Locales

Anzoatiguenses aumentan remesas a familiares para combatir hiperinflación

Con las remesas que reciben los familiares de anzoatiguenses pueden adquirir más alimentos / Foto: Rafael Salazar

Para nadie es un secreto que las remesas enviadas por venezolanos que están en el extranjero se han convertido en un paliativo para quienes se mantienen en el país pese a la hiperinflación que se está viviendo desde octubre de 2017, según indican economistas de la nación.

Algunos llaman “salvavidas” a los aportes que dan los ciudadanos que decidieron probar suerte en otros lares debido a la fuerte crisis que atraviesa Venezuela.

Hay quienes envían desde Chile, Perú, Ecuador, Argentina o Colombia, mientras que otros hacen lo propio desde naciones más estables como Estados Unidos, Italia o España.

Según el economista y presidente de Datanálisis, Luis Vicente León, 9% de la población recibe un promedio de 60 dólares cada mes.

Mientras que la encuestadora Datos afirma que en 2017, el 14% de los venezolanos recibió remesas.

Y de esta realidad no escapan las familias del estado Anzoátegui. No existe una data oficial sobre cuántos habitantes de la entidad reciben un aporte proveniente del extranjero.

Sin embargo, ahora está ocurriendo con mayor frecuencia y en cantidades más grandes con el fin de que la inflación no pulverice de inmediato la remesa enviada.

Así lo afirman anzoatiguenses consultados por el equipo de El Tiempo y   a quienes se les omitirán algunos datos para proteger su confidencialidad.

Detalles
Los aportes que manda el señor Albeiro  se han convertido en una gran ayuda para su esposa e hijos. Desde que se fue a Colombia deposita dinero cada 30 días a su pareja.

“Desde que estoy aquí envío dinero mensual porque me pagan a final de mes. He ido aumentando el monto que envío porque en Venezuela todo sube de precio rápido”.

Detalló que en agosto logró transferir 50 mil pesos (según dijo fue el equivalente a Bs 416 millones de bolívares/ Bs S 4.160), pero ahora con el tema de la reconversión monetaria y el incremento de precio de varios productos tiene previsto enviar 100 mil pesos.

“Esto es una ayuda, pero ya estoy haciendo todas las gestiones para traérmelos a Colombia, es lo mejor”, opinó.

La técnico superior universitario (TSU), Del Valle, dejó su trabajo en el Palacio de Justicia, ubicado en Barcelona, para irse a vivir con su ahora esposo, quien ya tenía siete años residenciado en Italia.

Ella tiene más de un año viviendo en tierras europeas, pero pese al tiempo transcurrido, afirmó que tuvo dificultades para conseguir empleo allá.

Contó que desde hace cuatro meses está trabajando en una fábrica de zapatos y en julio envió el primer aporte monetario a sus padres que residen en un sector popular de Puerto La Cruz.

 “Esa vez envié 30 euros y al cambio fueron como 145 millones de bolívares (Bs S 1.450). En agosto mandé lo mismo, pero ahora en septiembre tuve que transferir 45 euros. Mi mamá me dijo que le cayeron en la cuenta 2.225 bolívares de los nuevos, es decir 225 millones de los viejos. Espero que con eso puedan hacer algo porque ya mi papá me dijo que todo subió de precio otra vez”, contó la joven, vía telefónica.

Otros anzoatiguenses siguen enviando la misma cantidad de dinero a sus parientes. No obstante, cambiaron la frecuencia para hacerle frente a la inflación.

Tal es el caso de Yesenia, quien en la actualidad vive en Perú, pero su corazón continúa en suelo criollo.

No ha podido llevarse a sus tres hermanos menores y por eso cada mes sacrifica parte de su sueldo para ayudarlos.

 “Antes enviaba quincenal 100 soles, ahora mando semanal. En estos momentos equivalen a Bs S 2.412, que son 240 millones de bolívares de los de antes. La idea es que puedan comprar lo necesario para cada semana, porque sabemos que en Venezuela todo el mundo vende y aumenta al precio que quiere y nadie les dice nada”, comentó.

Antes de despedirse del equipo de El Tiempo vía telefónica, agregó que están buscando otros ingresos para lograr llevarse a sus tres hermanos a tierras incas.

