Deportes

Clasificación olímpica tuvo estampa anzoatiguense

Selección venezolana de voleibol celebra su pase a los Juegos Olímpicos / Foto: Cortesía

El voleibol es una de las disciplinas deportivas que más satisfacciones le ha dado al aficionado venezolano en las últimas dos décadas, pues ha sido protagonista continental, ha acudido a varios mundiales y ha clasificado a par de Juegos Olímpicos.

En 2003, la seleccion nacional se consagró campeón panamericano en Santo Domingo y cinco años después refrendó esa gesta al conseguir su boleto a Bejing 2008. Sin embargo, después del retiro de esa generación estelar llegó el momento de los problemas.

No se consiguió el pasaje a Río 2016 ni al Mundial de 2018. Pero en enero de este año se alcanzó un histórico resultado en Santiago de Chile.

El combinado venezolano dirigido por Ronald Sarti se impuso en la eliminatoria sudamericana rumbo a Tokio 2020.

La hazaña tuvo a varios protagonistas. Entre ellos figuraron par de anzoatiguenses: Héctor Mata y José Verdi.

Un oriental en Rumanía
Héctor Mata actualmente se mantiene jugando profesionalmente en Rumanía, país que lo ha acogido en los últimos años, luego de que firmase en 2016 con el equipo Gloria Buzau.

No obstante, este líbero, habitual en la selección criolla, forjó sus primeros pasos en su natal Anzoátegui.

‘‘Mis inicios fueron en El Tigrito, comencé a jugar en el bachillerato. De ahí fui recomendado con el profesor Domingo Almeida, quien me impulsó a practicar voleibol’’, recordó el deportista.

Mata comenzó a representar a su colegio, luego hizo lo propio con el municipio en estadales y llegó a defender al estado en nacionales.

Al igual que muchos niños en el país, el que luego sería uno de los mejores de su posición en Sudamérica se decató por otros deportes.

‘‘Intenté con el béisbol hasta los 16. Fue en ese proceso, después de un clasificatorio en Los Llanos, que me llamaron a la preselección nacional de voléibol y allí tomé la decisión’’, contó.

Aunque en ese momento todavía no pensaba que se dedicaría a esta disciplina a tiempo completo.

‘‘Fue mucho más adelante, cuando comencé a viajar y vivir experiencias. Se abrieron muchas puertas para mi carrera. En ese momento me dije que podría vivir de esto’’, relató.

Héctor Mata durante un juego de su equipo Gloria Buzau en Rumanía / Foto: Cortesía

Con la llamada a la preselección nacional juvenil en 2008 comenzó un largo transitar con la camiseta vinotinto. La primera tarea se dio en el Sudamericano de Brasil.

‘‘Fue muy agradable estar allí y empezar este camino que ha rendido bastante fruto para nosotros y para el país’’, expresó.

El líbero compartió con el recordado capitán de selección Kervin Piñerúa, fallecido en 2016 y de quien guarda recuerdo.

‘‘Con él (Kervin) tuve una amistad muy grande. Desde 2007 jugamos juntos. Prácticamente crecimos al mismo tiempo. Cuando supe la noticia de su muerte fue algo muy triste. Todavía no lo creo y han pasado más de tres años’’, rememoró.

Selección Venezolana de Voleibol logró su cuarta victoria ante ...
Mata (Número 4) compartió selección con Piñerúa (Número 10)

Para Mata, llegó el momento de enfilar su rumbo definitivo hacia el profesionalismo, lo que no resultó muy fácil.

‘‘Estuve mucho tiempo buscando club y luego de varias competencias, varias vitrinas, pude desempeñarme en Venezuela y más tarde en Europa’’, comentó.

El oriundo de El Tigrito militó en el Deportivo Anzoátegui durante sus primeras etapas y después de un periodo exitoso en el conjunto aurirrojo se afianzó en una escuadra venezolana que estaba en pleno proceso de recambio después de no acceder a Londres 2012.

‘‘Esos años fueron duros. Creo que no tuvimos la preparación óptima y fue un cambio bastante drástico para nosotros. Pasamos de competir en juveniles y sub23 a torneos para adultos. Pero poco a poco nos hemos adaptado hasta ahora que conseguimos la clasificación a Tokio, como lo hizo el grupo pasado. Fueron años con muchos problemas’’, afirmó.

Esos inconvenientes a los que se refiere el exDeportivo Anzoátegui se vieron reflejados entre 2010 y 2016, pues aunque se fue a un Mundial en Polonia (2014), no se lograron los mejores resultados en las demás competencias, como Sudamericanos y Preolímpicos.

Mata fue uno de los que representaron a Venezuela en 2014.

‘‘Recuerdo mucho lo de Polonia. Esa experiencia me marcó porque allí el voleibol es el deporte número uno’’.

Dos años después, tanto él como su amigo Piñerúa, estuvieron a un set de vencer a Argentina en el Domo José María Vargas y clasificar a los JJ.OO. de Río 2016.

