Venezuela

Ecoanalítica: el dólar perdió más de 20% de su poder de compra en 2019

Alimentos y bebidas no alcohólicas subieron 7.981,4% en 2019, según cifras del BCV / Foto: Cortesía

Las medidas tomadas por la administración de Nicolás Maduro durante 2019 para desacelerar la inflación no sólo profundizaron la depresión económica, sino que además no hicieron que Venezuela dejara de liderar el ránking de los países con mayor inflación. El año pasado, los venezolanos continuaron perdiendo su poder adquisitivo, incluso aquellos que perciben divisas.

Los pasados 12 meses los precios de los bienes y servicios subieron a un ritmo más rápido que el del tipo de cambio tanto oficial informado por el Gobierno como del que fija el mercado paralelo, lo que trajo como consecuencia que las personas tuvieran que cambiar más divisas para poder pagar los mismos productos.

El 4 de febrero, el Banco Central de Venezuela (BCV) informó que el país cerró 2019 con una inflación de 9.585,5%, superior incluso a la reportada por la Asamblea Nacional (AN).

“El ente emisor reconoce que, durante 2019, los bienes se encarecieron más de 9.000%. Tomando cifras del tipo de cambio oficial, ello significó una pérdida de más del 20% en el poder de compra de la divisa”, asegura Luis Arturo Bárcenas, economista senior de la consultora Ecoanalítica.

En ese lapso el tipo de cambio oficial arrancó en 638,18 bolívares por dólar, y el 31 de diciembre se cotizaba en Bs 46 mil 620, lo que representa un incremento de 7.205%, inferior a la variación de los precios de bienes y servicios, muchos de los cuales actualmente son pagados en la moneda estadounidense.

Según un estudio realizado por Ecoanalítica en cual fueron evaluadas 12 mil 600 transacciones en 136 establecimientos comerciales de siete ciudades del país, 53,8% de las operaciones se pagaron en dólares. La firma calcula que en 2020 el nivel de dolarización en esas negociaciones superará la barrera de 60%, imponiendo “un cambio en el consumo, en la gestión de los negocios e incluso en la estrategia de comercialización y distribución de las empresas”.

En el informe “Continúa el descenso del poder de compra del paralelo”, realizado por Econométrica, la firma señala que la pérdida acumulada del poder de compra del paralelo en 2018 fue de 84%.

Una senda de alta inflación

Bárcenas señala que las cifras oficiales de inflación divulgadas por el Banco Central revelan que, aun con la contracción del gasto del Gobierno y con las restricciones al crédito, la pérdida del bienestar del venezolano es muy profunda. “El precio de alimentos se multiplicó por 80 y los bienes del sector salud fueron 180 veces más caros”.

Según el ente emisor, los tres rubros que más aumentaron durante el año pasado fueron servicios de vivienda (excepto teléfono), que en promedio subió 22.045,5%; salud, que se incrementó 17.872,4%; y educación, que registró una variación de 18.861,1%.

Les siguen los rubros transporte (13.032,6%), esparcimiento y cultura (12.513,6%), bienes y servicios diversos (11.809,8%), vestido y calzado (11.292,6%), equipamiento del hogar (10.952,3%), restaurantes y hoteles (10.780,3%), alquiler de vivienda (10.312%), comunicaciones (9.979,8%); bebidas alcohólicas y tabaco (8.915%) y alimentos y bebidas no alcohólicas (7.981,4%).

De acuerdo con el BCV, las dos tasas de inflación más altas en lo que va de año se registraron en enero y en febrero (196,6% y 114,4%, respectivamente).

A partir de marzo el índice se ubicó por debajo de 50% durante seis meses consecutivos, como consecuencia de un ajuste económico aplicado por el Ejecutivo nacional que incluye medidas que profundizan la crisis económica que atraviesa el país, entre ellas la restricción del crédito a través del encaje legal, que impide que el sistema financiero pueda otorgarle préstamos al sector productivo, lo cual tiene un efecto importante sobre la producción de bienes. Además, el Gobierno redujo el gasto público. Por ejemplo, el año pasado decretó tres incrementos salariales cuando en 2018 hizo seis ajustes.

En marzo el índice fue de 34,8%, en abril 33,8%, en mayo 39,5%, en junio 22,1%, en julio 19,4% y en agosto de 34,6%. En septiembre la inflación volvió a cruzar el umbral de 50% por primera vez desde febrero al situarse en 52,2%, un aumento de 17,6 puntos porcentuales respecto a agosto.

Desde octubre hasta diciembre la variación intermensual promedio de los precios volvió a situarse por debajo de 50%. En octubre los bienes y servicios subieron 22,6%, en noviembre 25,7%, y en diciembre 31,5%.

De acuerdo con la Comisión de Finanzas de la Asamblea Nacional, en diciembre la variación fue de 33,1%, lo que llevó a que Venezuela cerrara 2019 con una inflación de 7.374,4%, por debajo de la reportada por el BCV.

“Nos mantenemos en una senda de alta inflación, por debajo de 50%, pero de alta inflación”, expresó Alvarado, miembro de la instancia parlamentaria, que desde 2017 calcula su propio Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) dada la política de ocultamiento que mantuvo el Banco Central de Venezuela (BCV) desde 2015.

Explica que la política de contracción del crédito que ha aplicado el BCV a través del encaje bancario marginal hizo que la variación de precios el año pasado fuera menor que en 2018, año que cerró con una inflación de 1.698.844,2%. Sin embargo, la administración de Maduro la ha controlado a costa de generar una mayor contracción de la economía, que en los últimos seis años ha caído casi un 60% según el Banco Central.

