Locales

Crisis económica ha afectado la costumbre de compartir en familia

Reuniones en familia y salidas a comer han mermado debido a los costos / Foto: Archivo

Preparar una parrilla cada fin de semana, salir a comer en compañía de la familia para celebrar los logros de alguno de sus miembros, preparar un sancocho los sábados o sacar a la pareja a cenar son costumbres que se han hecho menos frecuentes entre los venezolanos.

Ciudadanos consultados señalaron que este tipo de actividades apenas pueden tenerlas una vez al mes o las dejan para momentos “estrictamente especiales” con una previa organización y distribución de gastos.

“Cada quien tiene que poner algo, porque si el gasto es de uno nada más, queda en la ruina”, señaló la secretaria Rut Cáceres.

Comentó que en otros tiempos solían preparar sopas cada fin de semana, para reunir y compartir en familia. Añadió que incluso en algunas  ocasiones venían parientes desde otras ciudades.

Ahora, este tipo de encuentros son cosas del pasado, pues el salario integral, establecido en 300 mil bolívares, no es suficiente para organizarlos, aseveró Cáceres.

“Mi esposo y yo nos encargábamos de comprar todos los ingredientes necesarios para la comelona porque con nuestros sueldos nos daba y  hasta nos sobraba dinero, pero ahora no podemos hacer eso. A pesar de que trabajamos en el mismo lugar y ha habido aumentos, lo que ganamos no nos alcanza”

Fuera de casa

El mayor gasto sería para quienes prefieren  ir a un restaurante o fuente de soda. Comprar comida rápida, refrigerios y meriendas sobrepasa los ingresos mensuales de un trabajador.

Si se sale  a disfrutar en la calle como se hacía  antes, no  queda para comprar los alimentos del día a día, acotaron  los ciudadanos.

Esteban Velásquez recordó que, como cabeza de familia, tenía la tradición de invitar a sus hijas y esposa a comer hamburguesas cuando llegaba la quincena, pero que desde el año 2017 no lo ha podido volver a hacer.

En ese entonces, con 32 mil 500 bolívares de ingreso podía adquirir ocho hamburguesas, dos para uno.

En la actualidad ese producto tiene un costo de Bs 145 mil, aunque ello varía dependiendo del relleno y del sitio donde lo venden. El monto representa 48% del salario integral.

Alfonzo Cedeño, padre de tres niños de 8, 10 y 14 años de edad, señaló que tenía como rutina llevarlos a comer helados al culminar la semana, a fin de que tuvieran momentos de disfrute. Ese gusto se lo dan ahora a finales de cada mes.

“Mis hijos me preguntan que por qué ya no los llevo a pasear y a comer helados como antes si se han estado portando bien, pero yo les explicó que las cosas se han vuelto más difíciles”, comentó Cedeño.

Y es que para comprar, por ejemplo, una barquilla de dos sabores se requieren, mínimo, 25 mil bolívares.

El desembolso para una familia conformada por cinco personas, como es el caso del señor Alfonzo, sería de Bs 125 mil.

Milena Pérez / Barcelona

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