Tiempo Libre

Películas de Morelia reflejan drama de empleadas domésticas

El director español Xavi Sala, a la izquierda, y las actrices mexicanas Sotera Cruz, Erika López, Majo Alfaroh y Valentina Buzzurro, responden preguntas del público durante el estreno de su película “Xquipi’ Guie’dani" ("El ombligo de Guie’dani") /Foto: AP

La 16ª edición del Festival Internacional de Cine de Morelia se ha visto marcada por varias historias poderosas que presentan las relaciones asimétricas entre las trabajadoras domésticas y sus patrones en México a través de retratos familiares íntimos.

Además de la aclamada “Roma” de Alfonso Cuarón, que tenía su función de gala el miércoles, las cintas en competencia “Xquipi’ Guie’dani (El ombligo de Guie’dani)” de Xavi Sala y “Niñas bien” de Alejandra Márquez Abella abordan el tema desde perspectivas y décadas diferentes, pero las relaciones profundamente desiguales se mantienen. Muchos mexicanos, por ejemplo, consideran irrisoria la posibilidad de inscribir en el seguro social a sus empleados.

“Estamos abriendo una reflexión ante estos temas políticamente incorrectos y tabúes en el México de hoy”, dijo Sala el martes en una entrevista telefónica con The Associated Press desde la Ciudad de México. “Qué duro que en la actualidad tengamos que hablar de los mismos temas que Cuarón en los años 70”.

En “Niñas Bien” Sofía le sugiere a su esposo que corra a su chofer porque un día le “habló feo” y en medio de una crisis económica en los años 80 se atrasa en los pagos de sus sirvientas, pero ella no deja de ir a restaurantes de lujo.

En “Roma”, la madre de la familia no les permite a sus trabajadoras encender la luz eléctrica en su habitación y explota contra la empleada Cleo después de una discusión con su marido.

En “El ombligo”, la matriarca les deja comer lo que quieran del refrigerador, pero les pide que usen sus propios cubiertos; tampoco les tiene permitido descansar en días festivos si hay visita en la casa, por mencionar sólo algunas de las reglas asfixiantes bajo las que viven Guie’dani y su madre para complacer a los patrones con los que empiezan a trabajar.

Tanto en “Roma” como en “El ombligo” las empleadas domésticas son menospreciadas por hablar sus lenguas originarias y en ambas cintas provienen del estado sureño de Oaxaca, uno de los más pobres de México y de mayor población indígena.

En México cerca de 2,3 millones de personas, la mayoría mujeres, realizan trabajo doméstico remunerado, pero desde 2014 el gobierno federal no ha ratificado el convenio 189 de la OIT, el cual establece los derechos básicos de estos trabajadores.

Las tres familias de estas películas mantienen al mismo tiempo un trato estrecho y por momentos bueno con sus trabajadoras. Sofía le suplica a su nana que le diga si es una buena madre, Cleo recibe atención médica gracias a la intervención de su patrona y Guie’dani toma clases particulares por decisión de sus jefes, lo que hace todo aún más confuso, y difícil de ver, para el público que vive situaciones así en su día a día.

Casi realidad
De las tres, “El ombligo” es la cinta en que más atañe a este conflicto. La ópera prima de Sala plantea la historia desde la perspectiva de Guie’dani, que como adolescente en la actualidad se siente menos obligada a seguir las reglas. La joven es interpretada por la zapoteca Sótera Cruz, quien en la vida real se escapó para poder hacer el casting porque no le daba permiso su familia, y a quien le encanta rapear.

Por su parte Érika López, quien también es zapoteca, hace el papel de la madre de esta chica. López comenzó a trabajar como sirvienta a los 12 años y desempeñó esta labor por mucho tiempo.

“Erika corroboró todo lo que yo dije en mi guion y ella me contaba cosas más gruesas… Ella toleró muchas cosas que no debió haber tolerado”, dijo Sala, quien dirigió el cortometraje nominado al Goya “Hyyab” y ha desarrollado múltiples guiones para cine y televisión.

El director catalán naturalizado mexicano se documentó para su película observando a diversas familias, incluyendo las de sus amigos cercanos en México.

“Me impresionó cómo las nuevas generaciones, que pertenecen a esa clase media, estaban intentando disimular sin darse cuenta lo que era tan evidente, y era por la pena, la culpa que he notado en el pueblo mexicano con estos temas. Hay una bondad que esconde una gran hipocresía, como en mi película. Eso lo constaté en muchas familias”, dijo Sala.

El tema definitivamente está en el aire. En Morelia también se exhibe fuera de competencia “Nuestro tiempo” de Carlos Reygadas, que si bien no centra su drama en esta división, sí lo presenta usando una hacienda mexicana de la actualidad como fondo.

“Estamos conociendo por primera vez cómo se ven las cosas desde el otro lado, que eso es lo que muchas familias tendrían que hacer”, señaló Sala. “Muchas familias creen que están haciendo el bien porque no se han puesto del otro lado”.

Morelia, México / AP

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