Locales

Personal del Razetti exigió salarios dignos, insumos de bioseguridad y mejoras en el hospital

Camilleros, enfermeras, camareras y obreros del Razetti gritaban: "No queremos morir" / Fotos: Arturo Ramírez

Con pancartas en mano y gritando la consigna “no queremos morir”, los trabajadores del Hospital Universitario Dr. Luis Razetti de Barcelona manifestaron en rechazo a las “pésimas condiciones laborales” que viven en el recinto.

El coordinador general del Movimiento de Trabajadores para la Salud, Edisson Hernández, sostuvo que ya están cansados de laborar en un ambiente incómodo e insalubre, sin medicinas y con salarios desfasados de la realidad económica.

Expresó que lo que actualmente padecen es como una película de horror, en la que “nosotros somos las víctimas y las autoridades gubernamentales, tanto nacionales como regionales, los verdugos por el descuido hacia las instalaciones y el personal”.

El vocero aseveró que no cuentan con equipos de bioseguridad, pues ya no reciben donaciones. Añadió que lo que tienen es reutilizado.

Hernández hizo un llamado al gobernando Antonio Barreto Sira y al presidente del Instituto Anzoatiguense de la Salud Saludanz, Omar Aray, para que tomen cartas en el asunto, ya que la vida de los trabajadores está en riesgo.

“Los empleados del Razetti estamos a la buena de Dios. Los salarios son paupérrimos y no alcanzamos a comprar medio pollo con eso. Además con el cuento de que se está aplacando la curva de contagios del coronavirus ya no mandan ni tapabocas. Nos están condenando a una muerte lenta, pero segura. No queremos perder a más compañeros como ocurrió con José Guzmán, Gracialis Rangél y Jorge Gallardo (médicos fallecidos por Covid-19). Exigimos respeto”, recalcó el también delegado de prevención del Razetti.

Más voces

La camarera del servicio de sala de parto, Judith Medina, de 54 años de edad, indicó que la mayoría de los empleados de saneamiento del nosocomio anzoatiguense dejó sus puestos de trabajo por las condiciones salariales, la falta de equipos de limpieza y la inexistencia de garantías médicas en caso de enfermarse.

Medina refirió que ni siquiera pueden remediarse con la comida que preparan en el comedor del Razetti porque es poco lo que reciben.

“Nos parece una burla que desde hace cuatro meses nos tengan comiendo arroz con una sardina frita. Por qué no envían otro tipo de proteínas. Recientemente enviaron mortadela y fue tan insuficiente que hubo que rallarla para que rindiera. Eso lo que da es tristeza. Nos tienen en el olvido, nos tratan como a indigentes”, expresó la camarera.

Ronald Rodulfo y Junior Murillo, miembros del Movimiento de Trabajadores de la Salud, sostuvieron que diversos espacios del hospital, como los ascensores, se encuentran en estado deplorable, pese a las notificaciones que han hecho a las autoridades.

Señalaron que en la “emergencia improvisada”, donde se atienden enfermos no Covid-19, carecen de camillas, por lo que los pacientes deben aguardar en sillas y colgar los tratamientos en sostenedores de televisores que se encuentran en la pared porque no hay parales para ello.

Barcelona / Milena Pérez

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