Para el economista Víctor Álvarez, Premio Nacional de Ciencias, no se puede seguir confundiendo la hiperinflación con la especulación y atacándola como si se tratara de un delito.

“La hiperinflación tiene una causa estructural en la prolongada recesión que ha reducido la economía a apenas 1/3 del tamaño que tenía en 2012. Esta debacle justamente es la que explica la persistente escasez y, como ya sabemos, el producto más caro es el que no se consigue”.

Álvarez señala que este fenómeno también tiene un grave factor propagador en las desmesuradas emisiones de dinero que realiza el BCV para financiar el déficit de unas empresas públicas “quebradas por la corrupción” y por unas tarifas largamente congeladas que no les permiten facturar ni siquiera para pagar la nómina. “Y si a una economía postrada y castigada por altos índices de escasez se le inyecta una excesiva liquidez, está claro que mucha plata detrás de productos escasos dispara los precios a un nivel cada vez mayor”.

“De allí que las desmesuradas emisiones de dinero para financiar el déficit de las empresas públicas -en lugar de sincerar las tarifas o aumentar los impuestos-, en la práctica operan como un impuesto inflacionario. La hiperinflación destruye el bolívar como signo monetario nacional que tiende a ser sustituido cada vez más por el dólar a la hora de fijar los precios y realizar las operaciones de compra-venta. De más está decir que en Venezuela nadie ahorra en bolívares. La moneda nacional dejó de cumplir sus funciones de unidad de cuenta, medio de pago y reserva de valor”.

Sin poder adquisitivo

Venezuela, país que va rumbo al séptimo año en recesión, ya cuenta 26 meses en hiperinflación, un fenómeno económico que ha pulverizado los ingresos de la población, fundamentalmente de quienes ganan salario mínimo. De hecho, según el BCV, el consumo de los venezolanos cayó 34,8% en los primeros tres meses de 2019, una situación que también afecta a buena parte del sector manufacturero nacional, que ha visto en el último año cómo la mayoría de los consumidores destina el dinero a la compra de comida y medicina y deja a un lado cualquier otro bien fabricado en el país.

Sin embargo, pese a que durante el año pasado el Gobierno ajustó tres veces el salario mínimo integral –sueldo base y bono de alimentación–, el poder adquisitivo de los venezolanos siguió pulverizándose.

En enero de 2019, cuando el salario integral estaba en 19.800 bolívares, se necesitaban 45,82 ingresos integrales para cubrir el costo de la canasta alimentaria familiar, referida a una familia de cinco miembros, que en ese mes se ubicó en 907.289,28 bolívares, de acuerdo con el Centro de Documentación y Análisis Social de la Federación Venezolana de Maestros (Cendas-FVM). A finales de año y luego de dos alzas salariales más (a 40.000 bolívares en abril y a 150.000 bolívares en octubre), se requirieron 50,84 salarios integrales para poder adquirir la cesta.

Según el Cendas, entre diciembre de 2018 y diciembre de 2019, el costo de la canasta alimentaria calculada por esta instancia pasó de 307.905,97 a 15.252.586 bolívares, lo que significa un aumento de 4.853,7% en un año.

“Mientras no haya un cambio político, los trabajadores venezolanos seguirán teniendo salarios que oscilarán entre dos y tres dólares”, señala Alvarado.

Proyecciones

Los expertos proyectan para este año una inflación no tan alta como se preveía inicialmente.

“Estamos hablando de una inflación anual cercana a 4.000%”, afirma el economista Bárcenas.

“Hablaríamos de una tasa de inflación promedio mensual cercana a 30%, y eso tiene que ver mucho con las restricciones del crédito, que seguirán determinando la forma en cómo los agentes toman sus decisiones sobre cuánto consumir, cuánto dedicar a la compra de divisas, etcétera”.

Según el especialista, es probable que el Gobierno no elimine la política de encaje que ha empleado para contener el precio del dólar y reducir la inflación, por lo que los agentes van a disponer de menos recursos para evitar la caída de sus ingresos en términos reales. “La inflación tendería a ceder, producto de que la demanda se ve limitada por esa falta de crédito”.

A inicios de enero, Maduro prometió una inflación de un dígito para este año.

“Hemos logrado vencer la hiperinflación en el segundo semestre de 2019. Yo soy optimista que podamos lograr inflación de un dígito este año 2020”, expresó en una entrevista concedida al periodista español Ignacio Ramonet.

No obstante, según el economista Urbi Garay, profesor titular de Finanzas en el IESA, sólo en los dos primeros días del año el bolívar perdió alrededor de 30% de su valor. “Con el bolívar perdiendo valor a semejantes tasas, difícilmente saldremos de la hiperinflación. La muy acelerada depreciación del bolívar hace prever que habrá un salto en la tasa de inflación tanto en diciembre como en enero, con respecto a las tasas más bajas de septiembre y octubre”.

Los primeros días de enero la inflación se aceleró como consecuencia del alza del precio del dólar en el mercado paralelo. Según economistas y analistas financieros, fue la gran inyección de liquidez días después de que el Gobierno entregara, el 18 de diciembre, el medio petro a más de ocho millones de venezolanos, entre pensionados y trabajadores públicos, y la poca oferta de dólares, lo que hizo que la divisa aumentara de 58.500 a 79.100 bolívares en apenas cuatro días (del 2 al 6 de enero).

Caracas / Carlos Seijas Meneses

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