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Luis Jiménez volvió a sus raíces para salir de su prolongado bache ofensivo

Luis Jiménez es uno de los cuatro peloteros en la historia de la Lvbp que acumula, al menos, 100 vuelacercas de por vida / Foto: Prensa Lvbp

Luis Jiménez atraviesa por su peor temporada en la Liga Venezolana de Béisbol Profesional (Lvbp), así que entrar en los libros de récords del circuito es un estímulo para seguir adelante y tratar de seguir sumando para encaminar a Caribes de Anzoátegui a la clasificación.

Jiménez sacudió un par de vuelacercas el viernes, contra Águilas del Zulia, para elevar su total vitalicio a 100 y formar parte del exclusivo club que también integran Eliézer Alfonzo (138), Alex Cabrera (135) y Robert Pérez (125). Antes, el 18 de diciembre, había ascendido al cuarto lugar de todos los tiempos, tras desplazar al legendario Antonio Armas, miembro del Salón de la Fama, tras despachar su vuelacercas  número 98.

“Es un orgullo por mi trayectoria, por todas las cosas que he hecho. Trabajé bastante para estar en esta posición. He tratado de mantenerme saludable con la intención de ser el único zurdo en esa lista y estar al lado de caballos como Eliézer, Alex y Robert, un modelo a seguir, un pelotero que siempre trabajó y ahora me toca aplicar esas enseñanzas que me dio y aplicarlas con más énfasis (sobre el cuidado del físico)”, soltó el fornido paleador de La Tribu. “Con alcanzar a Armas me bastaba. Así que no tengo palabras para decir lo que significa esa marca para mí”.

El camino que transitó durante la campaña fue tortuoso, para finalmente conseguir una meta individual de esa magnitud. “El Gigante de Bobare” no estaba acostumbrado al fracaso y su baja producción durante los primeros dos meses de la eliminatoria, le hizo dudar de sus condiciones para mantenerse en el terreno.

“Creo que más allá de ser una recompensa (alcanzar la centena de cuadrangulares), me abrió los ojos y me hizo entender algunas cosas. Porque nunca me había ido mal de esa manera y ocurre a los 36 años de edad, entonces dices: ‘¿Será que es hora? ¿Tengo que irme?’”, señaló.

En diciembre, Jiménez exhibe una línea ofensiva de .211 de average, .423 de porcentaje de embasado y un slugging de .684, con 1.107 de OPS, lo que contrasta con sus promedios globales en la eliminatoria .180 de promedio, .349 de porcentaje de embasado y .376 de slugging.

“Ya no pienso en eso, en el retiro. Me siento muy bien, mi bate está rápido. Una que otra cosa, que no pude ejecutar este año, como traer las carreras, que es algo que normalmente hago, así sea con un roletazo o una base por bolas. Pero todo esto me ayudó a abrir los ojos y decir: ‘Debes activarte, haz lo tuyo’”, enfatizó.

Una anormalidad

Jiménez no ha podido levantar la bola con la frecuencia de otras temporadas, la mayoría de sus batazos por su banda han sido por el piso, una tendencia que en general se ve reflejada en su alto porcentaje de roletazos (53,39%).

Ahora, el recio toletero está tratando de volver a sus raíces como bateador y eso significa a hacer swing grande. De sus 24 hits en 133 turnos, 18 han sido de línea o por los aires, incluidos sus siete jonrones.

Durante la racha de siete triunfos de los indígenas, que se inició el 15 de diciembre, Jiménez liga para  average de .267 con media de embasado de .476 y un slugging de .867, con tres vuelacercas, cuatro remolcadas y un OPS de 1.343, en 15 veces al bate, en los que ha negociado seis boletos por apenas tres ponches.

“Creo que la aplicación del shift (alineaciones defensivas), que mueve a todo el infield a la derecha del campo, me hizo mucho daño”, analizó el larense. “Entonces estaba tratando de irme hacia la banda contraria, que es justamente lo que busca ese posicionamiento defensivo. Lamentablemente, hice lo que el contrario quería. Traté de darle para allá (jardín izquierdo), por donde no hay nadie. Por eso, durante todo el año, en las prácticas, traté de llevar la bola hacia el otro lado y resulta que cuando llegaba el juego, daba línea dura por segunda y la agarraba el tercera base, porque hasta allá lo movían, o si no el campocorto en el right field y era out 6-3. Decidí sacarme todo eso de mi cabeza y, si viene un buen pitcheo, tratar de hacer swing duro, si sale, bien. Voy a fallar a mi manera, en mis propios términos, no como el contrario quiera. Me olvidé de trabajar tanto antes de los juegos. Miro la bola y le hago swing duro. Igual estoy bateando .180, peor no me puede ir. Así que prefiero hacer las cosas a mi manera, sintiéndome tranquilo”.

Conexiones históricas

Contra Zulia, sus dos estacazos fueron entre los jardines central y derecho, con fuerza hacia su banda, por donde han salido el 50% de sus batazos, pero hasta hace poco en un alto porcentaje por el piso. El slugging está en el aire, no bateando del medio hacia al lado contrario.

Mientras volvía a sus raíces, el mánager Omar López se vio en la necesidad de sentarlo, para darle “un descanso mental”. Jiménez, que se sobrepuso a la incomodidad que supone perder la titularidad indiscutible, lo tomó con profesionalismo.

“Tengo 17 años jugando en la liga, a mí no me queda grande ninguna camiseta”, puntualizó. “Entiendo que uno sale de los slumps jugando, pero es una decisión que entendí porque fue tomada para bien del equipo. Soy una persona con mucho sentido común y admiro mucho a Omar, lo que hace todos los días y lo respaldo. Si no bateo, no produzco, pero sigo siendo el mismo Luis Jiménez”.

Caribes necesita a ese Luis Jiménez, el hombre que puede estar en el medio de alineación y hace pensar a los lanzadores rivales, al zurdo con más cuadrangulares en la historia de la Lvbp.

“Siento que estoy de regreso, que vuelvo a ser el mismo”, apuntó.

Valencia / Alexander Mendoza / Prensa Lvbp

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