Sucesos

Enfermedades y hacinamiento marcan a la población reclusa

En los retenes policiales hay internos con Sida, paludismo, pulmonía y tuberculosis . Voceros afirmaron que ya reciben atención médica (Foto: Rafael Salazar )

Más de mil individuos (1.244) han pagado caro sus errores contra ley al permanecer arrestados en los retenes de los cuerpos policiales, en la zona metropolitana del estado Anzoátegui. Enfermedades, hacinamiento y retardo procesal son el común denominador en la mayoría de los reclusorios.

La directora del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc) Cicpc en la entidad, comisaria Zuleima Romero, confirmó que hay hacinamiento en las celdas. Al referirse a los calabozos de Barcelona, la jefa policial señaló que estos se diseñaron para albergar a 60 detenidos, pero actualmente concentran 140, incluidas 14 mujeres. Cuatro son penados y los demás procesados.

En la misma ciudad, 218 individuos están amontonados en la Policía Municipal de Bolívar (Polibolívar), en las celdas del Centro de Coordinación Policial (CCP) de Colinas del Neverí, urbanización Las Casitas y barrio Corea.

Una fuente indicó que a los detenidos les siguen causas más que todo por robo y hurto. Dijo que varios sufren de tuberculosis. No dio el número.

Otro informante precisó que en el retén del Cicpc de Puerto La Cruz hay 49 hombres y cuatro mujeres. Uno de los allí recluidos es Ender González, de 21 años, procesado por robo en el Juzgado de Control 7. En los dos meses que el joven lleva tras las rejas, su mamá (quien prefirió mantenerse en el anonimato) le ha llevado el almuerzo todos los días, pese a que reside en San Diego, en la zona rural del municipio Sotillo.

La señora aseveró que a su hijo no lo han maltratado en el Cicpc. Ella puede ver y hablar con él los sábados y apenas cinco minutos,que es lo que dura la visita.

En el retén del CCP de Policía del estado Anzoátegui (Polianzoátegui), en Puerto La Cruz, hay 202 hombres y cuatro mujeres. 24 son penados y el resto procesado.

Una fuente expresó que a los privados de libertad se les siguen causas en su mayoría por homicidio, robos agravado y lesiones personales. En ese reclusorio entró el ama de casa Mariela Ramírez para visitar a su sobrino Frank Gutiérrez (20 años), quien está preso desde hace un año por atraco.

La mujer relató que a su pariente lo han trasladado al tribunal de su causa.

Al mismo comando va cada martes y sábado el ama de casa Gabriela Maiz, procedente del barrio Las Charas, para ver a su hermano José Maiz (21), quien está preso por atraco. La joven afirmó que el veinteañero lleva cinco años preso y aún no lo han condenado.

Pulmonía y tuberculosis
341 presos, incluidas 18 mujeres, permanecen en los retenes de la Policía Municipal de Sotillo (Polisotillo), según precisó su director, comisionado Douglas Martínez.

“14 de los arrestados padecen de fiebre, pulmonía y tuberculosis. Varios han estado recluidos, hasta por cuatro días, en el hospital del Seguro Social César Rodríguez de la urbanización Guaraguao de Puerto La Cruz y en el Luis Razetti de Barcelona”.

Martínez dijo que a fin de descongestionar los centros de detención preventiva, ha enviado oficios a los tribunales, Fiscalía, Defensoría del Pueblo y Ministerio del Poder Popular para el Servicio Penitenciario (Mppsp).

Las autoridades del Mppsp aprobaron el traslado de 60 internos para la cárcel de Puente Ayala, pero aún no se ha concretado, expresó Martínez.

Señaló que el pasado jueves 27, los municipales hicieron una requisa en los calabozos tras oír que golpeaban una pared. Allí incautaron un tubo.

Desde agosto pasado están tras las rejas de Polisotillo, y a la orden del Juzgado 7 de Control, José Marchán (21) y Juan Gabriel Barrios (36). Sus madres Yelitza Atagua y Emelisa Pérez, respectivamente, los visitan miércoles y jueves, de 10:00 am a 1:00 pm.

Estas señoras, domiciliadas en San Diego, manifestaron que “saltan de aquí y de allá” para conseguir la comida y Bs.S 100 del pasaje de ida y vuelta a casa.

Yelitza y Emelisa aseveraron que sus hijos nunca han sido agredidos por sus compañeros de celda, ni por los funcionarios policiales.

Atagua recordó que el 12 del mes pasado llevaron a José al Palacio de Justicia, en Barcelona. La audiencia no se efectuó por inasistencia de los acusadores. Ambas mujeres mencionaron que a veces se forman alborotos en las celdas, aunque hace tiempo que no ocurren.

La requisa
El pasado domingo 2, comisiones civiles y militares realizaron una requisa en el retén de Polianzoátegui, ubicada en el crucero de Lechería.

