Puerto La Cruz, domingo 19 de mayo de 2013
El fruto de la vid rompe paradigmas
30.06.2012 05:10 AM La habilidad de combinar con éxito las cualidades organolépticas del vino con los ingredientes de la comida tiene nuevo nombre: armoní
Para el chef ejecutivo Freddy Muñoz la posibilidad de realizar con éxito estas combinaciones no deben ser regidas por una camisa de fuerza
Lechería / Anzoátegui.- “El vocablo gastronómico ‘maridaje’ proviene del francés ‘maridage’ (cuyo origen etimológico se refiere a la unión o ‘casamiento’). Con la generalización de su uso, esta palabra se comenzó a utilizar para definir el arte de ‘casar’ elementos y principalmente para referirse a la combinación de vinos y alimentos”.
Para el chef ejecutivo Freddy Muñoz la posibilidad de realizar con éxito estas combinaciones no deben ser regidas por una camisa de fuerza, sino más bien por el gusto particular de cada comensal, quien al final determinará cuáles sabores desea acrecentar durante una jornada gastronómica, en la que el fermento del fruto de la vid esté presente.
“Este mundo ha evolucionado tanto que, de hecho, este término ya está en desuso, por lo menos en castellano. Desde hace unos cuatro años a esta habilidad y técnica se le denomina ‘armonía’, por decisión de un grupo de enólogos españoles (asesores que dirigen el proceso de elaboración del vino) que concluyeron que los maridos pueden ser buenos o malos, pero la armonía siempre será algo positivo”, explicó el especialista culinario.
El arte de los sentidos
El director de Espacio Gastronómico, escuela y club de cocina, en Lechería, explicó que en este arte hay muchas cosas que con el paso del tiempo se convirtieron en verdades absolutas e irreprochables.
“Al final, es el cliente quien tiene la razón. Una armonización organoléptica resulta exitosa si potencia lo mejor de cada una de las partes, es decir, cuando el vino que se escoge es el que mejor acompaña a nuestro plato y ambos se respetan (que ninguna de las partes anule o eclipse a la otra) y se mejoren unidos”.
Muñoz relató que si bien es cierto que en este tema lo más recomendable es dejarse llevar por lo que a cada quien le guste, existen consejos “elementales” sobre la manera más acorde de combinarlos. Aprender estas “indicaciones tradicionales” puede resultar en el logro una combinación exitosa.
“Por ejemplo: Un vino ácido (blancos, rosados y algunos tintos) puede compensar una comida grasa. También puede hacer que lo que se come parezca más salado, y el vino parecerá menos ácido si se armoniza con comidas dulces. En el caso de un vino tánico (tinto, astringente y con sabor fuerte) va bien con comidas muy proteicas y grasas”.
El experimentado chef local explicó que este arte está rompiendo los paradigmas sobre los que fue fundado, dándole mayor libertad a quienes degustan la comida y sus propiedades.
Al servir el vino
No se llenan las copas hasta el tope. Se deben servir hasta un tercio del tamaño de la copa (cantidad variable en función de su tamaño). En el caso de los blancos, se puede servir me- nos cantidad para mantener su temperatura ideal. No se apoya la botella en la copa para servir. Si se cambia de vino, cambie de copa o lávela previamente. No es correcto mezclar sabores.

[!] Lea atentamente
Recuerde nuestra política de publicación de comentarios: Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de las sanciones legales que correspondan. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar.