Locales

Mercados de Barcelona decaen ante la desidia gubernamental

La fachada del mercado Bolivariano está en ruinas tras un incendio que se registró en junio de 2018 y afectó a 24 locales de comida / Foto: Samir Aponte

Las fachadas de los mercados más grandes que tiene Barcelona son el reflejo de sus condiciones operativas.

Pintura de las paredes y estructuras dañadas, estacionamientos en malas condiciones y locales externos “remendados” son parte del panorama que recibe a propios y visitantes al ingresar a cuatro de los cinco centros de expendio que en 2016 fueron aglutinados en la Corporación de Mercados del municipio Simón Bolívar.

“Nada más con ver la entrada que está cayéndose y la soledad a sus alrededores, pareciera que no estuviese funcionando”, comentó la vecina del sector La Aduana, Mercedes Castillo, al hacer referencia a uno de los establecimientos más antiguos de la capital del estado. De acuerdo con algunos adjudicatarios, fue fundado en la década de los 70.

Para Karina Alcalá, quien tiene ocho años con un puesto de hortalizas y víveres, desde hace año y medio es grave la decadencia del mercado porque las inversiones “brillan por su ausencia”.

A su parecer, la falta de trabajos de rehabilitación, así como la crisis económica por la cual atraviesa el país, han influido para que de 10 comercios del ramo sólo queden tres.

“Muchos compañeros se han ido porque las ventas han bajado. Vienen siempre los clientes fijos, porque no hay un atractivo para llamar a nuevos consumidores. También la mercancía está bastante costosa porque les compramos a los revendedores, mientras que a la ciudad vienen gochos a hacer ferias de hortalizas a precios más bajos”, expresó.

A la ausencia de visitantes, Alcalá también le atribuyó la mudanza de una línea de transporte de la ruta Barcelona-Puerto La Cruz, la cual tenía allí la parada principal.

Impedimentos

El carnicero Francisco Guararima resaltó que las instalaciones se están cayendo y hasta la administración ha contribuido.

“Hace más de un año quitaron el techo raso porque iban a mejorar y se llevaron seis ventiladores, pero resulta que quedamos fue peor porque no hicieron nada”.

Los adjudicatarios también mencionaron que, aunque no han sido víctimas del hampa en los últimos 12 meses, en las noches el establecimiento queda a oscuras porque se quemaron los bombillos externos.

La asistente de la administración, Yamelis Alcalá, comentó que el personal de la nueva gestión, que está activa desde diciembre, ya hizo la solicitud de pintura para iniciar con las mejoras.

De igual manera puntualizó que dentro de los planes de la coordinación general está realizar un estudio por los cinco mercados de la corporación para conocer la asistencia de usuarios, los rubros ofrecidos y los precios, a fin de que exista equidad entre los centros de expendio.

Alcalá reconoció que de 154 comercios que existían en La Aduana sólo están activos 30, pero, supuestamente, los adjudicatarios justificaron el cierre por la situación país.

Caso contrario ocurre con los vendedores del mercado Bolivariano, ubicado en la vía al aeropuerto, quienes dijeron que la mayoría se empezó a ir tras el incendio registrado en junio de 2018, el cual arrasó con 24 locales de comida y dejó la fachada en ruinas.

Actualmente sólo hacen vida 37 de los 537 comerciantes que ocupaban las instalaciones, fundadas en el año 2000.

“A raíz del incendio las ventas empezaron a caer, la gente no quiere venir. De hecho, hay quienes piensan que el mercado se quemó en su totalidad porque a pocas horas de lo ocurrido, mudaron la oficina del Registro Civil y otras instituciones que laboraban dentro del establecimiento y ayudaban con las actividades comerciales”, señaló Roigar Pino, vendedor de hortalizas.

Carlos Ramírez, dueño de una quincalla, aseguró que “aquí estamos los valientes, quienes tenemos que soportar las embestidas y las precariedades”, puesto que no tienen agua ni electricidad.

Al ser consultado sobre qué ha dicho la administración, indicó esta se lava las manos alegando que no tienen dinero para invertir.

