Sucesos

Delincuentes operan en campos deportivos

Ladrones se llevaron láminas del techo del estadio de Los Bomberos en el barrio Isla de Cuba de Puerto La Cruz / Fotos: Arturo Ramírez

No todas las personas que van a los estadios y canchas lo hacen con la intención de practicar deporte.

Unos individuos lo hacen para adueñarse de teléfonos celulares y hasta de láminas de acerolit.

En el estadio Tairo Aguilera, ubicado entre las avenidas 1 y 2 de la urbanización Boyacá II en Barcelona, entrenan un catcher y un campocorto de 17 y 15 años, respectivamente.

Ambos, miembros de la Academia Javier Martínez, relataron que en ocasiones hay personas que se toman el agua que dejan los peloteros en los vestidores.

El pasado lunes 10, a un beisbolista de 16 años, integrante de un plan vacacional, le hurtaron su teléfono marca Samsung J7 que había dejado dentro de su bolso en el dugouts de los visitantes. Nadie supo quién lo hizo.

El quinceañero mencionó que hace pocos días, él y un compañero de equipo, llegaron a las 7:00 pm al estadio Jesús Yendi de Tronconal III, donde hacen entrenamientos de boxeo, fútbol y kikimbol, béisbol y volivol.

El chico afirmó que apenas pisaron la entrada del coso, fueron interceptados por tres sujetos. Uno de ellos, armado con un chopo, le ordenó: “Dame el teléfono”.

A través de un contacto del sector, el jovencito pudo recobrar su móvil: un Samsung S4. El ladrón no exigió dinero por el rescate. Para su sorpresa, el individuo sólo pidió dos paquetes de harina precocida de maíz y dos de arroz, pues no tenía comida en su casa.

En el espacio deportivo Pedro Guzmán, ubicado entre las veredas 5 y 24 de Boyacá II, el mantenimiento salta a la vista. La instalación está limpia y recién pintada. Tiene el techo completo y dos tableros de basketbol con sus cestas y mallas.

Guzmán, de ocupación publicista, fue uno de los primeros residentes que se ocupó de cuidar, desde la década de los 80, la cancha. Lo hizo hasta que falleció hace tres años.

La instalación también es conocida como la cancha de Kenny Leal, un residente que murió de un disparo accidental cuando estaba con un amigo.

La docente Mireya de Luna, sus hijas y a la vez colegas Tania y Yoalis Luna manifestaron que en la cancha funciona, en las tardes, una escuela de basketbol para niños y adolescentes.

Allí también hacen los eventos de la escuela de danzas del sector, así como las festividades de la Virgen del Valle.
Señalaron las Luna que los vecinos veinteañeros corren a los individuos extraños que merodean por los alrededores de la cancha.

“Nosotros somos guerreros. Limpiamos y acomodamos. Defendemos nuestro terreno”.

Abandono
Donde el deterioro es evidente es en la cancha cercana a la Unidad Educativa Nacional José Bernardo Gómez de Barrio Sucre.

En la instalación, ubicada entre las calles 23 de Enero y Guayaquil, frente a la parte posterior del ambulatorio Martín Buffil, incursionaron unos sujetos que se llevaron los tubos de aluminio de la cerca de ciclón.

El vendedor de productos de consumo masivo, Fausto Velasco, recordó que hace años la Alcaldía del municipio Bolívar puso bien bonita la cancha techada, pero unos individuos la desvalijaron.

Este sexagenario afirmó que el sitio carece de alumbrado público y parece una boca de lobo. Aseveró que los policías patrullan pocas veces por la barriada.

Velasco aseveró que los desadaptados individuos ya comenzaron a llevarse el techo, aAunque un escolar de 12 años señaló que el viento fue el que rompió las láminas.

“Cuatro meses atrás, unos hombres se adueñaron de un automóvil luego de que el conductor se bajara para comprar aceite de vehículo en un negocio de la calle 23 de Enero”.

