Locales

La UDO-Anzoátegui no es ni la sombra de lo que fue hace más de 20 años

La mayoría de las áreas de la UDO-Anzoátegui lucen desoladas tanto en la mañana como en la tarde / Fotos: Arturo Ramírez

Una gran ciudad aparte, salones repletos de estudiantes soñadores, hermosas instalaciones, pasillos llenos de emociones y espacios disponibles a toda hora para debatir ideas.

Esto, y mucho más, era el pan de cada día de quienes cursaban, hace más de 20 años,  alguna carrera en el Núcleo de Anzoátegui de la Universidad de Oriente (UDO), ubicado en la avenida Argimiro Gabaldón, en Barcelona.

La crisis económica no era conocida en el comedor del alma máter, la inseguridad no se había apoderado del lugar y las áreas verdes solían ser utilizadas para descansar, hacer tareas, jugar y contar anécdotas.

Esto prácticamente quedó en el pasado y quienes vivieron esos “buenos tiempos” lamentan que “La Casa más Alta” ya no sea la misma de antes.

“Para mí la UDO era lo máximo, de hecho tengo maravillosas anécdotas. Era la mejor de las universidades en todos los sentidos”, así describe la institución Yohisbel Alcalá, quien estudio Contaduría allí entre 1988 y 1998.

Recuerda que los alumnos de esa época recibían excelentes becas, se les concedían tres comidas diarias y no tenían que gastar dinero en pasaje porque había “bastantes” autobuses que servían de transporte para regresar a casa.

“Y por supuesto no podían faltar los momentos cuando nos sentábamos en la grama a estudiar o disfrutar del grupo de música llanera de la universidad”, cuenta.

Para Marlenis Silva, también egresada de la UDO hace 21 años, el alma máter “era otro mundo”.

“Podría decir que era una mini ciudad universitaria, donde solo vivían jóvenes y los adultos que estudiaban con nosotros aceptaban nuestro mundo. Teníamos todos los beneficios (becas, transporte, servicio de comedor, entre otros). Cuando me gradué todavía gozaba de un alto nivel la calidad de educación universitaria y se cumplía el lema: La Casa más Alta. Ahora está en una situación bastante crítica”, comentó.

A diferencia de Silva, quien no soñó nunca con ingresar a la UDO, la ahora médico Claritza Guzmán sí lo deseó desde que era una niña.

“Cuando conocí la universidad sabía que iba a estudiar allí. Mi meta era egresar de la UDO”, señaló.

Además, recuerda que al entrar por primera vez a la institución estaba “súper perdida”.

“Era algo muy grande, con muchos espacios por conocer. Al llegar a Básico sentí que era otra universidad, ya que lo que conoces en principio es la moneda que está en la entrada y no me imaginé todo lo que podía haber detrás de eso. Realmente era otro mundo. Recuerdo que nos daban hasta comidas tradicionales de Semana Santa y Navidad”, relató.

Era tanta la expectativa que generaba que muchas personas se esforzaban por inscribirse en la casa de estudios.

Así lo afirmó el delegado de la Asociación de Profesores de la Universidad de Oriente (Apudo), Tirso González, quien  además indicó que algunos esperaban por un cupo entre dos y tres años.

Añadió que en un salón se podían observar hasta 70 alumnos y, en oportunidades, la universidad se vio obligada a contratar docentes adicionales a los de la nómina en distintos semestres para poder cubrir la demanda de bachilleres.

Actualidad udista

No hay duda de que el Núcleo de Anzoátegui de la UDO no es ahora ni la sombra de lo que fue hace más de 20 años.

Lo salones repletos de estudiantes, el entusiasmo en los pasillos, los múltiples beneficios y el ambiente universitario quedaron atrás.

Sólo basta con hacer un pequeño recorrido por el recinto para constatar esta realidad. En estos momentos la mayoría de las áreas lucen desoladas, la maleza se ha adueñado de diversos espacios y el cantar de los pájaros que se pasean por la universidad ahora es más notorio que las múltiples conversaciones de grupos de estudiantes que se observaban a diario.

Esto sin contar que, según cifras del dirigente de Apudo, Tirso González, ahora se reportan cinco robos a la semana. Aunado a eso, en cada salón de clases se registra una asistencia que varía entre 10 y 20 estudiantes. “Ha habido casos donde sólo siete alumnos van a recibir una clase. La deserción de estudiantes se encuentra en 75%, mientras que hace 20 años era sólo  de 2%”.

