Venezuela

Especialista: nuevas sanciones aceleran apertura de la economía

La empresa sancionada por Estados Unidos, Rosneft Trading S.A,. se encargaba de comercializar petróleo venezolano en el exterior / Foto:

La Oficina para el Control de Activos Extranjeros (OFAC, por sus siglas en inglés) del Departamento del Tesoro de Estados Unidos sancionó, el pasado 18 de febrero, a la empresa Rosneft Trading S.A., filial de la estatal rusa Rosneft Oil Company, y a su presidente Didier Casimiro por mantener relaciones comerciales con el gobierno de Nicolás Maduro, considerado “ilegítimo” por la Asamblea Nacional (AN) y por más de medio centenar de países, que reconocen a Juan Guaidó como presidente encargado de Venezuela. La compañía sancionada se encargaba de que el petróleo venezolano llegara a mercados internacionales.

“Rosneft Trading S.A. y su presidente negociaron la venta y el transporte de petróleo crudo venezolano”, afirmó el secretario del Tesoro, Steven T. Mnuchin. “Estados Unidos está decidido a evitar el saqueo de los activos petroleros de Venezuela por el corrupto régimen de Maduro”.

La sanción establece que “todos los bienes e intereses en propiedad de Rosneft Trading SA y Didier Casimiro que se encuentran en los Estados Unidos o en posesión o control de personas estadounidenses, y de cualquier entidad que sea propiedad, directa o indirectamente, del 50% o más por el individuo y la entidad designados, están bloqueados y deben ser reportados”.

Según el economista Víctor Álvarez, Premio Nacional de Ciencias, el endurecimiento de las sanciones impuestas por EE.UU. acelera la apertura y liberalización de la economía venezolana.

“Las divisas que ya no se pueden generar por la exportación petrolera en adelante tendrán que ser generadas por la actividad privada y esto exige terminar de desmontar los controles a la actividad económica y ampliar los grados de libertad con los que opera la inversión privada nacional y extranjera. De allí que el endurecimiento del cerco comercial y financiero va a tener un efecto acelerador de la política de apertura y liberalización económica que ha puesto en marcha Nicolás Maduro”.

Desde finales de 2018, la administración de Maduro ha flexibilizado los controles de cambio y de precios impuestos por Hugo Chávez en febrero de 2003. El autoproclamado “gobierno socialista” ha permitido la circulación del dólar “criminal”, como solía referirse a la moneda estadounidense, cuyo uso en el país ha crecido. De hecho, 64% de las transacciones en Venezuela se hacen en divisas, principalmente en dólares estadounidenses, según Ecoanalítica.

Álvarez señala que para sobrevivir a las sanciones, el gobierno de Maduro está considerando dar a los socios extranjeros el control operativo en algunas empresas mixtas y así inducir a las petroleras estadounidenses para que presionen a favor de una moderación de las medidas. “Maduro ha planteado que las compañías estadounidenses también podrían beneficiarse de la reactivación de la industria petrolera venezolana, si las sanciones se moderan y suspenden. Su objetivo es hacer el negocio petrolero tan atractivo e inducir así a las propias compañías gringas a presionar para que les prolonguen las licencias y se suspendan las sanciones”.

De hecho, según informó la agencia de noticias Associated Press, un alto mando del gobierno de Maduro contrató una firma de abogados de Washington, el bufete Amsterdam & Partners, que también representa al gobierno de Turquía, en un intento por defenderse de los castigos impuestos por la administración de Donald Trump.

Actualmente una de las transnacionales que aún operan en el sector petrolero venezolano es la estadounidense Chevron, que tiene 30% de participación en la empresa mixta Petropiar, en el estado Anzoátegui. Sin embargo, la licencia que le otorgó Estados Unidos para que siga operando en Venezuela expira el próximo 22 de abril.

“Maduro tiene interés en que la compañía se mantenga en Venezuela, no sólo para evitar una mayor caída de la extracción petrolera, sino también para que haga lobby en la Casa Blanca para moderar las sanciones”, añade Álvarez.

Según Reinaldo Quintero, presidente de la Cámara Petrolera de Venezuela, el que Estados Unidos no extienda la licencia a Chevron tendrá un impacto negativo, pues la producción puede bajar 400.000 barriles diarios.
Quintero calcula que las medidas del gobierno estadounidense desploman la producción en 1 millón de barriles diarios.

Apuntalar el Gobierno

El economista Francisco Rodríguez, director de la consultora Torino Economics, advierte que impedir la venta de petróleo venezolano no sacará a Maduro del poder y restringirá aún más la capacidad de la economía de pagar importaciones básicas, haciéndoles más difícil la vida a todos los venezolanos. “Agravar la crisis económica venezolana impidiendo que el país venda petróleo al resto del mundo no es una victoria. Es una tragedia”.

“Las crisis económicas no necesariamente llevan a que los dictadores pierdan el poder. A medida que un país se empobrece, un gobierno autoritario se puede hacer más poderoso debido a su control de los alimentos. El hambre de los pueblos alimenta a las dictaduras”
Según el economista Luis Vicente León, presidente de la consultora Datanálisis, lo que se ha demostrado con la aplicación de sanciones generales a regímenes autoritarios, es que lejos de sacarlos del poder, los apuntalan, mientras empeora la situación que viven esos pueblos. “Es obvio que esa vía no resuelve el problema, sino lo empeora”.

Caracas / Carlos Seijas Meneses

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