La revisión se efectuó tres días después de que el interno Deyvis Rowison Borges Moly, de 24 años de edad, muriera en el hospital universitario Luis Razetti de Barcelona tras ser golpeado por otros reclusos.

Según declaró el director de la institución, general (GNB) Félix Manrique Carreño, la junta interventora ya tenía previsto hacer una inspección en los calabozos, pues este tipo de procedimiento no se hacía allí desde hacía unos cinco años.

68 efectivos de la Zona 52 de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) y 31 funcionarios de Polianzoátegui participaron en la requisa, en presencia del defensor del Pueblo en la entidad, Rafael Vega, y del fiscal penitenciario Kenny Hurtado.

Manrique indicó que en el reclusorio las comisiones hurgaron entres las paredes, cañerías y colchones, en los cuales hallaron dos revólveres, una escopeta, cinco cartuchos calibre 12 y un proyectil de 38 mm. Además 32 cuchillos, 27 machetes, tres objetos punzantes y siete tubos.

El personal también decomisó 66 envoltorios de presunta marihuana, una balanza y cuatro pipas. Igualmente 14 teléfonos celulares.

Félix Manrique señaló que los tres líderes negativos del retén de Lechería fueron trasladados a otras celdas. Precisó que a “el neno” Ruiz Carett (31), encausado por homicidio, lo llevaron al CCP del barrio El Viñedo de Barcelona.

A los otros dos pranes, cuyas identidades no fueron precisadas, los ingresaron en el CCP de Puerto La Cruz y Anaco.

Manrique expresó que en el operativo además se verificó el estado de salud de los privados de libertad: 119 hombres en las celdas, más 38 en el área externa, así como 25 mujeres.

El jefe militar dijo que hacen diligencias para que un preso que sufre de tuberculosis y otros tres con la piel amarilla reciban atención médica.

Al ser consultado, Vega apuntó que están aseando el reclusorio. Allí no hay hacinamiento, a diferencia de los calabozos de Polisotillo en Puerto La Cruz y Polibolívar en la capital de Anzoátegui.

El funcionario mencionó que cuatro o cinco privados de libertad están enfermos. Agregó que unos 20 hombres y 10 mujeres manifestaron que hace tiempo que no los trasladan a los juzgados.

El Poder Ciudadano designó a la defensora Auribel Vizcaíno para que se encargue de que los reclusos enfermos sean llevados a los hospitales. Asimismo para que se agilicen las causas con retardo procesal.

Vega aseveró que durante la requisa se respetaron los derechos de los detenidos.

Una comerciante que se abstuvo de dar su nombre refutó lo expuesto por el funcionario del Poder Ciudadano.“Los presos pasaron el día sin comer y en medio del sol en el estacionamiento que está frente al retén. Después, los metieron amontonados en un calabozo”.

La mujer afirmó que durante la requisa a su nieto, de 20 años, le quitaron dos pantalones.

El joven cumplirá un año detenido el próximo 10 de diciembre. Es procesado por robo en el Tribunal de Control N. 5. La señora dijo que a diario sale del barrio Sierra Maestra de Puerto La Cruz para traerle comida a su familiar. “Mi hijo y yo somos los que están pendientes del muchacho. Su mamá no ha venido a visitarlo ni una vez.”
Un ama de casa dijo que su hijo de 21 años quedó desnudo, pues los guardias nacionales le botaron o quemaron la ropa.

El chico lleva dos años arrestado por robo, a la orden del Juzgado de Ejecución 2.

Esta mujer y la comerciante aseveraron que a sus parientes arrestados los han trasladado de tres a cuatro veces para el Palacio de Justicia, pero que las audiencias no se realizaron porque no se presentaron las víctimas.

Ambas aseveraron que a veces no hay patrullas en Polianzoátegui para llevar a los detenidos a los tribunales o a los hospitales.

Aseguraron que en ocasiones los familiares tienen que pagar taxis para movilizar a los arrestados. Unos conductores cobran hasta 2.000 bolívares soberanos por los viajes de ida y vuelta.

En el CCP de la Policía Municipal de Guanta (Poliguanta), situado en el sector La Montañita, también hay hacinamiento.

El director del organismo, supervisor Luis Medina, indicó que hay más de 100 privados de libertad, inclusive cinco femeninas, en los calabozos.

Entre el grupo se cuentan seis reclusos que sufren de paludismo y reciben su tratamiento médico.

El mes pasado, con el apoyo de la GNB, Policía Nacional Bolivariana (PNB) y Polianzoátegui, se efectuó una revisión en el retén de Poliguanta, donde incautaron chuzos.

Medina, quien tiene casi un mes en el cargo, dijo que en su gestión un solo detenido ha sido trasladado al penal de Puente Ayala.

Una fuente extraoficial dijo que donde sobra espacio es en el retén de la Policía Municipal de Urbaneja (Poliurbaneja), donde hay 57 arrestados.

Barcelona / Yraida Núñez

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