Locales

Con temor, carteles y santamarías a medio abrir trabajan algunas ventas de repuestos

Pocos negocios dedicados a la venta de repuestos han abierto sus puertas / Foto: Rafael Salazar

No ofrecen nada ilegal, pero cualquiera pudiera pensar que sí, pues trabajan con temor, con las santamarías a medio abrir y ofrecen sus productos a través de jóvenes que muestran carteles a sus clientes, a veces con disimulo.

Así operan actualmente las ventas de repuestos en la calle Principal de Barrio Sucre, en Barcelona, pues estos negocios no se encuentran incluidos en la lista de los considerados prioritarios cuando el Gobierno decretó, el de 16 de marzo, la cuarentena nacional para frenar la propagación del COVID-19.

Juan Martínez debe tener como 20 años. Dijo que, desde hace un par de semanas, su jefe optó por reactivar la tienda de autopartes eléctricas Big Led, ya que alegó que no podía seguir aguantando más sin generar ingresos y pagando nómina.

“Nos convocó y empezamos a trabajar con cierta normalidad, pero un día vino Polibolívar (Policía Municipal de Bolívar) y se llevó presos a varios dueños y encargados de locales que, al igual que nosotros, habían decidido reabrir. Desde entonces trabajamos así, con apenas una pequeña puerta de la santamaría abierta y yo me paro en la acera con mi cartel que dice: partes eléctricas”, explicó

El joven, con el rostro visiblemente quemado por el sol, aseguró que se sienten inseguros y temerosos, por lo cual no muestra con algarabía su cartel.

La misma situación

Así como el de Martínez, varios negocios operan bajo la misma modalidad, pero otros, especialmente los más pequeños, tienen las puertas abiertas con normalidad.

Sin embargo en un recorrido realizado por el equipo de El Tiempo se pudo constatar que apenas 30%, aproximadamente, del total de establecimientos que existen en esta calle, conocida por ser una de las que alberga la mayor cantidad de venta de repuestos de Barcelona, han resuelto reiniciar operaciones.

Y es que el abrir no es garantía de que llegaran clientes y con ellos los ansiados ingresos monetarios. Así lo señaló Miguel Salazar, empleado de un electroauto ubicado cerca del puente Monagas de la capital del estado.

“Nosotros hemos abierto, pero casi no viene nadie. Yo diría que ni siquiera llega 20% de los carros que nosotros atendíamos antes de que empezara todo esto. Ojalá que la situación mejore, pues no es fácil sobrevivir sin plata”, aseveró

Barcelona / José Useche

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