Locales

Empleados: utilidades no dan ni para comer una semana

Empleados invierten sus utilidades en algunos rubros alimenticios / Foto: Arturo Ramírez

En años prósperos, el pago de las utilidades era el más esperado por los trabajadores, porque tenían la oportunidad no sólo de invertir los recursos en la compra de alimentos y estrenos para cumplir con las tradiciones navideñas, sino también en arreglos y equipos para el hogar.

Sin embargo, con la hiperinflación que pulveriza los salarios, cada vez es menos lo que los empleados dependientes de las empresas públicas y privadas pueden adquirir  con la bonificación de fin de año. Ahora sólo la destinan  a la adquisición de algunos rubros para consumir un día. Así lo aseguraron personas consultadas por  El Tiempo, en la zona metropolitana del estado Anzoátegui.

Por lo menos la pensionada Carmen García comentó que con los dos millones de bolívares que le depositaron por medio del Instituto Venezolano de los Seguros Sociales (IVSS) y que incluían Bs 800 mil de retroactivo del mes de noviembre, pudo comprar dos harina de maíz, dos kilos de azúcar y cancelar el pasaje.

 “Me alcanzó sólo para eso, que no me rindió ni seis días. El año pasado logré comprar un poquito más, porque desde hace más de dos años, ni un pote de pintura he podido adquirir para mi casa”, expresó la sexagenaria.

A Marlene Brito, quien trabaja en la Clínica Popular Jesús de Nazaret de Puerto La Cruz,  el   depósito que les hicieron a los empleados públicos  le sirvió a ella para una harina y un pedazo de queso.

“Ni para comprarme un tinte para el cabello, que lo tengo horrible, me rindió”, dijo.

Hasta hace tres años, el auxiliar de farmacia Freddy Adrián pudo realizar un mercado que incluía todos los rubros para cumplir con los platos típicos de la temporada decembrina.

“Con el millón 200 mil bolívares que me pagaron este año pagué sólo pasaje durante una semana, porque ni una harina PAN pude comprar, porque cuesta más de un millón de bolívares”.

Rendidos

Con la cancelación de un poco más de 3 millones de bolívares que le realizaron a la trabajadora públicaRosanna Pérez, pudo llevar a su casa un pollo entero, una mortadela y una harina de maíz.

“Quería comprar un cartón de huevos también, pero no logré completar, y la harina nos alcanza para un día, porque somos cinco en la casa”, recalcó.

 En rubros similares logró invertir su bonificación la jubilada de la gobernación, Antonia Medina, en un supermercado de la zona. 

“En estos tiempos, uno busca rendir el dinero y la comida como sea, así no nos alcance ni para una semana. Con ese pago del aguinaldo opté, una vez más, por comprar harina para las arepas, mortadela y unas bandejitas de carne  de res porque con ellas calculo exactamente lo que puedo gastar. Vienen con el precio pegado”, señaló Medina.

Mientras que la licenciada en Enfermería, Luisana Pérez, decidió destinar el dinero en la comprar de telas para elaborar prendas de vestir.

“No busco estrenar, si no para vestir diariamente, porque la ropa está  dolarizada”, destacó.

Puerto La Cruz / Elisa Gómez

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