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La hiperinflación revive los ceros del bolívar fuerte

Cuando el presidente Maduro anunció la eliminación de los cinco ceros a la moneda, dijo con la medida la economía sería estable y sana (Foto: Cortesía)

El presidente Nicolás Maduro siguió el ejemplo que dio el mandatario Hugo Chávez en 2007 y anunció, el 22 de marzo, una reconversión monetaria para eliminarle tres ceros al bolívar. Sólo cuatro meses después y sin llamarlos por su nombre, el jefe de Estado reconoció los efectos de la hiperinflación al anunciar, el 25 de julio, que a la moneda se le quitarían dos más.

Desde el 20 de agosto, cuando el bolívar fuerte (producto de la política monetaria de Chávez) le cedió el paso al bolívar soberano (como Maduro denominó a la nueva moneda), apenas han transcurrido tres meses, y ya los ceros están regresando al mercado. En poco tiempo, pocos bienes costarán menos de 1.000 bolívares soberanos, y mientras tanto el poder adquisitivo de los venezolanos sigue en caída libre.

El martes 13 de noviembre, comercios en Caracas vendían el kilo de carne de bovino entre 1.060 y 1.300 soberanos, frente a 960 de la semana anterior. El viernes un kilo de solomo de cuerito costaba 950 y uno de queso blanco duro 750 en el mercado municipal de San Martín.

“El salario mínimo ya no alcanza ni para comprar cuatro rollos de papel higiénico, pues el viernes pasado, en un local del mercado de San Martín ofrecían el paquete de una marca importada en 1.800 bolívares”, relató, aterrada, Catalina Reyes.

El sábado 17 de noviembre, un kilo de carne pulpa negra costaba 1.300 bolívares, la molida y el solomo de cuerito 1.200 y la punta trasera 1.700 en el mercado municipal de Chacao. “Yo gano en moneda dura (dólar, euro) e igual no rinde. Cada vez se gastan más dólares y se compra menos. Los precios suben demasiado rápido”, expresó Daniel Patiño, consumidor.

En septiembre, el costo de la Canasta Alimentaria Familiar (CAF), calculado por el Centro de documentación y Análisis Social de la Federación Venezolana de Maestros (Cendas-FVM), se ubicó en 22 mil 927 bolívares, lo que representó un aumento de 96,2% con respecto al mes de agosto de 2018 y 85 mil 419% entre septiembre de 2017 y septiembre de 2018. Mientras que, en octubre de este año, tuvo un costo de Bs.S 52.322,32

Estos números contradicen las palabras del presidente Maduro, quien en su cuenta de la red social Twitter, expresó que confía en la “recuperación” de la economía del país, con la aplicación del denominado “Programa de Crecimiento y Recuperación Económica”.
“Con el Programa de Recuperación Económica avanzamos en la generación de los equilibrios necesarios para tener una economía estable y sana. Seguiremos combatiendo los vicios que afectan la tranquilidad del pueblo“, escribió, a finales de septiembre, el mandatario venezolano, en declaraciones que recogió la Agencia Venezolana de Noticias, perteneciente al sistema de información del Gobierno.

Maduro insistió en la teoría de que las distorsiones económicas en el país se deben a las sanciones económicas y financieras “impuestas” por Estados Unidos, y por la llamada “guerra económica” que, según portavoces del Partido Socialista Unido de Venezuela (Psuv), principal base política del mandatario nacional, dirigen sectores de la oposición.

Pérdida notable de valor
El economista Luis Vicente León, presidente de Datanálisis, explicó que cuando se implementa una reconversión monetaria sin resolver el problema que ocasiona la inflación, los ceros aparecen en los precios inmediatamente después de habérseles quitado a la moneda, lo que significa que se pierde en poco tiempo el efecto de la medida.
“El billete de 100 bolívares, por ejemplo, va a perder valor mientras suban los precios. Un consumidor necesitó primero una sola pieza para comprar un producto, pero después requirió 10 para adquirir el mismo bien”.

El especialista advirtió que en un período muy breve, quizás en otros tres meses, probablemente ya se pierda el impacto de la medida y se vuelva al punto cero. Recordó que la reconversión se anunció en el marco de un modelo de ajuste estructural que incluía la liberación del tipo de cambio, la disciplina fiscal y el incremento del precio de la gasolina, pero lo único que sí se hizo fue quitar los ceros. “La realidad es que no se implementó ninguna de las otras cosas que Maduro anunció, excepto la reconversión”.

Reconversión fracasada
En la vigésima quinta edición del Congreso de Actualidad Económica, realizado por estudiantes de la Escuela de Economía de la Universidad Católica Andrés Bello (Ucab), el economista Luis Oliveros advirtió que si la tasa de inflación diaria se mantiene en 4%, que fue el promedio entre agosto y septiembre, en la segunda semana de junio del próximo año regresarán los ceros a los precios que estaban antes del 20 de agosto, es decir, que se recuperarían los cinco ceros que el gobierno le quitó a la moneda con la reconversión. Lo único soberano que le quedaría al bolívar sería el nombre.

Aseguró que el fracaso de la medida se evidencia en que sigue la hiperinflación y las expectativas de los agentes económicos no han mejorado con respecto a Venezuela.

