del universo, de lo visible e invisible, solo pide la obediencia que un buen hijo debe a su progenitor, al fin y al cabo si Él es quien nos diseñó y construyó, ¿quién mejor que El para saber lo que nos conviene o no?, El no necesita de nosotros, nosotros sí necesitamos de Él. Dios nos ha dado todo lo que somos y tenemos y sin embargo no nos obliga, el solo espera, como buen Padre que lo respetemos y sigamos su manual de vida verdadera.
El hombre ingrato ha olvidado a su Padre y Creador, embrujado y hechizado por las atracciones del mundo, muchos lo niegan y desconocen, otros se atreven a tomar su lugar y reclaman “gratitud” por una dádiva que más bien es un deber, por ello Hechos 5:29 nos increpa: “ Es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres”, ¿a quién obedece usted?.
@schaton

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