DEPORTES  Baloncesto

Los mejores pilotos siempre pasaron por Marinos

Gregory Vargas fue uno de los bases más exitosos del equipo naval (Foto: Cortesía)

Para que un conjunto de baloncesto tenga garantía de trascender en lo deportivo,debe contar con piezas importantes en la cancha, una de ellas es el jugador de la posición uno, denominado piloto, base armador, ese que se encarga de distribuir el juego y dominarlo de acuerdo a las necesidades de su club.

El icónico equipo Marinos de Anzoátegui siempre tuvo como premisa contar con un armador de calidad, incluso en sus inicios, cuando la franquicia no ganaba tan seguido como se acostumbró a hacerlo después de 1990.

En la temporada de 1976 (en el debut de los anzoatiguenses bajo la denominación Caribes de Anzoátegui) estuvo conduciendo al equipo Víctor Mora, figura de laselección nacional en la década de los 70 y quien participó con el club local durante nueve temporadas.

Como escudero de Mora, Marinos contaba con el local Argenis López, quien durante seis temporadas vistió la casaca de Anzoátegui.

Después del retiro del “Brujo” Mora, Marinos incorporó a sus filas a dos destacados armadores: Ely Rondón, quien contaba con excelente manejo de balón y lanzamiento perimetral prodigioso y Douglas Barinas, piloto de contexturagruesa, difícil de defender y con ojo clínico para ubicar a sus compañeros en las mejores posiciones.

A finales de la década de los 80 empezaron a llegar a Puerto la Cruz otros armadores.

Fue así como Tomás Morris se unió a Marinos. Lo mismo hizo Howard Gerdel, para robustecer una plantilla que ganó dos títulos en los primeros cuatro años de los 90.

A ellos se les sumó Harold Keeling, como importado en primera instancia, pero tras nacionalizarse, asumió la conducción de Marinos desde 1998 hasta su retiro en 2003.

En 1993, el veterano Nelson “Kako” Solórzano recaló en Marinos en la primera temporada de la Liga Profesional de Baloncesto (LPB), en la
cual junto a Keeling, llevó al equipo hasta lograr el campeonato.

Precisamente el año de retiro de Keeling llegó un base dominante, con visión de juego, un estratega en el tabloncillo, que guió a Marinos durante el tricampeonato entre 2003 y 2005: Ernesto Mijares.

En el último título del triplete naval, Marinos realizó un movimiento arriesgado, enviando a su ala pívot titular, Tomás Aguilera a Cocodrilos, para darle cabida a uno que venía en ascenso: Axiers
Sucre.

A cambio de Aguilera, ese año fue préstamo, llegó un novel de la selección juvenil y que hacía cambios de luces para apoderarse de la escena, Jesús Centeno, y a la par del título, no desentonó.

Diego y “Súper Ratón”
Siempre hubo una respuesta a cada salida de los armadores de Marinos, cuando no estuvo Mijares, el Acorazado buscó los servicios de un jovencito que había sido Novato del Año en 2006 con Panteras de Miranda; Gregory Vargas.

“Lo vi crecer y desarrollarse en Marinos, ir mejorando cada día, cada año. Es un sentimiento especial porque lo trajimos en 2009 y de ahí en adelante su historia con el equipo es enriquecedora para ambos lados”, contó Gianni Patino, quien en 2009 asumió la responsabilidad de gerente deportivo del Acorazado.

Al menor de los Vargas le colocaron como mentor a otro estratega de la cancha, que había llevado a la selección nacional a otro nivel junto a Mijares y que sabía lo que era manejar la presión de una franquicia ganadora por su paso por Trotamundos de Carabobo, fue así como Diego Guevara logró dos anillos en tres años con Marinos.

En 2014, cuando se instauró en la LPB la figura de refuerzos para la postemporada, Marinos escogió a Carlos “Margarito” Cedeño para fortalecer al equipo rumbo a la final, ya que Vargas se encontraba jugando en Puerto Rico, y en 2017 fue el turno de Jesús ‘‘Zancudo’’ Centeno, que ayudó a llegar a la final en ese año.

Puerto La Cruz / José Barberi

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