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Muere Charles Reich, autor de “El reverdecer de América”

Charles Reich, escritor estadounidense, fue una persona influyente gracias a su obra "El reverdecer de América" / Foto: AP

Charles Reich, autor y académico cuyo libro “The Greening of America” (“El reverdecer de América”) consagró la contracultura de la década de 1960 y se convirtió en un exitoso manifiesto para un nuevo modo de vida eufórico, falleció. Tenía 91 años.

Reich, residenciado por años en San Francisco, murió el sábado tras una breve hospitalización, dijo su sobrino, Daniel Reich.

Reich era un popular profesor de la Universidad de Yale y un respetado académico legal cuando un fragmento de 39.000 palabras de “El reverdecer de América” se publicó en la revista The New Yorker en septiembre de 1970, generando un gran volumen de cartas de lectores. El libro se publicó unas semanas después y vendió más de dos millones de ejemplares pese al desprecio tanto de conservadores como de liberales.

“El reverdecer de América” abundó en las críticas a la conformidad y el consumismo hechas por David Riesman en “The Lonely Crowd” (“La muchedumbre solitaria”) y Vance Packard en “The Status Seekers” (“Los buscadores de prestigio”) y presentó la historia estadounidense como una evolución de consciencia, una historia de tres partes con un final sorpresivo.

La Consciencia I, que data de los principios de la nación, reflejaba una sociedad jeffersoniana de individualismo, virtud y desconfianza del gobierno. La Consciencia II, que maduraba en el siglo XX, creía en la “organización”, en la tecnología, el gobierno y el gran negocio. “La locura, la artificialidad y la falsedad son lugar común del Estado Corporativo”, escribió Reich.

Un escritor de una era

Los levantamientos de los años 60 marcaron el comienzo de la Consciencia III, el triunfo de la compasión y la imaginación, un despertar activado por el sexo, las drogas y la música rock. Lo mejor de todo, concluyó Reich, fue que la violencia y las protestas en masa eran innecesarias.

La Consciencia II estaba tan estancada, tan desamparada “una vez que perdió la capacidad de crear una falsa Consciencia”, que actos tan simples como negar un ascenso laboral apresurarían su colapso.

“Esta es la revolución de la nueva generación”, escribió el autor. “Es tan necesaria como inevitable, y con el tiempo incluirá no solamente a los jóvenes, sino a todo el pueblo de Estados Unidos”.

El establishment lo vio como un tonto. Stewart Alsop de Newsweek calificó el libro como una “plasta aterradora”, mientras que el académico de Harvard Charles Fried, quien más adelante sería secretario de Justicia del presidente Ronald Reagan, ridiculizó su “fascinación con cualquier cosa que luzca superficialmente como una novedad”.

En la izquierda, activistas denigraron la fe de Reich en el cambio fácil. Alrededor de la misma época que apareció “El reverdecer”, el movimiento Black Power estaba en su apogeo y el activista antibélico Tom Hayden promovía una red nacional de “zonas liberadas”, en constante batalla contra las fuerzas del gobierno.

Pero la gente joven -y algunos mayores también- se sintió inspirada por el libro de Reich. Una carta de un admirador decía: “En el clavo. Has logrado poner en palabras lo que hemos sabido por mucho tiempo”. Garry Trudeau presentó a Reich como el “Profesor Verde” para su cómic de Doonesbury. El editor de Rolling Stone Jann Wenner le acreditó a Reich el haberlo convencido de colaborar con Jerry García de Grateful Dead.

“Pensé que su entusiasmo era un poquito… ingenuo, pero qué diablos”, escribió Wenner de la reunión de 1972 con García. “Quién sabe, tal vez el encuentro de Charles ‘Consciencia III’ con Jerry ‘capitán LSD’ García podría adquirir vuelo propio”.

“El reverdecer de América” cambió muchas vidas, incluida la de Reich. Incómodo con la fama, dejó Yale en 1974 y se mudó a San Francisco. Se dejó crecer el pelo y comenzó a tener relaciones con hombres. En su libro de memorias de 1976 “The Sorcerer of Bolinas Reef”, escribió que presintió que era gay desde niño.

“Creo que lo que más temía era el descubrimiento y la exposición de mis secretos”, escribió Reich, que deja a su sobrino y a su sobrina, Alice Reich.

Nueva York lo vio nacer

Reich nació en Nueva York en 1928 y fue un niño torpe que creció en el seno de una familia pudiente, asistió a escuelas privadas progresistas y se graduó de una prestigiosa universidad de humanidades, la Oberlin University. Idealista, pero descentrado, se inscribió en la facultad de derecho de Yale luego que un amigo de la familia lo convenció de que la carrera de abogacía era el camino hacia el liderazgo público.

En su veintena y treintena, Reich dio un paso agigantado de la Consciencia II a la Consciencia III. Como un pensador legal dotado, llegó a ser editor en jefe del Yale Law Journal, trabajó (e idolatró) al juez del Tribunal Supremo Hugh Black y fue contratado por un importante bufete en Washington, Arnold, Fortas & Power. En la capital estadounidense, durante la década de 1950, fue parte de “un mundo que todos creíamos era el centro y a la vez típico de la vida estadounidense”.

Pero se recordó a sí mismo como un “espía” dentro de “una ciudad con casi nada de autenticidad”, un espíritu inquieto ataviado en un traje de lo más fino.

Su liberación comenzó en 1960, cuando volvió a Yale. Se sentía más relajado y amaba su salón de clases, que incluyó a futuros líderes como Hillary Rodham (“una estudiante excepcional”) y Bill Clinton (“un estudiante bastante distraído”). Su artículo legal “The New Property” (“La nueva propiedad”) ayudó a influenciar la emblemática decisión de 1970 de la Corte Suprema en el caso Goldberg v. Kelly que le dio a los beneficiarios de prestaciones sociales el derecho de una audiencia antes de que el gobierno pueda quitarles sus beneficios.

En 1967, deseoso de una nueva experiencia, Reich siguió el consejo de un amigo y pasó el “Verano del Amor” en Berkeley, California. El tímido profesor universitario al principio se resistió, pero cedió al sentimiento de “encanto” con el “humor, felicidad, entusiasmo y LIBERTAD” de los chicos de pelo largo. De regreso en Yale, comenzó a enseñar con un estilo más informal, fumaba marihuana con sus alumnos y permitía que éstos lo llamaran por su nombre de pila. Había pensado escribir un libro sobre el declive del país, pero en vez predijo una edad dorada.

Un libro de época

“El reverdecer de América” se convirtió en un punto memorable de la era, y con el tiempo en un artefacto. Por años, el libro estuvo fuera de circulación, hasta que una edición electrónica resumida salió a la luz en 2012. Reich reconoció la tendencia de la Consciencia II, pero nunca dejó de buscar el siguiente escenario.

“Todavía puede ser una realidad, pero el momento es visto como una fantasía o un sueño del que la gente se despertó con un dolor de cabeza”, dijo en el 2010, apuntando que los jóvenes en el siglo XXI probablemente estaban más preocupados por conseguir un trabajo.

“Sea que nos quejemos sobre un vacío espiritual o un vacío material, al final nos estamos quejando del mismo sistema que está creando ambos tipos de vacío. Ese es el vínculo entre ‘El reverdecer de América’ y el modo en que los jóvenes se sienten hoy”.

Nueva York / Hillel Italie / AP

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