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Ronda de diálogo impone que Maduro cumpla acuerdos truncados desde 2016

El cardenal Jorge Urosa sabino señaló que el Gobierno no ha dado señales que avalen una negociación / Foto: Cortesía

Las propuestas de diálogo y de negociación en medio de la creciente crisis de Venezuela son una constante. La posibilidad de nuevos acercamientos la han asomado voceros del Gobierno y también de la comunidad internacional, al tiempo que han sido rechazadas o condicionadas por dirigentes de la oposición.
En ese contexto: ¿Cuáles son los escollos que deben sortearse para llegar a un nuevo estadio de diálogo en pro de Venezuela? El politólogo Fernando Spiritto señaló: “No creo sea viable iniciar un proceso de diálogo en este momento puesto que existe desconfianza hacia el Gobierno y la oposición evidencia signos de división. Para ir a una nueva fase de negociación, los adversarios de la revolución deberían estar unidos en cuanto a objetivos comunes. En caso contrario, estaríamos en presencia de una negociación parcializada y no se lograrían los objetivos”.
Sin embargo, Spiritto llama a no satanizar el diálogo como alternativa y pide no cerrarse a esa posibilidad.
Recuerda que en política resulta difícil predecir escenarios y más cuando se trata de unas circunstancias tan dinámicas como las actuales.
“Tarde o temprano cualquier situación pasa por la de negociación y diálogo y de ceder cosas cada una de las partes, especialmente cuando hay una alternativa de conflicto abierto”, argumentó Fernando Spiritto.
El analista cree que antes del diálogo debe darse un preacuerdo que pasa por aspectos como, por ejemplo, la redefinición del directorio del CNE con dos rectores del oficialismo, dos de la oposición y uno imparcial para de ese modo ir despejando el camino para lograr elecciones libres.
El cardenal Jorge Urosa Savino, arzobispo emérito de Caracas, es partidario de que el Ejecutivo cumpla los acuerdos en mora desde 2016. El prelado se hace eco, de esta manera, de la exigencia que en su momento hizo el secretario de Estado del Vaticano, Cardenal Pietro Parolin.
“Para que se dé algo realmente serio, creíble, es preciso que el Gobierno primero cumpla las condiciones o exigencias a las que se había comprometido a fines de octubre del año 2016. Es bueno recordarlas: reconocimiento de la Asamblea Nacional y respeto de sus facultades constitucionales; solucionar la crisis social por escasez y carestía de los alimentos y las medicinas; libertad de los presos políticos, y promover elecciones en condiciones de transparencia y equidad política”.

 

