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El coraje de Federer se gana la admiración de todos

Federer jugó disminuido por una dolorosa molestia en la ingle / Foto: AP

Hay que darle crédito a Roger Federer porque nunca deja de salir a la cancha y jugar hasta el final, sin importar cuán enfermo o lesionado pueda estar.

No, Federer no pudo derrotar a Novak Djokovic en las semifinales del Abierto de Australia.

El suizo sólo pudo dar pelea en el primer set, aproximadamente una hora, antes de sucumbir 7-6 (1), 6-4, 6-3 ante el campeón vigente el jueves en el Melbourne Park.

Federer jugó disminuido por una dolorosa molestia en la ingle que empezó a afectarle en el partido a cinco sets que disputó en la ronda anterior. La dolencia limitó los desplazamientos de alguien de 38 años de edad, le impidió entrenar el miércoles e hizo que pidiera tratamiento durante su duelo de cuartos y tras el primer set contra Djokovic.

“Lo de hoy fue horrible, lo que he tenido que pasar. Tuve una buena entrada y un buen final, pero en el medio es algo para el olvido, porque ya sabes que tienes un tres por ciento de posibilidades de ganar”, afirmó Federer.

“Hay que jugársela. Nunca se sabe”, añadió Federer.

No tuvo otro remedio que resignarse a perder: “Cuando te fijas que ya no puedes más, pues resulta muy duro”, apuntó.

Pero de todas formas, el campeón de 20 grandes jugó hasta lo último.

Federer, después de todo, nunca ha tirado la toalla en un Grand Slam.

Ha disputado 1.513 partidos en la gira de la ATP, sin retirarse a medio trámite. Nunca.

Ha disputado 421 partidos en las grandes citas de 1999, y nunca facilitó el triunfo de un rival con un abandono.

En apenas cuatro ocasiones durante una larga e ilustre carrera, en torneos que no son del Grand Slam, Federer debió retirarse de un partido antes que comenzara.

Uno de esos episodios fue cuando le tocaba un partido contra Djokovic por el título de la Copa Masters de cierre de temporada en Londres en 2014, pero no pudo salir por una dolencia en la espalda.

“Londres fue lo peor, por tener que salir a pedirle disculpas a la gente por no poder caminar bien”, evocó Federer el jueves. “Así que prefiero que esto sea así”.

Después de asegurar su presencia en una octava semi del Abierto de Australia, una cifra récord, y acercarse al que sería su 17mo campeonato de Grand Slam, Djokovic empleó la palabra “respeto” muchas veces al hablar sobre Federer.

Djokovic resaltó que su rival se presentó cuando “obviamente estaba con dolor”.

Y Federer luchó hasta el último punto.

Djokovic tiene su propio historial de lesiones. El serbio tuvo que abandonar en el más reciente Grand Slam, el Abierto de Estados Unidos en septiembre, debido a una lesión en el hombro izquierdo. Fue abucheado al enfilar hacia el vestuario en el tercer set.

Ello complete una suerte de Grand Slam para Djokovic, con un abandono en cada una de las grandes citas: el Abierto de Francia de 2005 (espalda) y 2006 (problema para respirar); Wimbledon en 2007 (ampolla en un pie) y 2017 (codo); y el Abierto de Australia en 2009 (golpe de calor).

“He sufrido con abandonos durante toda mi carrera. Sé lo que siente cuando estás con molestias en la cancha. Todo lo que se te pasa por la menta, si debes seguir o no, si vas a estar peor. Sólo el jugador sabe lo que se siente”, dijo Djokovic.

Federer dijo que no hubiera salido a la cancha de la Rod Laver Arena sin tener al menos una remota posibilidad de poder competir y ganar.

“Creía que había algo que podía hacer”, dijo.

Australia / AP

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