Locales

Camilleros del Razetti se rehúsan a levantar protesta sin reunión con la junta directiva

Trabajadores exigen que en el recinto les brinden atención médica adecuada / Foto: Rafael Salazar

El coordinador general del Movimiento de Trabajadores de la Salud, Edisson Hernández, aseguró que los camilleros del hospital universitario Dr. Luis Razetti de Barcelona continuarán de brazos caídos hasta el día en que la directiva del recinto se reúna con ellos y se comprometa a resguardarlos.

Los empleados del principal recinto hospitalario iniciaron la acción de protesta el 9 de septiembre, tras el fallecimiento del camillero de sala de parto Pablo Márquez, quien al parecer presentaba sintomas asociados al Covid-19 y “no recibió atención médica inmediata”.

Hernández, quien también es delegado de prevención del Razetti, aseveró que se rehusarán a retomar sus actividades mientras la directora Tibizay Triana, la subdirectora Flor Aguiar y jefes de los distintos servicios, no se reúnan con ellos para llegar a acuerdos orientados a resolver las dificultades que se les presentan a la hora de enfermarse, aun cuando son personal  de la institución.

Sostuvo que no trabajarán pese a que ya han sido amenazados con levantarles actas administrativas para su despido.

“Queremos que todo el personal cuente con los equipos de protección personal, que nos realicen evaluaciones cada 15 días para saber si hemos contraído la infección del Sars-Cov2, que se asigne a un médico ocupacional y se entreguen los tratamientos a tiempo, porque si nosotros como empleados nos enfermamos quién hará el trabajo. No sabemos que están esperando”, manifestó el dirigente.

Acotó que para “evadir responsabilidades y solventar la paralización”, la junta directiva entregó la función de los camilleros a los empleados de la morgue, en caso de que  toque movilizar  fallecidos.

Narran los hechos

Los trabajadores temen correr la misma suerte que el camillero que murió. Según familiares, Márquez fue ingresado en la emergencia del Razetti el 7 de septiembre a las 12 de la noche, con un fuerte dolor en la zona abdominal y los médicos de turno no estaban en el sitio.

Su esposa, licenciada en Enfermería del recinto, junto a una colega, recorrió varios pisos del complejo en busca de alguno que pudiera prestarle atención, en vista de que ni siquieta la encargada del servicio conocía el paradero de los galenos de guardia, quienes tampoco habrian contestado las llamadas a sus teléfonos.

A las 2:00 am, dijeron, fue cuando encontraron a un médico que le administró tratamiento y no volvió sino a las 5 am, cuando Márquez ya había presentado una reacción al medicamento y otros compañeros de trabajo lo habían auxiliado.

Comentan allegados que a las 7 de la mañana,  el delegado de prevención se presentó en el lugar y, comprendiendo el grado de complicación, decidió buscar a uno de los médicos que se encontraba en la sala de aislamiento para que le brindará apoyo.

Una vez evaluados los exámenes practicados a Márquez, y observando la dificultad respiratoria y agonía que presentaba, concluyó que se trataba de Covid-19 y lo refirió a la respectiva área.

A escasos minutos de ingresado en la sala, Márquez expiró.

Compañeros de labores que estuvieron presentes hasta que lo llevaron al lugar, relataron que pese a exigir a la doctora que le hiciera reanimación para intentar salvarle la vida, no ocurrió así.

Refirieron que días antes, el camillero había ido al nosocomio presentando mareos, inflamación en los tobillos y la hemoglobina baja, y en vez de ser tratado, fue referido al hospital Cesar Rodríguez de Guaraguao, donde recibió el alta médica pese a no haber sanado de una hemorragia digestiva.

Parientes alegan que este no recibió el diagnóstico de coronavirus en ninguno de los dos centros de salud, ya que no presentaba ninguno de los síntomas caracteristicos, por lo que descartaron  que tuviese la enfermedad.

Añadieron que en el certificado de defunción entregado en el hospital aparece como causa de muerte: hemorragia digestiva baja y cáncer de estómago. Enfatizaron que de esta última patología tampoco dio indicios jamás.

Milena Pérez/Barcelona

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