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La estrategia de doble poder

En medio de una arrolladora tormenta económica signada por la hiperinflación, se ha continuado librando la lucha por el poder en este mes de inicio de 2019. La caída de la producción petrolera, por una gestión ineficiente y por la corrupción en Pdvsa, no ha sido detenida y las políticas macroeconómicas que pudieran crear las condiciones para la reactivación de la industria y la agricultura no terminan de concretarse.

Tanto el lado gubernamental como la oposición han definido las estrategias que desde los primeros días de enero se han puesto en ejecución. En el campo opositor se considera que el desmejoramiento acelerado de la situación económica crea las condiciones de un colapso inevitable que daría lugar a un cambio inevitable de gobierno.

Al mismo tiempo, se implementa la estrategia conocida como de doble poder o de poder dual, que consiste en crear una institucionalidad paralela a la oficial, dando lugar a dos poderes que se consideran con potestades y atributos semejantes y  compiten por la legitimidad. En este contexto, se genera un clima de inestabilidad que pudiera ser aprovechado por el poder emergente para asumir el control completo del Estado.

En el caso venezolano, dadas las dificultades para generar un auténtico poder paralelo con capacidades reales de ejecución, se busca suscitar una percepción y crear la imagen de poderes paralelos.

Los términos en que fue elaborada la declaración del Grupo de Lima apuntan en esa dirección. Con el mismo propósito se redactaron varias piezas legislativas que luego fueron aprobadas por la Asamblea Nacional. El objetivo es reafirmar una imagen, la de doble institucionalidad, aunque no entren en vigor las leyes. También los reconocimientos que se han hecho desde el exterior se realizan para apuntalar esa sensación.

PRESIÓN A LOS MILITARES

Otro elemento constitutivo de una estrategia de doble poder, es la actuación de un factor de fuerza, que decida. Con este objetivo se han desplegado diversas líneas de trabajo dirigidas a promover y organizar una sublevación militar que deponga por medio de las armas a Nicolás Maduro. Con este propósito se hacen llamados públicos a un pronunciamiento militar. Y, por considerase un aspecto clave de la estrategia, mandatarios de algunos países también se han expresado a favor de un golpe castrense.

Por su parte, el gobierno se ha limitado a adelantar pocas acciones de contraestrategia, pero no ha desplegado políticas de largo aliento, que tendrían que atender el problema de fondo por el que atraviesa el país, el económico, por medio de la creación de las condiciones macroeconómicas que permitan el incremento de la producción nacional. Es allí, en los problemas económicos, donde pudiera encontrar asidero la estrategia de doble poder.

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