“La reconversión fracasó porque la causa del problema no es que los precios tengan muchos ceros, o que no haya muchos billetes. La causa de la hiperinflación es netamente un desastre fiscal, un mal manejo monetario y una política cambiaria errática. Es tener un déficit fiscal gigante, y financiarlo mediante emisión monetaria”.

Según Marlene Sifontes, secretaria de organización del Sindicato Unitario Nacional de Empleados del Instituto Nacional de Parques (Sunep-Inparques), con la implementación del cono monetario y del nuevo instructivo de aplicación para la administración pública, con el que se establecieron “las tablas de hambre”, el Gobierno materializó “el más grande atraco sin pistola de los derechos laborales de toda la historia”.

La dirigente sindical señaló que el bono de alimentación de 180 soberanos ya no cubre la alimentación de un solo día, además de que los aguinaldos no alcanzan ni para comprar la mitad de la canasta básica. “Las prestaciones sociales de un profesional con 30 años de servicio representan en bolívares mucho menos que el bono vacacional y que los cuatro meses de aguinaldos”.

“¿Qué causó la hiperinflación?”, preguntó Oliveros en el congreso de la Ucab, llamado “Reconstruyendo Venezuela: piezas escasas, panoramas complejos”. El culpable de una hiperinflación siempre es el gobierno de turno, el cual financia recurrentes y grandes déficits fiscales con emisión monetaria, respondió.
“Venezuela, en plena bonanza petrolera, con precios del barril de petróleo que superaban los 100 dólares, tenía un déficit fiscal superior a 10% ¡Una monstruosidad!”.

El gobierno de Nicolás Maduro, en vez de preocuparse por una reconversión monetaria, ha debido arreglar ese desastre fiscal que tiene, el cual se puede resolver de dos maneras: aumentando los ingresos o bajando los gastos, señaló. “El problema es que los gobiernos totalitarios y con una muy baja popularidad, no se pueden dar el lujo de bajar los gastos”.

Aseguró que la reconversión seguirá fracasando mientras no se ataque la raíz del problema inflacionario que tiene Venezuela. “El Gobierno puede anunciar otra en enero, febrero, abril o en junio, quitarle seis ceros más a la moneda o emitir billetes lindos, pero si no resuelve las causas, van a seguir las reconversiones monetarias por mucho tiempo”, alertó.

El experto agregó que Maduro tiene toda la intención de que Venezuela sea el campeón mundial de la hiperinflación, pues ya lo logró en la región. “Lo puede hacer más aún cuando reúne en un mismo cuarto a asesores marxistas con ecuatorianos dolarizadores”, dijo.

La proyección de la inflación para 2018 de Uruguay es de 7,2%, por lo que sería el único país, además de Argentina, que registraría una tasa anual por encima de la que tiene Venezuela en un solo día.

“Paños calientes”
Para Leonardo Vera, profesor titular de la Escuela de Economía de la Universidad Central de Venezuela (UCV) y miembro de la Academia Nacional de Ciencias Económicas, la mejor ayuda que pudo proporcionar la reconversión monetaria para la economía fue facilitar las transacciones y permitir la entrada de nuevas piezas para agilizar un sistema de pago que se estaba viendo sumamente perturbado por la hiperinflación.

Recordó que las alarmas se encendieron cuando a principios de año el Banco Central de Venezuela (BCV) le dijo al Ejecutivo nacional que hay un grave riesgo de colapso de los sistemas contables, de las máquinas fiscales, pues no podían procesar más dígitos. En consecuencia, la reconversión era inevitable.

Pero la inflación siguió y sigue creciendo a una velocidad abismal, incluso las tasas que se han registrado en los últimos cinco meses son superiores a la que existían cuando se anunció el nuevo cono monetario, señaló.

“La inflación ha ido erosionando los pocos éxitos que pudo haber tenido la reconversión, y en muy poco tiempo vamos a tener otra vez ese problema de transacciones haciéndose con numerosos dígitos, la misma posibilidad de que los sistemas contables, los registros en las empresas, bancos y en el sector público, en especial las máquinas fiscales, puedan otra vez entrar en un período en el que pudieran colapsar”, alertó Vera.

Añadió que mientras el tema de la hiperinflación no se atienda, medidas como la reconversión no serán sino “paños calientes”, cuyos éxitos se evaporan rápidamente.

Juan Pablo Olalquiaga, presidente de Conindustria, calificó las medidas de Maduro como “enormemente perjudiciales”, y afirmó que cuando el mandatario elevó los sueldos sin tener dinero generó un incremento de la masa monetaria, lo que subió la tasa de inflación de 223,1% en agosto a 233,3% en septiembre, de acuerdo con las cifras de la Comisión de Finanzas de la Asamblea Nacional.

“Esa inflación encareció todos los precios durante los últimos tres meses y generó como resultado una segunda consecuencia, que es la pérdida del poder adquisitivo de los consumidores”, dijo.
Y, precisamente, la baja demanda nacional fue el aspecto que más impactó en la fabricación de productos, según los resultados de la encuesta de coyuntura del segundo trimestre del año que realizó el gremio.

“Cuando las personas no tienen recursos para adquirir nada distinto a alimentos, pues sin duda que el resto de los productos que se van fabricando no tienen salida, las fábricas se van quedando con esos inventarios y al final dicen que están por debajo del punto de quiebre para sostenerse y tienen que cerrar”, explicó Olalquiaga.

Caracas / Carlos Seijas

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