Locales

Por su deterioro, los sitios de esparcimiento públicos son una amenaza para los niños

Laguna artificial del Parque Andrés Eloy Blanco no funciona / Foto: Arturo Ramírez

No sólo la crisis económica por la cual atraviesa el país atenta contra las posibilidades de que los pequeños de la casa disfruten de sus vacaciones escolares, pues el poco poder adquisitivo que afecta a la mayoría de las familias no permite planificar, por ejemplo, un viaje de diversión.

También dejaron de ser una opción, en esta y cualquier otra época del año, los parques y paseos de la zona metropolitana del estado Anzoátegui.
Es tan acentuado el descuido de estos sitios de esparcimiento públicos, por parte de los entes gubernamentales, que representan más una amenaza para los niños que una alternativa recreacional.

“Con las condiciones socioeconómicas en las que vivimos, algunas veces no podemos llevar a los hijos ni siquiera a otra localidad para que se entretengan, por ejemplo, en la playa. Lo ideal es que el alcalde hubiese tomado las previsiones de reparar los parques antes de que iniciara la temporada”.

Así lo expresó la docente jubilada Keila Natera durante un recorrido que realizó El Tiempo por el Paseo Andrés Bello de la avenida Jorge Rodríguez de Barcelona.

Y es que este espacio constaba de caminerías y áreas verdes, cuyo mantenimiento estaba a cargo de jardineros; del gimnasio al aire libre “Vida y Salud”, que contaba con entrenadores, así como de parques infantiles con toboganes, ruedas, trapecios y columpios.

Actualmente, la calidad de las instalaciones se halla en picada. A simple vista se observa que no hay cuadrillas que se ocupen siquiera de cortar la grama y tampoco funciona el sistema de riego.

De tres parquecitos de los que los niños disfrutaban a lo largo del Paseo, sólo sirven dos columpios, porque los toboganes de plástico están rotos y despegados de las bases.

“Los parques son de plástico y se sobreentiende que el sol contribuye a su deterioro, pero la alcaldía no se encarga de su mantenimiento. Los niños se pueden romper las piernas utilizándolos bajo esas condiciones”, manifestó Natera.

Según el ama de casa Perla Rodríguez, el cuidado de las áreas con jardineros sólo duró un año después de la reinauguración.

“De ahí en adelante se ha venido deteriorando. No hay luminarias, de noche es una oscuridad y sólo las personas constantes como yo se atreven a venir”.

Al ser consultada sobre la vigilancia en el Paseo, Rodríguez comentó que los uniformados de la Policía Municipal de Bolívar (Polibolívar), quienes tienen una estación en la entrada de la urbanización Fundación Mendoza, han reparado en varias ocasiones sus bicicletas para hacer los recorridos, pero no los ha visto cumpliendo sus funciones.

Con ella coincidió la docente jubilada, quien aseguró que la soledad se ha apoderado del lugar, incluso los fines de semana.

Hasta las personas que van allí para ejercitarse se han visto afectadas por las condiciones del Paseo. El techo de plástico del área donde se hacen las bailoterapias se está debilitando; mientras que las máquinas del gimnasio requieren mantenimiento con urgencia.

“Antes existían reglas y entrenadores para mantener el orden. Ahora cada quien entra y hace lo que mejor le parezca”, expresó la visitante Carmen Martínez.

Recuperación

Durante una entrevista recién ofrecida en el canal Venezolana de Televisión, el alcalde Luis José Marcano informó que la Misión Venezuela Bella prioriza cuatro ejes para recuperar los sitios públicos de recreación en Barcelona. Uno de ellos sería el Paseo Neverí, donde fue culminada, el año pasado, la rehabilitación de la plaza Cuatro Caras.

Cerca de esta plazoleta también se encuentra una casilla de Polibolívar, una cancha techada y una pista de patinaje. Es una de las mejores áreas disponibles en el municipio para el esparcimiento.