En cuanto a los profesores, acotó que en la actualidad laboran unos 400. “En 2012 había 700 profesores. Unos se han jubilado y otros han renunciado porque no ven una buena retribución salarial. Un profesor puede llegar a ganar apenas 66 mil bolívares”, dijo.

Opiniones recientes

Este panorama no es nada alentador para quienes aún estudian  en la UDO-Anzoátegui. Incluso, para los que se graduaron hace pocos años también fue difícil culminar la carrera en estas condiciones.

“La UDO es como una mini Venezuela. Es un reflejo de lo que se está viviendo en el país. Cuando yo  entré, en 2011, ya no funcionaba al 100%, pero igual era buena la calidad de las instalaciones y había entusiasmo en los pasillos. En 2011 ya estaba decayendo todo, pues yo recuerdo que mi hermana entró en 2007 y hasta 20 buses integraban  la ruta estudiantil, mientras que cuando yo ingresé  quedaban siete. Igual pasó con el comedor, daban tres comidas diarias, después se saltaban unos días y después sólo había almuerzos”, recordó el ingeniero egresado del alma máter, Javier Corsetti.

A su juicio, lo primero que decayó en la institución fueron los valores de la sociedad estudiantil. “Cada vez había menos arraigo por la universidad, no había agradecimiento hacia profesores y la inseguridad se empezó a notar con fuerza”.

En el estado actual de “La Casa más Alta” es “imposible” estudiar más de un año, dijo  el joven Carlos Velásquez, quien está a tan sólo unos meses de graduarse como ingeniero. “De verdad, el que sigue allí merece todo el respeto y no lo digo por mí porque ya yo estoy listo. Lo digo por esos que les faltan 3 o 4 semestres más de esa maldición. Un año en esas condiciones es inhumano. No hay aire acondicionado en los salones, tampoco alumbrado, no hay cafetines, ya no dan comida, los buses de la ruta están dañados y pare de contar”, manifestó.

Razones

Las autoridades de la UDO coinciden en que la institución ha sido sometida a una serie de acciones impulsadas por el Gobierno nacional con el fin  de  “aniquilarla”.

Una de esas ha sido la insuficiencia presupuestaria. De acuerdo con cifras aportadas por la vicerrectora administrativa, Thaís Pico, para 2019 el Estado sólo aprobó 11% del presupuesto presentado para garantizar un correcto funcionamiento del transporte, comedor, entrega de becas, mantenimiento de las instalaciones y  pago de personal, entre otros. 

El año pasado, acotó, les otorgaron recursos que alcanzaban  para laborar con normalidad  90 días. “Y en 2017 el presupuesto nos alcanzó para seis meses. Así ha venido bajando cada año desde hace algún tiempo. Mientras que 20 años atrás el Gobierno aprobaba, mínimo, 80% del presupuesto”, detalló.

A juicio del dirigente de Apudo, Tirso González, las autoridades de la institución  y los propios estudiantes también tienen algo de responsabilidad en la debacle del núcleo. “Debe haber un mea culpa y luego entre todos los udistas tenemos que exigir nuestros derechos para que sea respetada la universidad y se envíen los recursos y sean bien manejados”.

Pese a todo este panorama, “La Casa más Alta” sigue preparando profesionales. Según datos aportados por la rectora Milena Bravo, en mayo se graduaron 795 personas y en septiembre harán lo propio  886 adicionales.

Algunas soluciones

El ingeniero egresado de la UDO, Javier Corsetti, cree que debe haber un  cambio de Gobierno para que sea rescatada la institución. “Además se tiene que crear una Ley de Universidades para que se valgan por sí mismas. Lo mejor es que la UDO tenga ingresos propios a través de la venta de proyectos”.

Esta iniciativa también es apoyada por el profesor y delegado de Apudo, Tirso González, quien enfatizó que la universidad tiene que pasar a una fase de producción para ser autosustentable. “Se pueden reparar lámparas o vender productos de limpiezas fabricados por los estudiantes. Se pueden hacer muchas cosas para generar ingresos”, dijo. Agregó que ya en la Escuela de Ciencias Administrativas iniciaron un plan de rescate de la infraestructura.

Puerto La Cruz / Jesús Bermúdez

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