Expresó que a pesar de que les da aportes monetarios constantemente sabe que de igual forma ellos sufren los “trastornos” de la economía venezolana a diario.

Más historias
El ingeniero egresado de la Universidad de Oriente (UDO), núcleo Anzoátegui, Francisco,  se unió a la lista de emigrantes el año pasado.

 “Cuando decidí irme a Chile sabía que me iba a doler dejar a mi familia, pero fui a probar suerte y gracias a Dios me está yendo bien”, relató.

Al igual que Yesenia, el joven de 25 años  aporta mucho en la economía de sus padres.

Señala que desde que empezó a transferir dinero  se acostumbró a hacerlo cada siete días. “Siempre he tratado de enviar dinero semanal para que la inflación no se lo coma. También me ha tocado enviar dinero adicional para otras emergencias, trámites, entre otros gastos. Espero poder traerme a los viejitos este año, pero mientras esté solo voy a trabajar duro para enviarles dinero”.

En similar condición se encuentra la joven universitaria Teresa, quien congeló sus estudios en la Escuela de Ciencias Administrativas de la UDO en busca de mejor calidad de vida en la ciudad de Lima, Perú.

Ella dijo que tiene varios meses trabajando en una fábrica de productos de aseo personal. Sin embargo, los fines de semana vende dulces o comida rápida a fin de aumentar sus ingresos.

“Lo que quiero es enviar más dinero. Yo siempre les mandaba a mis papás el equivalente a 100 millones de bolívares semanal, pero ahora quiero mandar más. No sabemos qué va a pasar con los precios de los productos cuando la gente empiece a ganar su primer sueldo aumentado. Por lo general, todos los productos se van por las nubes y por eso queremos prevenir”, apuntó.

A diferencia de los otros anzoatiguenses consultados, Teresa no tiene previsto, por los momentos, llevarse a sus padres a tierras incas.

“Sí quiero que se venga mi hermana para no estar sola y ayudar  mejor a nuestros padres”, manifestó.

Opiniones especialistas
En una entrevista concedida a BBC Mundo, el economista Luis Vicente León afirmó que de acuerdo con sus proyecciones, a finales de este año el 10% de la población de Venezuela estará recibiendo remesas.

“La cifra va a crecer de manera exponencial.  El fenómeno del envío de remesas se ha acelerado con la última ola de emigración, aquella compuesta por sectores medios y bajos que deciden salir del país para ayudar a los que se quedan”, aseveró el especialista a través de este medio internacional.

Pese a que los aportes desde el exterior tienen un valor importante para quienes siguen sorteando la fuerte crisis que se vive en el país, la economista Tamara Herrera aseguró que “en ningún caso” los montos enviados alcanzan para cubrir la cesta básica familiar, que según el Centro de Documentación y Análisis Social de la Federación Venezolana de Maestros (Cendas) se ubicó para el mes de julio en Bs S 11.572,32 (Bs F 1.157 millones 232 mil 851 bolívares).

No obstante, los familiares de quienes se han ido del país ven una luz en sus cuentas bancarias cada vez que reciben una remesa.

“Desde que se fue Del Valle  del país me he sentido muy triste porque es mi hija mayor y siempre hemos sido muy unidas. Pero, hoy estamos más convencidos en la casa de que todas las cosas ocurren con un propósito, ya que sus aportes monetarios desde Italia han sido de gran ayuda. Cada vez que envía dinero podemos hacer un mejor mercado porque ahorita todo se va en comida”, contó la madre de Del Valle.

Para la publicista Gabriela ha sido una “bendición” que su tío le pueda transferir dinero desde Colombia.

Ella relató que con esa remesa ha podido inscribirse en una escuela de música, donde espera cumplir otras de sus metas: ser cantante profesional.

“Incluso a veces me queda dinero para cubrir cualquier otro gasto de la universidad o si me quiero comprar algún dulce. Es difícil saber que tu tío está fuera del país, pero al menos me ha bendecido varias veces”, contó.

Puerto La Cruz / Jesús Bermúdez

Share This:

Comentarios

  economia   hiperinflacion   remesas   

Publicidad

Do NOT follow this link or you will be banned from the site!