No obstante, el parquecito infantil allí construido con piezas de madera y plástico, no funciona en su totalidad, puesto que no tiene escaleras para subirse a los toboganes y los columpios están dañados.

Otro de los espacios para la recreación y el esparcimiento que se hallan en el abandono y así se nota desde las afueras, cuando se transita por la Prolongación Paseo Colón, es el Parque Andrés Eloy Blanco de Puerto La Cruz.

El 30 de noviembre de 2018, la Alcaldía de Sotillo recibió, en calidad de comodato, la administración de esas instalaciones, conjuntamente con el Instituto Nacional de Parques (Inparques), con el objetivo de rescatarlas.

Posteriormente, en enero, el director del Instituto de Recreación y Sana Diversión del municipio, José Barreto, anunció el inicio de jornadas de saneamiento de las áreas verdes del Andrés Eloy Blanco. La meta era ver en un plazo de 100 días un cambio importante, Han pasado los meses y con la llegada de la temporada vacacional salta a la vista que el objetivo no se ha cumplido.

Hasta de lejos se distingue que la maleza está alta, lo que facilita la incursión de delincuentes en esas áreas, pese a que hay una casilla policial interna. Hasta los bancos para sentarse y los bustos de los próceres de Venezuela están rotos y algunas piezas han sido hurtadas.

Además, con el pasar de los años, los servicios ofrecidos en el parque fueron desapareciendo, al igual que la laguna artificial. El parque vial y el ecológico infantil fueron desmantelados. Por si fuera poco, la concha acústica y los sanitarios no funcionan.

Aún así, los espacios siguen recibiendo visitantes que utilizan las caminerías, el kiosco piñatero para cumpleaños, la cancha deportiva, el campo de fútbol y el de béisbol pese a que no estén en óptimas condiciones.

Se conoció de manera extraoficial que para la realización de actividades masivas en el parque, se debe hacer una solicitud con 15 días de anticipación. La gestión se hace ante la oficina de Inparques que está en la entrada, donde se explica la cantidad de usuarios que acudirán, el tipo de evento a celebrarse y la logística a disponer. Se ha de tomar en cuenta que en el lugar no hay electricidad.

Para las visitas grupales se debe cancelar una tarifa aun cuando desde hace cinco años, al parecer, la oficina de Inparques en Caracas no envía ingresos de lo recaudado para el mantenimiento.

“El parque está deteriorado y no es nada más por culpa de la administración, sino también de los usuarios que no lo cuidan. Sin embargo, como buenos venezolanos seguimos utilizándolo, buscándole la parte positiva”, resaltó Merlín Álvarez, una de las encargadas del plan vacacional de la escuela “Amigos Ajedrecistas de Anzoátegui”.

La odontóloga Silvia Yañez recordó que en estos espacios celebraba el cumpleaños de su hijo. Aseguró que el deterioro se inició hace 15 años.

“Había laguna de patos y no existía monte sino grama. Ahora roban y hasta violan si andas sola”, expresó.

Por su parte, el emblemático Paseo de la Cruz y el Mar está iluminado sólo por las luces de la avenida, pues las demás luminarias están malas.

Aunque en las áreas no se acumula basura, la grama no está cuidada. Los muros y el piso están rotos en varios tramos.

La artesana Josefina Véliz manifestó que las autoridades gubernamentales no se han preocupado de sanear siquiera la playa, pese a que hay personas que la utilizan.

Cerrado

Otro de los sitios de recreación y esparcimiento que está en el olvido es el Parque La Sirena de Guanta. Hace 10 años fue cerrado por altos índices de contaminación. Hasta partículas fecales tenían sus aguas.

En el 2013, el exalcalde Jhonnathan Marín prometió rehabilitarlo y no lo hizo.

Ya en julio de 2018, los ministros para el Ecosocialismo y Turismo, Heryck Rangel y Stella Lugo, junto al jefe local Marcelo Galvis, efectuaron una inspección para proceder al rescate de La Sirena, pero no se pasó a la acción.

Puerto La Cruz / Elisa Gómez

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