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Colombia espera resultados de elecciones presidenciales

Gustavo Petro e Iván Duque tienen opiniones radicalmente distintas sobre la mayoría de los temas que enfrenta el país de 50 millones de personas / Foto: AP

Las votaciones han cerrado en Colombia y el país sudamericano espera los resultados de una de las elecciones presidenciales más combativas de su historia. La contienda enfrentó a un exguerrillero de izquierda contra un joven legislador conservador en un momento en el que el país intenta implementar un complejo proceso de paz con la desmovilizada guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

Gustavo Petro e Iván Duque tienen opiniones radicalmente distintas sobre la mayoría de los temas que enfrenta el país de 50 millones de personas, incluyendo el ambicioso tratado de paz con las FARC. Petro promete ratificar el acuerdo, mientras que Duque quiere hacerle cambios, entre ellos, pedir que los excombatientes cumplan sentencias penales antes de entrar a la política si fueron hallados culpables de crímenes contra la humanidad. Según el acuerdo final, los rebeldes que confiesen todo y ofrecen indemnizaciones a sus víctimas tienen pocas probabilidades de terminar tras las rejas.

La primera elección presidencial desde la firma del acuerdo de paz de 2016 ha polarizado a los votantes y dividido a familias. Duque ganó la primera ronda que se realizó en mayo al superar a Petro por 14 puntos porcentuales, pero se quedó corto de la mayoría necesaria para evitar una segunda vuelta. Encuestas recientes indican que Duque sigue teniendo una ventaja decisiva, pero también señalan que la brecha entre ambos se redujo en los últimos días de campaña.

Petro votó el domingo por la mañana en un barrio obrero de Bogotá. Decenas de sus seguidores coreaban su nombre y se codeaban para tomar fotos del candidato, quien describió la jornada como un “día histórico.”

“La necesidad de cambiar las cosas es fundamental,” dijo el candidato de izquierda, que votó con su hija de nueve años.

Duque también votó acompañado de su familia pero lo hizo a varios kilómetros de Petro en una zona de clase media de Bogotá.

“Venimos a ratificar que queremos un país de emprendimiento… donde haya micro, pequeñas, medianas y grandes empresas que generen empleo de calidad,” dijo el candidato conservador.

Duque, quien tiene tres hijos, es pupilo del poderoso expresidente Álvaro Uribe, uno de los líderes más admirados y a la vez aborrecidos de la historia reciente en Colombia.

Casi a punto de cumplir 42 años, Duque sería el presidente más joven en Colombia en más de un siglo. Sus críticos ven con recelo el hecho de que su limitada experiencia política podría dejarlo dependiente de Uribe, quien es el líder de la bancada de su partido en el Senado.

Aunque millones de colombianos elogian a Uribe, otros sostienen que su presidencia fue empañada por violaciones a los derechos humanos. Si bien logró estimular la economía colombiana y debilitar a los grupos ilegales armados, dirigió el gobierno en una época en que oficiales militares mataron a miles de civiles y vestían a los cadáveres como si fueran rebeldes para inflar el total de muertos a cambio de vacaciones y bonos salariales.

Muchos votantes dicen que la estrecha relación de Duque con Uribe los impulsó a votar por Petro.

“Yo me opongo a cualquier proyecto liderado por Uribe”, dijo Amalia Andrade, una escritora bogotana que ejerció su voto el domingo. Andrade había apoyado a otro candidato en la primera vuelta de las elecciones, pero el domingo votó por Petro bajo el argumento de que Colombia ya no debe ser gobernada por “las mismas oligarquías de siempre.”

Petro, exintegrante de la guerrilla M-19 que firmó el acuerdo de paz con el gobierno en 1990, promete reformar el modelo económico de Colombia. Quiere que el país deje de depender de las exportaciones de combustibles fósiles y a su vez aumentar la producción agrícola subiendo los impuestos sobre terrenos inactivos o dándoselos a campesinos pobres si los dueños se los venden al Estado. Sin embargo, en algunos ha despertado desconfianza y creen que él convertiría a Colombia en “otra Venezuela”.

“Es un lobo vestido de oveja”, dijo Francine Howard, una asesora de seguros que votó por Duque.

Felipe Ramírez, un veterinario de 29 años que aspira a tener su propia empresa, salió de su centro de votación en Bogotá con una bandera de Colombia. Dijo que simpatiza con Duque por su propuesta de reducirles los impuestos a las pequeñas y medianas empresas para generar más empleo, pero también aseguro que está de acuerdo con los cambios que el candidato propone hacerle al acuerdo de paz.

“Los (ex) guerrilleros van a recibir diez curules en el Congreso sin haber reparado a las víctimas o sin haber entregado información sobre rutas de narcotráfico”, aseguró. “Eso es un mal ejemplo porque hay otras bandas criminales que van a querer el mismo trato”.

Colombia / AP

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