Locales

Pacientes renales tratan de sobrevivir ante las fallas en el suministro de medicinas

Entre escasez y quejas son dializados los pacientes renales en la zona metropolitana de Anzoátegui (Foto: Rafael Salazar)

Las fallas en el suministro de medicinas e insumos no distinguen a qué tipos de personas afectar en la zona metropolitana de Anzoátegui, así como en el resto del país.

Unos de los más perjudicadas por esta situación, ante la cual figuran quienes ni siquiera tienen la esperanza de salir de Venezuela para mejorar su condición, son los pacientes renales que deben ser sometidos a hemodiálisis como condición de vida.

Este tipo de tratamiento que tiene como objetivo eliminar las sustancias nocivas de la sangre cuando el riñón no puede hacerlo, debe realizarse durante cuatro horas tres veces a la semana, de manera interdiaria, lo que imposibilita, desde el punto de vista laboral, a las personas que lo reciben.

“Somos, prácticamente, los enchufados del Gobierno, porque es muy caro optar por un trasplante para volver a ser una persona con un ritmo de vida normal. No existe un programa gratuito para trasplantarse, por lo menos para tener la esperanza algún día”.

Es por eso que a sus 47 años, y con cuatro hijos en la adolescencia, Juan Carlos González procura regirse por un estilo de vida saludable y luchar con los trabajadores del Centro Nefrológico Nororiental, ubicado en la avenida Municipal de Puerto La Cruz, para lograr que estas instalaciones sean reacondionadas a fin de cumplir su tratamiento en un ambiente adecuado.

Refirió que desde el año 2015, poco tiempo después de ser diagnosticado con insuficiencia renal, ha introducido documentos en la Defensoría del Pueblo para denunciar el estado en que está la unidad. Hasta la fecha, aseguró, no ha recibido respuesta.

“Hay un cementerio de máquinas y sillas dañadas. De más de 20 equipos funcionan como 11. Últimamente han fallado los medicamentos e insumos como kits de gasas y jeringas. Tampoco tenemos especialistas como nutricionista, psicólogo y nefrólogo, que nos evalúen y digan si nos podemos trasplantar o no, como los hubo hace más de tres años. Inclusive el mismo doctor (dueño del centro) nos dice que nosotros no somos para ellos un negocio ya. Todo eso está escrito en las denuncias”.

Unidades

Esta es una de las dos unidades extrahospitalarias que operan en el municipio Juan Antonio Sotillo, aparte de la Diálisis Care, que está en la calle Concordia del centro de Puerto La Cruz. Ambas son de administración privada, pero los equipos e insumos debe aportarlos el Instituto Venezolano de los Seguros Sociales (Ivss).

Bajo este mecanismo funciona también el Centro Nefrológico Barcelona (CNB), ubicado en la calle Maturín de la ciudad capital. En la página web del Ivss señalan que en El Tigre existe otra FMC y una unidad extrahospitalaria en el Grupo Médico de Especialidades. Sin embargo, no se logró constatar si estos dos últimos están operativos.

En la zona norte está activo, igualmente, el servicio de diálisis del hospital Domingo Guzmán Lander, en Las Garzas. No obstante, la diputada a la Asamblea Nacional (AN) por Anzoátegui, Oneida Guaipe, denunció que de 18 máquinas que allí había, al menos 10 están dañadas.

Mientras que el servicio de Nefrología del Centro Hospitalario Luis Razetti dejó de dializar a los pacientes renales hace cuatro años por el deterioro de sus siete equipos.

Recientemente, la directora del nosocomio, Tibisay Triana, manifestó que el Ejecutivo nacional constató la situación y se comprometió a enviar a unos técnicos, pero que todo quedó en palabras.

Ayudas

Según el paciente Juan González, Nororiental es uno de los centros que se han mantenido en los últimos dos años.

Durante este tiempo, señaló, se han agravado las fallas en el envío de materiales y medicamentos. Añadió que por el esfuerzo de los aproximadamente 45 pacientes que allí acuden, se mantiene, puesto que adquieren lo que está a su alcance y hacen intercambios para los que tienen menos recursos o no consiguen.

Y es que todas las unidades deberían tener un almacén no sólo de ampollas de hierro, vitamina B12, ácido fólico y eritropoyetina, que son de uso obligatorio para iniciar las terapias, sino también las medicinas para contrarrestar efectos secundarios como hipertensión, vómitos y dolores de cabeza, por ejemplo, que suelen manifestarse tras cada diálisis.

“Hace días la doctora nos dijo que para garantizar las diálisis de los viernes y pasar un fin de semana tranquilos porque no había muchos materiales de los que envía el Seguro, teníamos que saltarnos el tratamiento del miércoles. En estos casos, uno trata de cuidarse eliminando las carnes rojas, pescado, cambur, plátano, en fin. Se trata de depurar el cuerpo para aguantar unos días más. Tenemos que ingeniárnoslas de cualquier forma”, resaltó.

Elba Blanco, otra paciente, acotó que, en agosto, sólo una vez abastecieron al CNB de complejos vitamínicos.

“La mayoría de las veces tenemos que comprarlos nosotros porque, por ejemplo, el programa de 0800 Salud dona un frasco de hierro que no nos sirve, porque cuando nos va a hacer efecto, ya nosotros estamos conectados”.

Jesús Chacín, quien tiene ocho años dializándose, comentó que una ampolla de este tipo ya pasa de 90 mil bolívares.

Otra de las preocupaciones de los pacientes de este centro es que, por falta de personal, desde hace más de cinco años no se les garantiza la realización de exámenes como hematología completa, de marcadores virales y VIH, que deben practicarse cada tres meses.

“Son muy costosos y la mayoría no se los puede hacer porque no trabaja. No tener esos exámenes al día, nos pone en riesgo de contagiarnos, porque no podemos prevenir”, indicó la señora Amarilis Muñoz.

Agregado

Pero no sólo las fallas en la distribución de medicamentos e insumos obstaculizan el proceso de las hemodiálisis. También el mal funcionamiento de los servicios de agua y luz han conllevado una reducción de las horas que son necesarias para completarlo. El personal tiene que limitar el horario cuando falta el recurso hídrico o desconectar las máquinas cuando se va la luz, razón por la cual claman por una planta eléctrica.

En el caso del Centro Nefrológico Nororiental, González dijo que la Alcaldía donó hace dos meses un tanque para almacenar el líquido, pero se lo llevaron sin dar explicaciones.

En Barcelona, la administradora del CNB, Olgamar Fernández, indicó que desde hace tres semanas el ayuntamiento capitalino les envía cisternas, por un acuerdo mutuo.

Trasplantados

Pero los pacientes renales que son dializados no son los únicos afectados por la situación. Aquellos que han sido trasplantados también sufren por no conseguir los medicamentos que debe suministrar el Ivss y cuyo costo es muy elevado.

Carola Matute expresó que desde hace más de cuatro meses no llegan inmunosupresores al Ivss César Rodríguez de Guaraguao, en Puerto La Cruz, donde retira estos fármacos.

“Estoy tomando una reserva (un mes) que me queda de Cellcept y Prednisona. Rapamune tenía más de ocho meses sin llegar y vino sólo una vez, hace cuatro meses. Desde entonces no lo tomo. Esto es para prevenir el rechazo del riñón, pero bueno, estamos pegados a la mano de Dios”, expresó.

Zona norte / Elisa Gómez

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