Locales

Muertos por síntomas de Covid se pueden sepultar

Decesos por Covid-19 o con síntomas asociados no pueden ser velados / Fotos: Rafael Salazar

A más de cinco meses de haber llegado a Venezuela la pandemia por Covid-19, que ya ha dejado más de 300 muertes a nivel nacional, de las cuales, en Anzoátegui, cinco han sido confirmadas y más de 140 clasifican su causa como sospechosa, la incertidumbre sobre el destino final de los cuerpos también ha crecido.

Desde que se empezaron a registrarse los primeros fallecidos, la información manejada en la entidad ha sido que la incineración sería obligatoria para cortar la cadena de contagio.

Sin embargo, el 14 de julio que, por lo menos en el municipio Simón Bolívar donde se ubica el hospital centinela Dr. Luis Razetti de Barcelona, que recibe los casos con evolución de moderado a grave y que requieren ventilación mecánica, se emitió el decreto N° 053-2020, a través del cual se aclara el tema.

En el escrito, el alcalde Luis José Marcano señaló, entre otras cosas, que “si el deceso es declarado por un médico como un caso de Covid-19, estará prohibido el servicio de velación y deberá ser remitido al cementerio para su inhumación o cremación”.

La alcaldesa de Sotillo, Herminia García, informó que en este municipio también se rigen por este protocolo establecido por el Ejecutivo nacional y la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Confusión

Javier Montoya, gerente general de la Organización Vallés Oriente, la cual también está a cargo del Cementerio Parque Metropolitano (Cemeparca), donde funcionan los únicos hornos crematorios que existen en la entidad, manifestó que al principio lo que se creó fue una matriz de opinión “falsa”, diciendo que ellos eran los únicos que prestaban el servicio, no sólo por contar con los equipos para la incineración, sino también con los protocolos de bioseguridad para realizar el traslado.

“Cualquier funeraria que cumpla con esos protocolos, puede manejar casos Covid. Hay varias prestando el servicio. En el Razetti lo que dicen es que busquen a una que cumpla con los requisitos. Además, yo para retirar un cuerpo de cualquier institución de salud pública o privada, lo primero que hago es solicitar la autorización del cliente y respetamos la disposición final: cremación o entierro”.

Demanda

A pesar del decreto, la demanda del servicio crematorio en la región ha crecido durante la pandemia, colocando los cadáveres en una lista de espera, al igual que a los familiares, puesto que algunos tardan hasta una semana para recibir el cofre con las cenizas de su pariente.

“La demanda ha sido fuerte porque están las personas que mueren por síntomas Covid y los que fallecen por condiciones naturales. Hay una lista porque se tiene que hacer una programación, que nos ha llevado a habilitar otros turnos para trabajar en horario nocturno y tener más preparadores. En el día trabajamos con los cuerpos normales y como con los casos Covid hay que tener un protocolo de bioseguridad más fuerte, empezamos después de las 3:00 pm para no infectar el área”.

Aunque Montoya no precisó cuánta era la demanda, señaló que al día pueden cremar un promedio de 10 a 12 personas, porque cada proceso se lleva unas dos horas y media.

Mientras tanto, dijo que el resto de los cadáveres son almacenados en un cuarto frío, llevándolos a trabajar al máximo de su capacidad.

Costos

De acuerdo con Montoya, tanto el servicio de cremación como el de inhumación puede costar, mínimo, 290 dólares aproximadamente.

Explicó que la incineración no es sólo meter el cuerpo. También se ven afectados por la escasez de gasolina, las fallas de electricidad que ya les han dañado una planta eléctrica, buscar el gasoil y cumplir con todos los protocolos de bioseguridad y las medicinas de prevención para los empleados.

Debido a que los precios pueden llegar a ubicarse entre $350 y $450, dependiendo de la funeraria, el delegado de prevención del Hospital Universitario Luis Razetti y coordinador del Movimiento de Trabajadores de la Salud, Edisson Hernández, aseguró que los cadáveres pasan hasta tres y cuatro días en la morgue, porque los familiares no cuentan con los recursos para retirarlos.

“Es una situación muy grave, porque las cavas están dañadas por falta de mantenimiento y los gases de estos cuerpos son contaminantes, producen bacterias que son mortales, entre esas podemos mencionar la estafilococo, que al estar dentro del organismo comienza a comerse los órganos”, explicó.

Debido a las dificultades económicas de muchos, el presidente de la Fundación para la Contraloría Social de los Servicios Funerarios del estado Anzoátegui (Fcssfanz), José Magallanes, informó que han logrado tramitar más de 30 ayudas sociales durante la pandemia.

“En Barcelona, se le pasa una carta a la Organización Vallés o Cemeparca que tienen los hornos crematorios y luego los familiares se entrevistan con ellos para llegar a un acuerdo de pago o descuento. Mediante la fundación hicimos un convenio, hace unos 15 días, para ayudar a las personas de pobreza extrema”.

Por otro lado, Magallanes dijo que tras una reunión con el alcalde Luis José Marcano, también se acordó apoyar con la entrega de ataúdes, lo cual permite abaratar los costos.

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