Ladrones hurtaron los cables y focos del estadio Ramón Guarache, en la capital del municipio Bolívar

Frente al mencionado centro asistencial labora desde hace dos años Jéssica González, quien vende café y alquila teléfonos.

La señora dijo que unos motorizados someten a los transeúntes para robarles los teléfonos celulares.

Donde ha mejorado la seguridad es en el estadio Ramón Guarache de Barrio Sucre, según afirmó Manuel Moreno, integrante de la Academia de Beisbol Caracas All Star.

El pelotero admitió que hace seis años, los ladrones cargaron con los cables y focos del coso.

Este lanzador de 25 años expresó que cuando hay sujetos extraños en el campo, se lo reportan a funcionarios del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc).

Moreno recordó que antes entraban “piedreros” al campo deportivo. Ahora sólo ingresan a comer trabajadores de los talleres mecánicos aledaños.

Los obreros de mantenimiento Miguel Sánchez (61 años de edad) y Rogelio Rojas, contratados por la referida academia, así como el soldador Jesús Ramos (45) afirmaron que no han sido víctimas del hampa.
Sánchez cree que esto se debe a que: “Dios dice a mi hijo no lo tocará nadie”.

Delincuentes sueltos
El estadio de beisbol y fútbol del sector Isla de Cuba de Puerto La Cruz queda al lado de la estación del Cuerpo de Bomberos.

Frente al comando arregla teléfonos Jackson Macuare, quien estudia Contaduría Pública en la Universidad de Oriente (UDO).

El universitario mencionó que en los alrededores del campo, hombres a bordo de motos han despojado de celulares y carteras a los transeúntes.

Macuare supo (por boca de unos vecinos), que unos malandros cargaron con las láminas de acerolit el techo de las gradas de la cancha.

“Hasta ahora, los individuos no se han metido con los entrenadores, ni con los jugadores de las ligas menores de beisbol”.

A un pelotero le sustrajeron un Samsung J7 en el coso de Tronconal II

Los ladrones no sólo incursionaron en el coso, también se metieron, en julio de 2017, por la puerta posterior de la cocina de la edificación bomberil que es de dos niveles.

Según informó el comandante de la estación, primer teniente Rubén Gil, unos individuos aprovecharon un descuido del personal de guardia para cargar con las ollas, platos, cucharillas y tenedores.

Una funcionaria, que no dio su nombre, dijo que también se llevaron las llaves de bronce de las tuberías de agua.
El coso de los bomberos colinda con el Centro de Deporte y Cultura (CDC) La Isleta de Isla de Cuba, que funciona en una edificación nueva y en buen estado.

El sitio es seguro, afirmaron la bachiller Gabriela Bastidas y la estudiante de Contaduría Pública Hildamary Salazar. Una practica tae kondo y la otra gimnasia.

En la urbanización El Frío, entre las calles Sur y 1, queda una cancha deportiva que tiene la cesta de basketbol y el arco de fútbol sin mallas.

Un vecino, que prefirió mantenerse en el anonimato, expresó que los motorizados no atracan a los transeúntes porque cerquita del recinto deportivo está el punto de control de la Policía del estado Anzoátegui (Polianzoátegui), aunque esa cercanía no impidió que unos sujetos entraran en su casa y le hurtaran un televisor.

Apoyo de comunidad
El director del Centro de Coordinación Policial (CCP) de Polianzoátegui en el municipio Juan Antonio Sotillo, supervisor jefe Jorge Pérez, manifestó que la comunidad debe tener sentido de pertenencia y cuidar las instalaciones deportivas que son de sus hijos, para que estos no agarren mal camino.

El jefe policial manifestó que los ladrones pueden precisar las horas en que los oficiales hacen patrullaje por los diferentes sectores, y operar cuando no hay vigilancia.

“Si los vecinos dan un alerta a tiempo a las autoridades se puede evitar que los sujetos sigan llevándose lo que queda en las canchas y estadios”.

Pérez aseveró que si los residentes de los barrios y urbanizaciones apoyan a los cuerpos de seguridad, se puede capturar en flagrancia a los delincuentes.

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