Columnistas

Cambio de estrategia

La oposición venezolana debe cesar en declarar, tuitear y postear tantas cosas por las redes ociales y establecer una única y unitaria estrategia política.

Es hora de que la oposición se pare frente al país y determine una estrategia de lucha; hace un año y cinco meses Juan Guaidó trazó una línea estratégica con tres pasos: Cese de la Usurpación, Gobierno de Transición y Elecciones Libres; al cabo de este tiempo los resultados no han sido plenamente satisfactorios.

Por encima de los avances en política internacional, gracias al reconocimiento de la jefatura política de Guaidó por cerca de 60 países en el mundo, a lo interno la conclusión no fueron las más alentadoras para la base opositora al Gobierno.

Es decir, a pesar de los esfuerzos emprendidos el 23 de Enero del 2019, Nicolás Maduro sigue sentado en la silla de Miraflores, y la posición nacional del llamado “Gobierno de transición” está más débil que nunca. Empero, la realidad obliga a un reimpulso de la política de los factores democráticos; en otras palabras, urge una nueva estrategia.

Sí, las estrategias no pueden ser camisas de fuerza o dogmas de fe, las estrategias son cambiables, adaptables y mejorables al paso del tiempo y los cambios en los escenarios políticos. Esto indica que seguir aferrándose al esquema de Cese de la Usurpación, Gobierno de Transición y Elecciones Libres no sólo es inviable sino que es una niñería política.

La necesidad de cambiar la visión de lucha política es imperativa; el camino trazado por Juan Guaidó se agotó. Y, ¿por qué lo digo? Primero: Nunca se logró el cese de la usurpación, ni por canales institucionales (Asamblea Nacional), ni por presión social (Calle), ni por medidas foráneas (intervención y/o sanciones) y menos a través del apoyo de los cuarteles.
Salvo el sainete del 30 de abril del 2019, que sirvió para mudar de alojamiento a Leopoldo López, no sucedió nada más.

Segundo: El Gobierno de transición se nombró, se “instaló“, pero jamás gobernó puertas adentro del país. Todas las medidas y acciones tomadas por Maduro fueron y son acatadas por la ciudadanía, lo que de una u otra manera certifica el poder de éste. Jamás hubo un desconocimiento social a la jefatura de Maduro, y este siguió ejerciendo el poder.

Tercero: Las Elecciones Libres tal cual las vendieron, es decir sin Maduro en el uso del Gobierno y con un CNE sin vestigio del oficialismo actual, tampoco se materializaron.

Sí van a realizarse unos comicios y sin Tibisay Lucena, que de por sí es un avance, pero no es el panorama paradisíaco vendido por Guaidó.

Todo esto nos demuestra que seguir andando por la vía del “Gobierno de Transición” es una necedad sin parangón.

Por ende, se le tiene que hablar al país con seriedad y responsabilidad.

Frente a lo sucedido con Acción Democrática y Primero Justicia, el sector de la oposición tradicional debe enarbolar un delineamiento de acción y no quedarse en la arena del radicalismo sin horizonte y el voceo insensato de consignas vacías.

Si la oposición, tal y como la conocemos, quiere sobrevivir a la vorágine actual, debe renovarse, reimpulsarse y trazar una nueva estrategia, o de lo contrario le pasará lo que al dinosaurio.

¡Para mí el guarapo dulce, el café amargo y el chocolate espeso!

Desde Barcelona / José Dionisio Solórzano

Share This:

Comentarios

  

Publicidad

Publicidad

Publicidad

Do NOT follow this link or you will be banned from the site!