Locales

Clientes de bancos incumplen distanciamiento para evitar a los “coleados”

Los clientes de los bancos aseguran que aunque formen las colas con distanciamiento, duran muy poco / Foto: Rafael Salazar

Para los usuarios de las entidades bancarias, el distanciamiento físico en esta semana de flexibilización ha quedado en el olvido.  Si bien mantenerse alejado de las demás personas es una de las principales recomendaciones para cortar la cadena de transmisión del Covid-19, la medida es aprovechada por aquellos que irrespetan las normas de convivencia con el fin de “colearse”. 

Así se pudo constatar este 2 de julio en las afueras del Banco de Venezuela, ubicado en la calle Bolívar de Barcelona, donde todos permanecían a menos de un metro de distancia y gritaban para “ahuyentar” a quienes pretendían meterse en ubicaciones estratégicas de la cola, aprovechando el encuentro con conocidos.

“Mientras más pegaditos mejor porque así evitamos que vengan los  frescos a colearse¨.  Nosotros llegamos a las 6:00 de la mañana, queremos entrar y no podemos permitir que otros vengan a las 9:00 y quieran entrar antes”, manifestó Lorena Arcia, una clienta que trataba de ordenar la fila de más de 130 ciudadanos.

Rosario Ríos señaló que es la primera vez que acude al banco desde que estas instituciones  reanudaron sus actividades y calificó la situación allí presentada como un completo desastre.

“Cuando uno viene al banco tiene que aguantar de todo: empujones, escándalos, alborotos, pleitos y todo tipo de cosas. Cuando escuchaba   que esto sucedía, yo no lo quería creer, pero ahora que vengo me arrepiento porque aquí no existen las normas de prevención.  Los vigilantes son los que permiten esto porque se amontona mucha gente en la cola y termina pasando sin hacer cola”, dijo Ríos.

En dicha entidad pueden entrar, máximo, 15 personas por  turno y tan pronto el oficial que se encuentra en la puerta hace la seña de avanzar, la premisa de los clientes es “péguense más”. El panorama similar en el caso de la formación de los usuarios de la tercera edad, entre quienes la distancia es nula y el uso del tapabocas también, en la mayoría de los casos.

Josefa Solarte indicó que el  desorden  se debe a que muchas personas rompen la fila para vigilar que nadie que no haya hecho la cola entre  y  cuando   regresan a sus puestos ya no hay espacio suficiente para el distanciamiento.

“Después de que un grupo avanza, el vigilante va acomodando a cada quien en su lugar, recuerda las normas y trata de que se cumplan, pero al poco rato se repite la historia, no muchos ponen de su parte”, refirió Solarte.

Milena Pérez / Barcelona

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