Puerto La Cruz, sábado 25 de mayo de 2013
No es lo que nos falta, sino todo lo que tenemos para dar
15.07.2012 10:52 AM Si hay vocación de servicio muchos son los caminos posibles para brindar a otros la asistencia precisa. Para María Gabriela Martínez, una psicopedagoga de 42 años,
Hace diez años que Martínez es profesora de adultos con discapacidad en el Centro de Atención Intengral de Deficiencias Visuales en Anzoátegui
Puerto La Cruz.- En el medio de la cara tiene una nariz gigante y sobre la cabeza una peluca de rizos verdes adornada por un lazo de puntos. La sonrisa amplia aparece debajo de una mirada azul.
La risa le sale fácil, al igual que la conversación y los chistes con los que espontáneamente rompe el hielo. Mientras habla, juega con un pedacito de papel que lleva entre los dedos.
María Gabriela Martínez tiene 42 años y diez de ellos trabajando como profesora en el Centro de Atención Integral de Deficiencias Visuales en Anzoátegui (Caidva), ubicado en Barcelona.
Su profesión de psicopedagoga le ha dado las herramientas para guiar a personas de todas las edades en el trance de aprender e integrarse a pesar de sufrir una discapacidad.
Al Caidva asisten niños, jóvenes y adultos en busca de formación y asistencia.
“En el caso de los adultos que se enfrentan a una deficiencia adquirida, resulta más difícil. Deben pasar por el duelo y la aceptación para que luego puedan entender que no es el fin, sino el comienzo de una nueva etapa, de una nueva oportunidad de aprender. Es importante que se sientan útiles e integrados”, dice.
Cuando se trata de vocación de servicio, esta mujer la lleva en la sangre. El cabello de color cítrico, las medias de colores, el enorme lazo y la bata no son una excentricidad.
María Gabriela es parte de Doctor Yaso, Payasos de Hospital, desde hace un par de meses, cuando en compañía de Taide de Pinzón (coordinadora de la fundación a nivel regional) y con la mejor disposición se acercó al piso 3 del Hospital de Niños Rafael Tobías Guevara de Barcelona.
“En la primera visita más que miedo tenía muchísima expectativa. Pero afortunadamente todo salió excelente. Es una experiencia increíble”.
Una sonrisa
Comienza la transformación. Escoge la ropa más cómoda y colorida, una peluca a juego y algunos accesorios para dar vida al personaje. Por último, el maquillaje y la bata que la identifica como parte del grupo de payasos.
En el hospital la jornada empieza incluso antes de llegar a la habitación. Como los bailarines antes de un show, estos “yasos” se dan ánimo y preparan su mejor sonrisa para comenzar el trabajo.
En uno de los cuartos un bebé duerme y el otro llora desconsolado.
Desde la puerta, María Gabriela y Taide le hacen morisquetas al pequeño hasta que logran su cometido. Finalizada la visita el niño sonríe feliz en los brazos de su madre.
En la siguiente habitación hay más espacio para los juegos y con algo de picardía uno de los jovencitos asiente con la cabeza para participar. Entonces, entre las payasas se da una seña y María Gabriela empieza a cantar.
“Mis ojos no te pueden ver pero mis oídos te quieren oír. Necesito que me hables para que así podamos reír”.
El niño entonces cambia el gesto por un “sí” y entiende que los ojos azules de su nueva amiga, en realidad, no lo estaban mirando.
Dar más con menos
María Gabriela perdió la visión a los 9 años a causa de un tumor que le afectó el nervio óptico. Desde entonces, apenas ve sombras y siente los cambios de luz.
“Yo no quiero ser un ejemplo, pero sí deseo dejar ese mensaje de que los límites los colocamos nosotros. No hay algo que quieras hacer de lo que no seas capaz si te concentras en lo que tienes y no en lo que te falta. Ese es el objetivo, aprovechar todo lo bueno y maravilloso que tenemos para hacer con ello lo mejor posible”.
Desde su ingreso a la niversidad para estudiar Psicopedagogía en Caracas, María Gabriela ha puesto su mayor esfuerzo por demostrar que puede tanto como los demás.
“Hoy en día no me siento discapacitada. Esa época universitaria fue extraordinaria. Fue una nueva experiencia para mi y para los profesores, que nunca habían trabajado con alumnos con discapacidad. La única diferencia estuvo en las evaluaciones, algunas las hacía de manera oral. Fuera de eso, era una más”.
María Gabriela es defensora de la superación y eso los transmite a sus alumnos del Caidva de Barcelona.
“No es lo que nos falta sino todo lo que tenemos. Quizá sufrimos un problema en un brazo, pero tenemos el otro, nuestras piernas, nuestros ojos y oídos. Con todo lo que tenemos podemos seguir adelante y es lo que debemos hacer”.
Ese es el mismo principio que procura llevar al oncológico infantil.
“Ellos se enfrentan a una situación muy fuerte que afecta a sus familiares, pero es necesario no refugiarse en el dolor y pensar por eso que no pueden hacer nada. No, sí pueden. Tienen muchas otras cosas con las cuales trabajar.
Creo que la mayor ganancia de ese tiempo que ofrecemos a los niños es dejarles un rato de alegría, de distracción y la oportunidad de pensar en otras cosas”, dice mientras hace brincar una rana de papel entre sus manos.
“El origami me encanta y me relaja muchísimo. A veces les hago una ‘cajita mágica’ y les digo que guarden en ella sus sueños e ilusiones para que jamás los pierdan”.
Tan hábil como es con los dedos para hacer de memoria decenas de figuras con pequeños trozos de papel que saca de sus bolsillos, lo es también para contagiar su buen humor ante la vida.
“Cuando veo niños con discapacidad visual y algún otro compromiso asociado me digo: gracias a Dios yo no tengo nada malo pero sí mucho que ofrecer. A pesar de que no veo, puedo sentir. Percibo los cambios de ánimo, del tono de la voz... A veces un abrazo lo dice todo y no es que tengamos los sentidos más desarrollados, como muchos dicen, sólo se nos agudizan. Siempre he dicho que nosotros somos los más mirones, porque tenemos diez ojos con los que descubrimos el mundo”.

[!] Lea atentamente
Recuerde nuestra política de publicación de comentarios: Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de las sanciones legales que correspondan. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar.