Venezuela

Codevida: en 2018 murieron al menos 21 trasplantados

CRISIS. Pacientes crónicos migraron del país en busca de fármacos (Foto: Archivo)

“Tras 18 años de haber sido trasplantado de riñón a mí, al igual que a otros trasplantados no se nos ha entregado, por parte de las farmacias de Alto Costo en el país, los medicamentos que necesitamos (…) Ya van muchas muertes producto de no tener los inmunosupresores de forma continua. Por favor salve vidas y haga su trabajo”.
Así hace el llamado Reymer Villamizar, director y miembro fundador de Amigos Trasplantados de Venezuela, a la presidenta del Instituto Venezolano de los Seguros Sociales (Ivss), Magaly Gutiérrez, tras la ausencia de los inmunosupresores necesarios para que estos pacientes no pierdan su órgano trasplantado.
Este reclamo se repite una y otra vez a lo largo de Venezuela.
Inmunosupresores como Valixa, Solumedrol, Sirolimus, Prednisona, Ciclosporina y Everolimus no existen en el país y debido a ello se han producido algunos de los decesos de 2018, asegura Villamizar. Los pacientes comienzan 2019 tratando de sortear la crisis.
“Éramos unos 3. 050 trasplantados registrados, de los cuales unas 100 personas han caído en rechazo, mientras otra buena parte se ha tenido que ir del país para intentar preservar su calidad de vida”.
Depsy Fernández, trasplantada desde hace dos años y ocho meses, también relata lo complejo de la situación para los pacientes que necesitan un medicamento, de por vida, para garantizar su salud. “Desde hace cuatro meses no recibo el Micofenolato sódico (Myfortic) y el que entrega el Seguro Social, el cual es Micofenolato Mofetilo, es poco tolerado por mi organismo y no solo esto, sino que cada mes son de distintos laboratorios, complicando mi adherencia al tratamiento”.

Emergencia humanitaria
Francisco Valencia, director de la ONG Codevida, asegura que la situación en 2018 terminó grave y puede continuar esa misma tendencia en 2019 si no se da una respuesta oportuna a los pacientes.
“La migración ha sido la respuesta ante la grave emergencia humanitaria que vive Venezuela (…) Siempre estaré agradecido a los países que han recibido a tantos compañeros trasplantados y de otras condiciones de salud, donde se les ha brindado todo el apoyo médico, garantizando sus tratamientos”.
El término “emergencia humanitaria” fue catalogado como tal desde marzo de 2018 por la Organización Mundial de la Salud (OMS), específicamente para referirse a la situación del sistema de salud venezolano.
“La violación del derecho a la salud no cesó en 2018, los enfermos sufren daños irreversibles y en muchos casos mueren bajo la mirada del Estado que no cumple sus obligaciones”, declaró Valencia.
Para Codevida, 2018 se convirtió en un año sin precedentes en la materia donde al menos 21 trasplantados murieron frente a la indolencia del Estado, siendo noviembre el mes con más decesos -seis pacientes. Los primeros días de diciembre se produjeron dos muertes más, según las estadísticas de la ONG.

Pacientes en diálisis
Trasplantados de Venezuela advierte que los pacientes bajo diálisis deben recurrir a las redes sociales y cadenas de mensajes para intentar conseguir los implementos más básicos aunque el Gobierno insista que el panorama es mucho más alentador.
“Hay miles de pacientes en Venezuela que no pueden contar con dializadores, líneas de concentrados y deben buscar hasta una solución de heparina para poder realizar una diálisis. Además, la mayoría de las unidades de diálisis del país están colapsadas, funcionan a media capacidad o simplemente no tienen las condiciones para poder realizar el procedimiento comprometiendo la vida de los pacientes”.
Asegura que en 2018, y pese a las dificultades, pudieron ayudar con medicamentos a por lo menos 1 mil 600 personas a través de diversas ONG para conseguir fármacos, pero el esfuerzo sigue siendo insuficiente ante las carencias que vive el país en esa materia.

Escasez de medicamentos inmunosupresores convirtieron el 2018 en un año rojo en materia de DD.HH. 

Ni la sangre es segura
Katherine Martínez, directora de la ONG al apoyo de las madres y niños del Hospital J.M de los Ríos, Prepara Familia, señala que el laboratorio del centro asistencial sigue con los problemas en materia de reactivos para la serología en sangre, situación que ha provocado que muchos niños se hayan infectado con hepatitis.
“Hay niños que se necesitan transfundir como los niños de hematología y nefrología y lamentablemente al tener el grave problema con los reactivos los niños están empeorando sus cuadros de salud porque la sangre no es segura”.
Martínez insiste que en medio de la desesperación las familias de los menores se ven en la obligación de emigrar o “vender lo que no tienen” para intentar salvar la vida de sus hijos.
“Es gravísimo lo que sucede. Los niños con afecciones en la sangre están indefensos totalmente. El Estado no está garantizando la quimioterapia, lo que ha motivado que sean las madres las que tienen que comprarlas, se ven obligadas a emigrar o envían a familiares al exterior para conseguirlas, venden lo que no tienen. (…) Además la campana mezcladora de estos químicos no funciona desde hace meses en el hospital. En estos momentos los niños deben esperar que les llegan las quimioterapias mezcladas desde el hospital Domingo Luciani sin la veeduría ni el seguimiento de sus médicos de cabecera”.

Caracas / Rafael Arias

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