‘‘Lo hecho en La Guaira fue producto de que por primera vez creímos completar una buena preparación y por poco conseguimos el boleto’’.

Un año después, en Chile, Mata fue clave para que Venezuela alcanzara un soprendente segundo lugar en el Campeonato Sudamericano, algo que no se conseguía desde 2003.

Esa medalla de plata tuvo un sabor agridulce, porque la victoria en semifinales ante Argentina no se pudo reeditar en el Premundial, donde La Vinotinto se quedó sin ir a la cita que se organizaría en Italia y Bulgaria a mediados de 2018.

No obstante, el oriental fue elegido dentro del Equipo Ideal de la competición, junto a otro compatriota, que también provenía de Anzoátegui.

En tierras lusas
Ese jugador que integró el combinado de estrellas del Sudamericano de 2017 fue José Verdi, nativo de Aragua de Barcelona, convertido en uno de los mejores centrales de la región.

Verdi tuvo un inicio similar al de Mata, puesto que también coqueteó con otras disciplinas antes de elegir el voleibol.

‘‘No fue una decisión fácil porque me gustaban mucho practicar béisbol. Pero el voleibol me permitió salir del municipio y eso era algo desconocido para mí’’, contó.

jose manuel verdi on Twitter: "@josemanuelverdi muchas gracias. Un ...

Rápidamente empezó a labrar su camino, dado que con 16 años fue convocado para integrar la preselección nacional.

‘‘En aquel momento no le daba la importancia que merecía ser llamado para representar a Venezuela. Desconocía por completo su significado’’, admitió.

Ponerse la camiseta de La Vinotinto de los Aires le otorgó una vitrina para ser visto por conjuntos de otras partes del mundo, como un cuadro de la Liga A1 de Finlandia, que apostó por él a los 19 años de edad. Sin embargo, una lesión en la columna le impidió viajar a la nación escandinava.

Verdi tuvo que iniciar su trayectoria profesional en su país, con el equipo Varyná de la ciudad de Barinas. Allí, de acuerdo a sus declaraciones, contó con grandes jugadores y entrenadores que lo ayudaron a crecer en ese ámbito.

‘‘Fueron años de mucho aprendizaje, aunque me sirvió para darme a conocer como un atleta de gran nivel’’, señaló.

Tras su decepcionante lesión, que le había truncado el camino a Europa, el oriental consiguió un contrato en Chipre, lugar en el que contó con la ventaja de tener a Máximo Montoya de compañero, también venezolano.

‘‘Tenía 22 años, y para mí siempre fue una ventaja tener a un compatriota en el club, además de tener el apoyo de todo el cuerpo técnico’’.

La experiencia internacional que había cosechado Verdi le fue más que suficiente para ser convocado a la selección de manera constante.

Sería en Temuco, Chile, donde se consolidaría, debido a que en suelo austral tendría su mejor desempeño defendiendo al estandarte tricolor.

Fue uno de los referentes de aquel conjunto criollo que llegó a la final de campeonato, y también sería elegido dentro del Todos Estrellas gracias a su actuación como bloqueador central.

‘‘Sin duda ese Sudamericano fue uno de mis mejores momentos, porque llegamos a la final contra Brasil, que era campeón olímpico’’, remomeró.

Lo hecho en Chile quedó opacado al no completar la clasificación al Mundial. Pero dos años más tarde llegaría el turno de conseguir el pasaje a Tokio 2020.

Nuevamente la nación transandina sería local y partía como favorito, al igual que Colombia y Perú, que representaban duros escollos.

‘‘Fue un gran logro tanto a nivel colectivo como personal porque arribé al Preolímpico después de superar una fuerte lesión en el tendón de Aquiles. Aquello fue más corazón que cualquier otra cosa, y la fe de que todo sería recompensado para darle una pequeña alegría a nuestro país’’, contó.

Héctor Mata (camiseta blanca) y José Verdi (camiseta negra) integraron el Equipo Ideal del Sudamericano de 2017 / Foto: Cortesía



Esperar por un sueño
Tanto Mata como Verdi deberán aguardar unos meses más para cumplir su sueño de estar en una cita olímpica, después de conocerse la suspensión de la justa por el brote de Covid-19.

El nativo de Aragua de Barcelona se mantiene actualmente en Portugal, país en el que se desempeña profesionalmente desde hace un lustro. En tierra ibérica defiende los colores de Vitória Sport Clube.

Al otro lado del viejo continente se encuentra Mata, con el cuadro Gloria Buzau, en Rumanía.

Ambos comparten algo más que haber tenido orígenes en ciudades de Anzoátegui. Son parte de la generación que tomó el testigo del grupo que ganó oro en 2003 y recobró los buenos resultados para el voleibol venezolano, deporte en el que ha reinado la incertidumbre durante los últimos años.

Puerto La Cruz / Alejandro Jesús Fernández

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