Urosa Savino recordó que ninguno de esos elementos ha sido honrado por el Ejecutivo.
El cardenal mostró preocupación por el agravamiento de la situación país y el hecho de que el Gobierno no da señales que avalen una negociación.
“No se ha aclarado la extraña, trágica e inesperada muerte del concejal Fernando Albán, detenido sin el debido proceso, ocurrida en circunstancias muy oscuras y que suscitan mucha suspicacia. Por último, en cuanto a elecciones, han inhabilitado de varias formas e ilegalmente a los principales partidos políticos de la oposición”.
Dijo que dentro de la lista de aspectos en los que hay una mora significativa se encuentra también que aún existen presos políticos, el Poder Legislativo sigue bloqueado y “la situación social de Venezuela es cada vez más grave y dolorosa para el pueblo. Esto afecta especialmente a los más pobres”.
El cardenal Urosa Savino ratificó la disposición de la Iglesia a cooperar para lograr salidas a la crisis del país.
“La Iglesia, como ya lo ha dicho con claridad el nuncio apostólico, monseñor Aldo Giordano, está siempre dispuesta a ayudar a solucionar los problemas graves de los pueblos. Me encantaría que se diera una verdadera y auténtica negociación para solucionar esta dolorosa grave crisis global que sufrimos hoy los venezolanos. La Iglesia podría ayudar, sin duda. Habría que ver cuál sería su función, su papel en ese nuevo proceso”.
El prelado exhortó al gobierno del presidente Nicolás Maduro a dar un paso concreto antes de llegar a un eventual diálogo:
“Que primero cumplan sus deberes constitucionales de respetar a los otros poderes, y de garantizar la salud y la alimentación del pueblo, y que respeten los derechos humanos, civiles, sociales y políticos de los venezolanos”.
El nuncio apostólico, monseñor Aldo Giordano, ha reiterado la intención del Vaticano de cooperar para buscar salidas para Venezuela: “Si hay procesos de diálogo o intentos de empezar procesos, nosotros siempre estaremos listos para apoyar procesos de reconciliación, procesos de paz. Cuando hay conflictos, una persona puede lavarse las manos, pero quien está tan involucrado en los conflictos no puede ver un horizonte o una posibilidad, pero hay otras personas que en el conflicto con la capacidad de luz, pueden comenzar procesos de servir, para servir el bien de un pueblo”.
¿Transición?
Monseñor Ovidio Pérez Morales, obispo emérito de Los Teques, ha sido enfático en cuestionar cualquier asomo de diálogo ante la ausencia de condiciones.
“Lo único que hay que hablar, negociar, dialogar, rezar, conspirar, planear, anhelar, en este momento es: Gobierno de Transición. Nuestra Venezuela no aguanta más”, afirmó en su cuenta de Twitter @OvidioPerezM.
El obispo dijo que el caso del excomisario Iván Simonovis, que recién cumplió 14 años de la condena que se le impuso de 30 años, y de otros presos políticos, representa una muestra de que en Venezuela “urge un cambio humanitario, civilizado. Dios los bendiga y devuelva a sus hogares, los libere de las garras del maligno”.
El politólogo Oscar Vallés fijó posición en torno a la posibilidad de un encuentro entre el oficialismo y la oposición.
“Mientras algunos sectores aspirarían a concurrir a una mesa de diálogo para restarle o quitarle poder al Gobierno, el objetivo del régimen militar de Maduro es atornillarse en el poder”.
El analista sostuvo que no hay garantías para mecanismos bajo la facilitación extranjera en este momento, como planteó el canciller español Joseph Borell ante la Unión Europea. Considera que una de las vías más factibles, con los escenarios actuales, es la presión diplomática, que no es tan expedita como aspiran algunos sectores.
“En los países donde fue efectiva una negociación internacional hubo varias situaciones que la precedieron: ya no había un Estado hegemónico, existía independencia de poderes; se encontraban zonas que no eran controladas por el gobierno y se registró una profunda fractura del monopolio del uso de la fuerza. Esos escenarios no están dados actualmente en Venezuela”, subrayó.
Vallés expresó que las respuestas que se han dado a la insistencia cíclica del Gobierno en el diálogo se relacionan con aspectos clave: la atenuación de las sanciones internacionales, el reconocimiento a la legitimidad y el aval para solicitar el financiamiento internacional.
“Estos objetivos, paradójicamente, no tendrían sentido para el Ejecutivo si no estuviese interesado en aferrarse al poder”, acotó.
El politólogo no ve en este momento un asomo de que la negociación criolla pudiera conducirse a través de mecanismos internacionales, como ha ocurrido en otros países.
El analista considera que tampoco están prestas las condiciones de organización, discurso y liderazgo para que se concrete de forma exitosa el “Acuerdo de Solución a la Crisis Política” que aprobó la Asamblea Nacional, el martes 13 de noviembre.
“Cuando digo que se trata de otro acuerdo más lo afirmo porque la Asamblea Nacional tiene un conjunto de acuerdos que no cumple o ejecuta. Acuerdos, por cierto, que sólo dependen de sí misma y que su incumplimiento ha sido por omisión o abandono de la directiva y de las bancadas partidistas”, dijo.
Vallés mostró dudas sobre los efectos de adelantar 60 días el debate en torno al 10 de enero de 2019, cuando concluya el período presidencial para el que fue electo Nicolás Maduro en abril de 2013.
¿Reconstrucción?
Sobre el referido acuerdo, el diputado por Primero Justicia (PJ), Alfonso Marquina, vicepresidente del parlamento nacional, argumentó ante la Cámara: “Le estamos demostrando al país que a pesar de nuestras diferencias, de nuestras visiones, nos une un solo propósito que es el de lograr el cambio político en Venezuela y una transición democrática en paz para que los venezolanos podamos tener un nuevo gobierno”.
El dirigente aurinegro expresó que se requiere que el parlamento legisle con el fin de sentar las bases para la reconstrucción del país.
“Tenemos que lograr que la AN recupere sus competencias y se acabe esa farsa, esa herramienta de la dictadura que es la Asamblea Nacional Constituyente (ANC) que, luego de dos años, sólo se ha convertido en un instrumento para seguir subvirtiendo el orden constitucional que está quebrado en el país”, acotó.
Con respecto a la posibilidad de abrir un diálogo entre el oficialismo y sus adversarios, el diputado Luis Florido, antes de la bancada de Voluntad Popular (VP) y ahora independiente, aseguró que en el Poder Legislativo, “no hay quien quiera lavarle la cara al régimen. Estamos obligados a ponernos de acuerdo”.
Florido, quien concurrió a los procesos de diálogo y negociación en 2016 y 2017, cree que “el Gobierno tiene mecanismos para comunicarse con cualquier sector venezolano. Nosotros no podemos volver al esquema del diálogo de 2016, que utilizó el Gobierno para lavarse la cara y burlarse”.

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