Estrategias

Para ayudar a reactivar la actividad comercial, la vendedora de pollos Yaritza Culpa comentó que el jefe de operaciones de la Corporación, al cual llamó Pedro Pérez, les prometió gestionar la mudanza de unas líneas de transporte al mini terminal Hugo Chávez que está al frente; así como también regresar algunas oficinas públicas al recinto.

“Es necesario, porque las personas prefieren irse al centro a comprar en locales que han instalado en las casas y ni siquiera les cancelan un canon a la alcaldía. Aquí nos quieren cobrar por trabajar y no tenemos ningún beneficio”.

La información sobre las estrategias para reimpulsar el establecimiento fue confirmada por el administrador José Meneses, quien indicó que la Corporación está pasando por un proceso de transición con la incorporación del nuevo presidente, Édison Quintana.

“En aras de mejorar y buscar un mecanismo en conjunto con la alcaldía, nosotros también estamos tratando de gestionar con unas empresas que nos puedan aportar ideas y ayuda”.

Aseveró que el pasado 31 de enero, el ayuntamiento inició la mudanza de una de las tres líneas que operaran desde el mini terminal. La primera fue la que comprende la ruta Barcelona-Puerto La Cruz.

En materia económica, el administrador señaló que la Corporación trata de hacer el enlace con pequeños productores de las zonas foráneas para que las hortalizas, por ejemplo, lleguen directo a los comerciantes para abaratar los costos.

“Los adjudicatarios van al mercado de Puerto La Cruz y compran a la quinta o sexta mano, los productos vienen elevados y es entendible”, dijo.

Abandono

El mercado Campesino, ubicado en la zona industrial Los Montones, es considerado como el mejor en cuanto a infraestructura, la cual fue inaugurada en 2009 por el entonces alcalde José Pérez Fernández. Sin embargo, comerciantes recalcaron que por la desidia gubernamental, ahora trabajan sólo los sábados en la mañana y en el estacionamiento, como informales.

De 432 puestos, sólo están activos 89, porque desde hace más de dos años no cuentan con el alumbrado para prestar sus servicios en la parte interna. El sistema de bombeo de las aguas servidas también falla desde hace cinco años, ocasionando derrame desde la entrada del recinto.

Una de las adjudicatarias, quien prefirió omitir su nombre, dijo que han hecho reiteradas solicitudes a la alcaldía para que mejore el recinto, pero ellos, al parecer, alegan que reciben pocos recursos para invertir.

Legalidad

A diferencia del resto de los locales que aglutina la Corporación, el mercado de Boyacá III, General José Antonio Anzoátegui, decayó en los últimos dos años, pero por problemas jurídicos.

Con elementos probatorios, la presidenta de la Asociación del Mercado de Tronconal (Asocometron), que agrupa a 550 trabajadores en 640 locales y fue creada hace año y medio, María Ávila, declaró que el recinto fue entregado el 28 de mayo del 2008 por el entonces gobernador Tarek William Saab, como un servicio autónomo que aún está vigente.

Explicó que el 15 de diciembre de 2015, en la gestión de Aristóbulo Istúriz, se hizo un traspaso a la alcaldía para administrar los servicios públicos, cuyo trámite fue derogado con la llegada del mandatario opositor Antonio Barreto Sira, entrando en vigencia a partir del 25 de enero.

“Como comerciantes nos enfrentamos a una resolución que hizo la alcaldía, donde aplica puros deberes y no derechos. Mientras que está vigente el servicio autónomo de la gobernación, donde tenemos derechos y deberes vigentes. Estamos esperando que se pongan de acuerdo”.

Mientras tanto, el estacionamiento sigue sin ser culminado, no tiene alumbrado público porque se lo robaron y la cerca de alfajol, supuestamente, la quitó un administrador. Y en la parte interna, hay deterioro en el techo, fallas de aguas blancas, derrame de aguas servidas y otras carencias que dificultan el trabajo de los comerciantes.

Barcelona / Elisa Gómez

Share This:

Comentarios

  

Publicidad

Publicidad

Publicidad

Do NOT follow this link or you will be banned from the site!