Puerto La Cruz, sábado 18 de mayo de 2013
Empujones y coleados ante prisa por ver a Chávez
08.03.2013 05:40 AM Las personas que deseaban despedir al Presidente colmaron las instalaciones de la Academia Militar y sus alrededores
Entre empujones y golpes algunos derribaron cerca.
Caracas.- “Mis compañeros se vinieron a las 3:00 am de Maracay, pero yo estoy aquí desde mitad de mañana porque no me sentía bien, pero me tomé dos pastillas y me vine”, cuenta Rosa en una de las cuatro colas antes de llegar a la entrada de la Academia Militar, donde reposa el cuerpo del presidente Hugo Chávez por segundo día. Son las 11:45 am, el sol cae directamente sobre las arrugas de su piel tostada y Rosa se arrima al paraguas de su vecina. “Yo sólo deseo verlo”.
La multitud que busca despedir al jefe de Estado cubre el Paseo Los Próceres, las calles para acceder a él, las aceras del recinto y sobresale por 2 km hasta el parque Bimbolandia. La capilla ardiente dispuesta la noche del miércoles, cierra a las 10:00 am del viernes. Es jueves y todos quieren verlo.
Detrás de Rosa, se acerca una muchacha: “Pa’ allá adelante eso es horrible. Hay cola, mujeres desmayadas y llorando porque tienen a sus niños perdidos”, cuenta luego de pasar revista. Se refiere a una sola cola que hay en la entrada y que se ramifica en cuatro. Carmen frunce la boca y dice que se quedará.
Respeto y carreras
Tres cornetas retumban con la voz de Alí Primera: “Canta, canta, compañero”, pero los cinco integrantes del consejo comunal Jobo Dulce, prefieren aprovechar los mangos verdes que llevan en una bolsa de Mercal. Un niño moreno llega emocionado con las ganancias en la mano: “’El mango a 10’ yo les decía. Conmigo sí se vendían”, exclama mientras su mamá toma el dinero y corta la fruta en una bolsa plástica con sal y vinagre.
Son las 12:50 am y la cola apenas se mueve. Gente cansada de esperar en la formación que parte de las afueras, comienza a caminar entre las filas y se dirigen al inicio buscando colearse entre los despistados. Al menos tres personas cuentan en la Academia que sólo así lograron verlo.
Luego, una señora morena y de gran tamaño, alega que viene de la Gran Sabana y pide que la dejen colearse. “Estoy desde la mañana y cansada”. Viene frustrada de la formación de afuera. En seguida es “rebotada”.
A la 1:00 pm, la cola avanza de golpe y deja trechos vacíos. Quienes pasean buscando lugar se alertan. Todos corren y comienza la lucha. Una señora morena se mete delante de Rosa y se rehusa a salirse. “¡Dejen de acusarme, ni que fueras mi mamá!”, responde.
Se empujan, se aprietan y se toman de manos para no perder su lugar. “Respete el puesto. ¿Cuál es la conciencia revolucionaria entonces?”, le gritan los solidarios. Los coleado comen pan y refresco mientras la cola avanza de a golpe.
La multitud ha tumbado las cercas que dividen las colas y la Policía Nacional admite que no sabe cuántas formaciones hay. La anarquía se extiende y los militantes rojos piden con megáfonos en mano: “No corran, compañeros. Hay que mantener la calma”, mientras cadenas de personas los sobrepasan a toda velocidad.
En la estación del metro La Bandera dos familias se lamentan: “Nos cansamos y nos salimos. No pudimos verlo”.
Disciplina
El vicepresidente Nicolás Maduro, aseguró que a pesar del dolor y de la movilización de millones para despedir a Chávez, no ha habido ningún incidente en ningún lugar del país. Solicitió a quienes desean verlo la “mayor disciplina”.

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