Locales

Falta de transporte obliga a hacer caminatas nocturnas

Debido a las restricciones de acceso en las vías, los pasajeros también deben caminar largos tramos / Foto: Rafael Salazar

“El transporte público ha empeorado. Está pésimo y va de mal en peor”. Así lo manifestaron ciudadanos de la zona norte del estado ante los problemas que tienen para movilizarse a medida que transcurre la cuarentena decretada por la presencia del Covid-19 en el país.

Hace dos semanas, el Sindicato Único de Trabajadores del Transporte de Anzoátegui (Sutta) aseguró que apenas el 5% de la flota prestadora del servicio se encuentra operativa.

Según el secretario de organización de Sutta, Néstor Martínez, el problema no sólo se debe a la falta de repuestos, como ha venido sucediendo desde hace años, sino también a la escasez de gasolina.

Afirmó que las pocas unidades que están funcionando son las que utilizan gasoil porque los choferes no han tenido problemas para surtir.

Sutta calificó la situación del transporte como un asunto “grave y negativo”. Los ciudadanos que se movilizan diariamente para trabajar lo consideran “un desastre”. Y es que han pasado de aguantar horas en las largas colas que se forman en las paradas a caminar tramos extensos para llegar a sus destinos, incluso en horas nocturnas, desafiando la falta de alumbrado y la inseguridad.

Dubraska Zerpa es comerciante en el mercado municipal de Puerto La Cruz y dijo que el viernes 14 de agosto, pasadas las 6:00 de la tarde, debió caminar, junto con otras nueve personas, desde el elevado de Chuparín hasta la sede porteña del Cuerpo de Bomberos, 910 metros aproximadamente. Allí un camión descapotado les dio la cola hasta la entrada de Tronconal III, en la avenida Intercomunal.

No obstante, Zerpa debió seguir caminando por otro buen tiempo hasta su residencia ubicada en el sector La Orquídea, zona sur de Barcelona.

“Regresar en las tardes siempre ha sido complicado, pero ese día estuve esperando desde las 5:30 de la tarde y no pasó autobús ni por la Vía Alterna ni por la Intercomunal. De la entrada de Tronconal me fui a pie hasta la Fuente Lumisosa con cuatro personas y como allí tampoco conseguí carro no tuve otra opción que seguir caminando con mi esposo hasta la casa”, señaló.

Zulimar Vargas, trabajadora de una agencia de teléfonos, manifestó que frecuentemente tiene que caminar desde su casa en Valle Verde a su empleo en el centro de la ciudad porteña. En oportunidades de ida y vuelta.

“Cuando cae la tarde, la parada que está frente al estadio Chico Carrasquel se pone full y sin autobuses. Tenemos cerca a los mototaxistas, pero cobran hasta 4 dólares dependiendo del sitio al que lleguemos y no nos queda más que irnos a patica”, refirió Vargas.

Quedarse sin suficiente efectivo para cancelar el monto exigido por los transportistas a altas horas de la noche también ha sido un motivo para que los ciudadanos se expongan a las caminatas. Este es el caso del señor Rafael Romero, empleado de la construcción, habitante del sector Portugal.

Sostuvo que el miércoles 12 de agosto, a las 7:00 de la noche, no pudo abordar un autobús en la parada ubicada frente al supermercado Central Madeirense (Av. Municipal) por no tener los Bs 30 mil que estaban pidiendo por el pasaje hacia la Cárcel Vieja.

“Solamente tenía Bs 20 mil y el colector no me dejó montarme porque supuestamente ya llevaban a otras personas en la misma condición y eso era pérdida para ellos. Gracias a Dios que pasó otro bus cuando ya iba llegando al complejo polideportivo y me dejaron subir. Tardé más de 30 minutos caminando a toda velocidad para no caer en manos de los delincuentes”, detalló.

La dificultad para llenar de gasolina el tanque de su vehículo particular ha representado un malestar para el trabajador Ivan Rojas que retorna a casa a las 5:00 de la tarde.

“Después de las 4:00 pm no se consigue carro y los que todavía estamos a esa hora en la calle tenemos que ver cómo nos movilizamos. Así sea pidiendo cola”, mencionó.

Irse a pie es la opción más viable para personas como Yanitze Ruíz que sale en busca de medicinas y no tiene tiempo para esperar por las unidades de transporte.

“Salí de la casa a las 11:00 am a comprar unos medicamentos cerca de la plaza Bolívar de Barcelona para mi primo que está hospitalizado por una fractura en su pierna y se me hizo tarde recorriendo varias farmacias. A las 3:00 pm las paradas estaban abarrotadas y caminé hasta mi casa en el barrio Fernández Padilla”, mencionó.

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